Internamente, Lula tendrá un cuarto período complejo porque las fuerzas del Partido Liberal (de los Bolsonaros) podrán ejercer una dura oposición, ya que serán la primera fuerza parlamentaria.
De todas manera, el mapa regional le da un importante punto de referencia al progresismo con la permanencia de Lula da Silva en el Palacio del Planalto.
Para el presidente Javier Milei, es un revés importante. Tiene una pésima relación con Lula - a nivel personal - y esperaba el triunfo de Bolsonaro, en especial para avanzar en acuerdos comerciales y políticos que, ahora, quedan en un gran esquema de suspenso.
Lula da Silva, el gran referente del progresismo en América. (Foto: A24.com)
Así, Chile, Paraguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y la Argentina tienen gobiernos de derecha o centro derecha. Queda la extraña situación de Venezuela con el chavismo residual controlado por Donald Trump. Del otro lado, Uruguay consigue un gran apoyo para el Frente Amplio. Brasil, el gigante regional, sigue con Lula, cuatro años más un gobierno progresista.
Lula, el faro del progresismo en Sudamérica
Cuando ganó el 30 de octubre de 2022, la tercera presidencia al entonces mandatario, Jair Bolsonaro, dijo que sería sú ultima vez. Que luego se retiraría. Pero tuvo cuatro años para cambiar de opinión y se postuló nuevamente. Y logró un inédito cuarto período como presidente en la historia de Brasil.
Repuesto del sacudón de la derrota en la primera vuelta, respondió rápidamente: "Se viene otra campaña para la elección fundamental", dijo. Y sorprendió: introdujo la reforma para limitar la jornada laboral ( que hasta Flávio Bolsonaro apoyó en el Congreso) e hizo campaña con temas de Bolsonaro: la seguridad, el desempleo y los desequilibrios regionales con el empleo. Le "robó" los argumentos y los tomó para su campaña. Y por si fuera poco, en el último debate, Flávio cometió un error de "novato".
Los "nueve dedos de Lula"
Pretendió hacer una humorada al referirse al dedo que le falta al presidente en su mano izquierda. Una torpeza absoluta de la que Lula logró con altura sacar provecho del derrape de Bolsonaro. En 1964 años, con solo 17 años, era operario de torno y se rompió un dispositivo en una prensa, que le aplastó su dedo meñique de la mano izquierda. Lula puso ese caso como ejemplo de una vida consagrada para la clase trabajadora y tratar de vivir cada día, un poco mejor.
Flávio Bolsonaro se vio obligado a pedir disculpas. ¿Cuánto impacto tuvo en el electorado? Imposible saberlo. Pero ese momento marcó el punto culminante del debate. No se habló de otra cosa.
Un eje con Claudia Sheimbaum desde México
La presidenta de México fue una de las primeras en saludar el nuevo triunfo de Lula. Son los dos grandes países de la región Latinoamericana. Dos ejemplos son muy claros:
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Economía: Juntos, representan alrededor del 56% del PBI de América Latina y el Caribe, tomando como referencia el PBI regional total de 2025, de aproximadamente US$ 7,4 billones. Data+1
Exportaciones de bienes: aproximadamente el 74% del total regional comparable en la serie del Banco Mundial.
México además, en 2025, fue el país que más exportó - del mundo - a los Estados Unidos. Por todo Esto, más allá de esta en minoría en un mapa ideológico en la región, que se alineó con Donald Trump. Brasil y México, juntos, saben hacerse escuchar. Brasil es uno de los fundadores del "BRICS", el grupo que con China, Rusia y la India están como opuestos en materia comercial a los Estados Unidos. México decidió no formar parte de ese foro internacional.
Malas noticias para Javier Milei
El presidente argentino no tuvo un buen domingo. Esperaba y deseó un triunfo de Flávio Bolsonaro que no llegó. Para no tener que seguir hablando con Lula, en el plano personal. Y para avanzar con "otro Brasil" en acuerdos económicos que redefinan un nuevo perfil para la relación bilateral y para el Mercosur. De todas maneras no afectará el acuerdo con la Unión Europea, de la que Lula fue un impulsor aunque no estuvo en la firma en Asunción por una disputa personal con Javier Milei. El presidente argentino analiza con su gabiente este lunes, lo que dejó la elección brasileña.
Sheinbaum con México, es "minoría" en norte y Centroamérica. Lula con Brasil ( y Uruguay) es "minoría" en Sudamérica. Pero sus números económicos dicen otra cosa. Son dos referencias permanentes de región y con signo progresista.