Relaciones Internacionales

Las razones del nuevo conflicto límitrofe entre Chile y Argentina

La Argentina rechaza la pretensión de proyectar la soberanía de las islas chilenas unas 200 millas, lo que implicaría la presencia de Chile en el Atlántico.
Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
Chie y la Argentina

Chie y la Argentina, en una disputa por la plataforma continental al sur del Cabo de Hornos (Foto: Gobierno Argentino)

El acuerdo de límites entre Chile y Argentina en 1984, para poner fin a la disputa por el Canal de Beagle y sus islas cercanas, establece en su artículo 14 que "las Partes declaran solemnemente que el presente Tratado constituye la solución completa y definitiva de las cuestiones a que él se refiere".

27 años después, lo que se creía acordado para siempre vuelve a plantear discrepancias entre la Argentina y Chile por sus límites. En este caso, por la pretensión chilena de proyectar la soberanía de 200 millas hacia el este tomando como punto de partida las Islas Diego Ramírez.

En ese mismo artículo 14°, de 1984, se establece claramente: "Las Partes se comprometen a no presentar reivindicaciones ni interpretaciones que sean incompatibles con lo establecido en este Tratado".

Ahí radica la base de las argumentación argentina para rechazar la pretensión del país trasandino.

Los límites que fijó la mediación vaticana

La Argentina y Chile fueron a un laudo con la corona británica por el canal de Beagle para determinar su verdadero recorrido y la soberanía en disputa de las islas Lennox, Picton y Nueva. La reina falló a favor de Chile y la Argentina rechazó ese laudo. Las dictaduras de Pinochet y de Videla llevaron a ambos países al borde de la guerra a fines de 1978. La mediación del Vaticano evitó el conflicto.

El cardenal Antonio Samoré fue el encargado del Papa Juan Pablo II para esa mediación.

El Vaticano ratificó lo dispuesto por la Reina Isabel II. Las islas en disputa pasaron a ser soberanía de Chile. Pero el Vaticano realizó un cambio fundamental para las pretensiones argentinas de mantener su permanencia exclusiva sobre la soberanía en el Atlántico Sur (fuera de la controversia por las Islas Malvinas, Orcadas y Georgias, con el Reino Unido).

La mediación papal estableció que las tres islas sólo daban derecho a una proyección restringida de la soberanía sobre la plataforma continental: tres millas en lugar de las doscientas que reconocen tanto la Argentina como Chile para sus costas.

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El tratado de paz de 1984, limitó la pretensión de soberanía sobre la plataforma continental chilena hacia el este a solo 3 millas, para preservar el principio

El tratado de paz de 1984, limitó la pretensión de soberanía sobre la plataforma continental chilena hacia el este a solo 3 millas, para preservar el principio "Argentina en el Atlántico y Chile en el Pacífico". ( Foto: Archivo)

Chile encontró una "cuña" en los límites

Casi treinta años después el gobierno chileno presentó una actualización de sus mapas con la proyección de la soberanía sobre la plataforma continental.

Siguiendo el límite de coordenadas que fijó ese tratado, plantea la proyección de la soberanía desde las Islas Diego Ramírez, ubicadas a 100 km al suroeste del cabo de Hornos. Pero esa "proyección" vulnera un principio clave establecido en ese mismo tratado por el Beagle en 1984.

"Se preserva el principio bioceánico estableciendo el meridiano del Cabo de Hornos como límite sur definitivo de la jurisdicción Argentina en el Atlántico y chilena en el Pacífico.

Por eso la reacción inmediata de la cancillería argentina.

La pretensión en disputa

El límite marcado sobre el mar en 1984 no deja dudas para la cancillería argentina. La línea recta que baja desde el Cabo de Hornos en más que clara y no admite otra interpretación. Desde esa línea para el oeste, la soberanía continental es de Chile. Hacia el este, es para la Argentina.

Ahora, la "proyección" de Chile, traspasa claramente ese límite aceptado por ambos países. En todo caso, esa "cuña" o "lengua" que avanza hacia el este debería ser inaplicable.

En caso de aplicar otra vez las tres millas (o frontera "restringida"), las tres millas se cumplen antes de la línea trazada entre los los puntos "E" y "F" (ver nuevamente el mapa de la mediación vaticana). Llevarla hacia el este hasta 200 millas no respeta lo acordado por ambos países.

Los mapas se contraponen

La argentina presentó en el gobierno de Alberto Fernández la actualización del país con su proyección soberana de la plataforma continental.

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El mapa argentino con la proyección de la soberanía en la plataforma continental de 200 millas (Foto: gobierno argentino)

El mapa argentino con la proyección de la soberanía en la plataforma continental de 200 millas (Foto: gobierno argentino)

De nuevo, el límite trazado siguiendo las coordenadas del tratado de 1984 no permite soberanía alguna de Chile al este de esa línea imaginaria sobre el mar.

El tratado también establece que "ambos países se reconocieron mutuamente las ya establecidas líneas de bases rectas, que son las que delimitan con precisión lo que cada país considera como orilla de las islas y que determinan las aguas jurisdiccionales".

Que se diga "líneas rectas", no deja margen para una nueva interpretación. Llevar la "jurisdicción de Chile" 200 millas al este de las Islas Diego Ramírez, atraviesa claramente la divisoria entre ambos países sobre el agua.

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El gobierno de Chile proyecta una soberanía de la plataforma continental de 200 millas hacia el este desde las islas Diego Ramirez ( Foto: Archivo)

El gobierno de Chile proyecta una soberanía de la plataforma continental de 200 millas hacia el este desde las islas Diego Ramirez ( Foto: Archivo)

El tratado antártico

El 1° de diciembre de 1959 Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, Japón, Nueva Zelanda, Noruega, Sudáfrica y la entonces Unión Soviética firmaron en Washington un acuerdo para preservar el continente blanco para la actividad científica. Ningún país puede reclamar soberanía sobre las tierras o sus costas.

Más allá de que cada país marca como "propio" sectores de la Antártida. En realidad, es una delimitación de las capacidades de cada país para investigar, pero es imposible de plantear en un tribunal internacional un conflicto de límites.

Sin ir más lejos, el sector antártico que reivindica la Argentina, se superpone en parte con el que Chile hace lo propio.

Una estrategia del gobierno chileno puede ser plantear que la "cuña" dibujada en el mar, no pertenece al Atlántico (donde la Argentina es soberana) sino al Mar Antártico. Allí habría una disputa de la explotación de la riqueza potencial de esa plataforma continental y la fauna. Pero hay que recordarlo una vez más. Si pertenece al sector antártico nadie puede alegar derechos soberanos.

El gobierno de Chile reconoce que hay una "superposición" de áreas. Y que debe haber una reunión bilateral. Cuando se haga, hay que leer claramente el principio de respeto a la soberanía Argentina en el Océano Atlántico. Aceptado por ambos países en un tratado que evitó una guerra.

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