"Estamos ante un problema universal y transversal que desgraciadamente se verifica en casi todas partes. Debemos ser claros: la universalidad de esta plaga, a la vez que confirma su gravedad en nuestras sociedades, no disminuye su monstruosidad dentro de la Iglesia. La inhumanidad del fenómeno a escala mundial es todavía más grave y más escandalosa en la Iglesia, porque contrasta con su autoridad moral y su credibilidad ética. En los abusos, nosotros vemos la mano del mal que no perdona ni siquiera la inocencia de los niños", dijo el Papa Francisco.
Qué más pasó. Durante la semana varias organizaciones de víctimas llegaron a Roma en reclamo de "tolerancia cero" con los abusadores y pidieron reunirse con el Papa, aunque no los pudo recibir en privado como pretendían.