“Mi responsabilidad era salvar a los demás”: el relato de uno de los sobrevivientes
Tras ser rescatado, Sah contó qué ocurrió durante los minutos previos a quedar encerrado bajo tierra. El capataz se encontraba trabajando en la sala de control cuando recibió la advertencia de que una enorme masa de agua y escombros avanzaba hacia la central. Según su relato, en ese momento podía haber entre 40 y 45 trabajadores en el sector, pese a que normalmente permanecían allí muchas menos personas.
En lugar de correr inmediatamente hacia la salida, aseguró que comenzó a alertar a sus compañeros. “Mi responsabilidad era salvar la vida de todos”, explicó Sah a los médicos militares que lo atendieron después del rescate. El trabajador relató que pidió a los demás que escaparan y que esa decisión terminó quitándole el tiempo necesario para salir él mismo.
Cuando finalmente intentó abandonar el lugar, la salida ya había quedado bloqueada. Durante los nueve días siguientes permaneció en la oscuridad, aislado del exterior y sin saber siquiera cuánto tiempo había transcurrido.
Los sobrevivientes fueron identificados como Sanjay Sah, de 30 años, capataz mecánico, y Kabir Maharjan. (Foto: Reuters)
La práctica a la que recurrió para resistir durante 9 días
El trabajador contó que permaneció recitando un mantra mientras esperaba que llegara ayuda. Cantaba el Hare Krishna Maha Mantra, una plegaria vinculada con la tradición hinduista.
Al salir del túnel, incluso preguntó qué día era, una muestra de la desorientación temporal que había sufrido durante el aislamiento.
El mantra fue, según su propio testimonio, una de las prácticas a las que recurrió para sostenerse durante el encierro. Sah no afirmó que esa práctica fuera la causa física de su supervivencia, por lo que no corresponde atribuirle médicamente el hecho de haber sobrevivido.
Sí describió que la repetición de la plegaria lo acompañó durante los nueve días en los que permaneció esperando el rescate.
Una señal desde las profundidades cambió el operativo
El rescate se produjo después de días de trabajos extremadamente complejos para atravesar los restos que habían bloqueado los accesos a las instalaciones subterráneas. Los equipos habían avanzado entre barro y escombros cuando comenzaron a aparecer indicios de que todavía podía haber personas con vida.
Además, Sah aportó un dato que mantiene en alerta a los equipos: aseguró que mientras estuvo atrapado pudo comunicarse mediante voces o ruidos con otras tres o cuatro personas ubicadas relativamente cerca. También consideró posible que existan más trabajadores en sectores profundos del complejo.
La tragedia que devastó Nepal
El rescate ocurrió en medio de una catástrofe de enormes dimensiones iniciada el 26 de agosto, cuando el colapso de hielo y roca en la cuenca alta del Trishuli provocó violentas inundaciones y aludes que descendieron por el valle.
La fuerza del agua, el barro y los escombros arrasó viviendas, caminos, escuelas, puentes y proyectos hidroeléctricos, especialmente en las regiones próximas a la frontera con el Tíbet.
El balance continuaba modificándose a medida que avanzaban las búsquedas. Este viernes, Reuters informó que al menos 1.287 personas habían muerto en Nepal y 5.083 continuaban desaparecidas. En el Tíbet, las autoridades chinas contabilizaban otras 21 víctimas fatales y 541 desaparecidos.
Las autoridades creen que al menos 900 personas quedaron atrapadas o desaparecieron en los túneles vinculados con varios proyectos hidroeléctricos del río Trishuli.
En ese escenario, encontrar a dos hombres con vida después de nueve días bajo tierra modificó el ánimo de los equipos de emergencia.
Las operaciones continúan con participación del Ejército y las fuerzas de seguridad de Nepal, además del asesoramiento de especialistas internacionales. Helicópteros, maquinaria pesada y equipos técnicos trabajan para intentar acceder a otros sectores bloqueados.