En total son 135 refugiados, algunos de ellos niños. Cuando la caravana llegó a la capital española, los esperaban integrantes de la ONG “Mensajeros de paz” para recibirlos y albergarlos en el inicio de su nueva vida. Todos fueron derivados, como primer lugar de alojamiento, a la Iglesia San Antón de Madrid.
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Entre los refugiados hay niños, algunos que no pudieron viajar con sus padres. El objetivo es que terminada la guerra puedan reencontrarse con ellos en su país.
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Un niño ucraniano, refugiado, aguarda en el taxi recién llegado a Madrid (Foto: Instagram de ABC)
Un viaje de casi 5.000 kilómetros
La travesía de la caravana de los taxistas cruzó por Francia y Alemania hasta llegar a Polonia. Allí llegaron hasta uno de los campamentos de refugiados, cerca de la frontera con Ucrania. En el paso por los diferentes países, también recibieron elementos para sumar a la ayuda humanitaria.
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Cumplida la misión, los taxistas de Madrid fueron recibidos como héroes por su esfuerzo solidario.
"Hemos podido aportar nuestro granito de arena en este conflicto inhumano que tantas vidas se está llevando por delante, y sin los que no hubiese sido posible realizar esta travesía que va a ofrecer una nueva oportunidad a estas personas", dijo como reconocimiento final el presidente de la Federación de taxistas de Madrid, Julio Sanz.
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Los taxistas se abrazan con sus compañeros al llegar de regreso a Madrid (Foto: Instagram de ABC)
Regreso con felicidad y una esperanza
Los taxistas se mostraron muy emocionados al regresar. Pudieron comprobar en carne propia el sufrimiento de los ucranianos que esperaban en Polonia como refugiados, el final de la guerra, que nunca llega.
Pese a la alegría por la misión cumplida, los taxistas coincidieron en un deseo: que la guerra cese para que no sean necesarias más misiones humanitarias.