Trump le declaró la guerra a un poderoso enemigo interno, ¿cómo puede afectar a la Argentina?
El presidente de los Estados Unidos asegura una y otra vez que en este segundo gobierno suyo, la economía del país crece como nunca. Pero como hay nubarrones en percepción de los ciudadanos, se fijó un nuevo enemigo para sacar del camino hacia la “mejor presidencia de EE.UU.".
Donald Trump va por todo. ahora tiene otro enemigo, dentro de la administración en Estados Unidos. (Foto: A24.com)
“La amenaza de cargos penales es una consecuencia de que la Reserva Federal (FED) fije las tasas de interés según nuestra mejor evaluación de lo que sirve al interés público, en lugar de seguir las preferencias del Presidente”. Ese fue el corazón de un breve mensaje del encargado de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Jerome Powell. Donald Trump ya no lo puede ni ver y lo quiere sacar de su cargo como sea.
El mandatario volvió a poner en la mira a Powell, pero esta vez el conflicto es más profundo que una simple pelea personal. Detrás de sus ataques hay una batalla clave por el control de la política económica de Estados Unidos y, por extensión, del dólar, los mercados financieros y el poder global de Washington.
Trump acusa a Powell de mantener tasas de interés “demasiado altas” y de asfixiar el crecimiento económico. Desde su visión, una Fed que no baja agresivamente el costo del dinero, frena el consumo, encarece el crédito hipotecario, golpea al mercado bursátil y pone en riesgo su promesa de prosperidad rápida. Para Trump, Powell no solo se equivoca: actúa como un obstáculo político.
Por lo tanto, debe salir de la entidad que es comparable con lo que representa el Banco Central de la República Argentina. Y como ya ensayó todas las posibilidades, pero Powell resiste, ahora fue por la más pesada: una denuncia judicial en contra del manejo de la Reserva Federal.
Lo paradójico es que Powell llegó a ese cargo vital para la economía estadounidense - y mundial - de la mano del presidente republicano. Lo nominó en noviembre de 2017 para reemplazar a Janet Yellen y fue confirmado por el Senado en enero de 2018. Asumió oficialmente el 5 de febrero de 2018. Tan bien cumplió su papel, con una estabilidad más allá de los vaivenes políticos, que Joe Biden lo dejó al frente de la Reserva Federal.
Pero a Trump todo lo que sea "independiente" le molesta. Ahora quiere una Reserva Federal alineada con su proyecto de poder. La independencia de la Fed - uno de los pilares del sistema financiero estadounidense desde hace más de un siglo - impide que el presidente use la emisión de dinero y las tasas como herramientas electorales. Eso que nos resulta más que conocido, en Estados Unidos no sucede. Al menos, hasta ahora. Eso es precisamente lo que Trump cuestiona.
La medida no sólo le dará - si lo consigue - un poder pleno a Trump sobre las herramientas para manejar la macroeconomía de los Estados Unidos. Así como dice que el petróleo de Venezuela es suyo, lo mismo podría decir del dólar. El resto del mundo, tendría que lidiar con este nuevo factor. La Argentina, también.
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Jerome Powell, jefe de la Reserva Federal...¡Afuera!
Powell fue un celoso custodio del valor del dólar tras la salida de la pandemia. El gobierno de Estados Unidos gastó 3 billones (en el sentido que le damos en castellano) para ayudar al parate de la economía. Pero eso generó alta inflación (del orden del 10% en Estados Unidos, pongamos las cosas en perspectiva de ese país) y Powell desarrolló un programa ortodoxo para que baje la inflación lo más cerca posible del 2% anual de ese país. Y subió las tasas como nunca en décadas. Comenzó con el final de Trump y lo hizo en todo el gobierno de Joe Biden. Sin interferencias. El resultado, a costa del crecimiento - que no rebotó tanto - la inflación de Estados Unidos bajó así:
2023: ~4,1 % (promedio anual)
2024: ~2,9 % (promedio anual)
2025: ~2,7 % (basado en el dato de diciembre 2025)
Pero como Trump se queja de la falta de crecimiento o aletargado de la economía norteamericana, quiere echar a Powell y poner a un colaborador directo. El problema es que como es un muy buen funcionario cuidando el valor del dólar, necesita un argumento ante el Congreso por su estabilidad . Y la solución parece haberla encontrado en tiempo de la ley seca.
Como con Al Capone, los números contables pueden mandarlo a la cárcel
Al Capone, el famoso gángster de Chicago y la ley seca, terminó en prisión no por las matanzas y crímenes cometidos. Un empleado infiel denunció a los "intocables" de Eliot Ness que tenía una contabilidad doble. Lo condenaron por evasión al fisco y no por asesino.
A Powell nadie lo acusa de asesino, por supuesto. Pero Trump quiere demostrar que hay un sobreprecio o algo turbio con el monto de la renovación de la casa central de la FED. Un costo de 2.500 millones de dólares, para el presidente del país, tiene algo irregular. Por eso, promueve un juicio de los abogados del Estado contra Powell. Si sale bien su estrategia podrá removerlo y cambiarlo por un amigo. Y entonces, viene algo clave.
dos caras del dólar
Dos Caras, un enemigo de Batman que antes de actuar revolea una moneda con dos caras: una buena y una mala. Así puede pasar con la economía argentina si Donald Trump cambia al titular de la Reserva Federal. (foto: A24.com)
Las dos caras de la moneda para el futuro del dólar y la Argentina
Batman tiene un enemigo que lo acompaña desde los comics. Llegó a la tele y al cine. Se llama Dos Caras y es perfecto para ilustrar este dilema. Antes de cometer un crimen, Dos Caras revolea una moneda que en cada cara tiene dos alternativas: Una buena y una mala. Su acción, el rival del hombre murciélago, la decide por un azar (aunque suele manejar el resultado o repetirlo si no le gusta).
Desde la ortodoxia, si bajan las tasas, aumenta la posibilidad de inversión en el país. Pero al mismo tiempo, economías emergentes, pueden ser imanes para los dólares, ya que ofrecen intereses más altos que los Estados Unidos.
Allí entra fenómeno la economía de Milei. Buscando inversiones y dólares. Pueden llegar más allá de lo esperado. Por mejores intereses y un repunte de los bonos argentinos.
Un eventual giro de la Reserva Federal de Estados Unidos hacia una política monetaria alineada con la Casa Blanca - como pretende Donald Trump - no sería un asunto doméstico norteamericano. Para un país como la Argentina de Javier Milei, profundamente dependiente del dólar, los mercados financieros y el humor de Wall Street, las consecuencias podrían ser decisivas.
Si una Fed subordinada al gobierno de Washington baja agresivamente las tasas y emite más dólares para estimular la economía estadounidense, el primer impacto sería global: mayor liquidez y búsqueda de rendimiento en mercados emergentes. En ese escenario, Argentina podría verse beneficiada. Con dólares baratos y abundantes, los fondos especulativos tienden a mirar países de alto riesgo pero alto retorno. Milei, que apuesta a abrir la economía y atraer capitales, podría recibir un flujo de dólares financieros que alivie la presión cambiaria y facilite el financiamiento.
También bajaría el costo del endeudamiento externo. Si los bonos del Tesoro de EE.UU. rinden menos, los inversores aceptan tasas más bajas para comprar deuda argentina. Para un gobierno que necesita refinanciar vencimientos y sostener la estabilización, ese contexto sería un viento a favor.
La otra cara es más compleja y a mediano plazo. Si la politización de la Fed dispara inflación en Estados Unidos, debilita al dólar o genera desconfianza en los mercados, la reacción sería exactamente la contraria: huida hacia activos seguros. En ese caso, los capitales saldrían de países como la Argentina y volverían a Estados Unidos o a monedas fuertes, aún con menores beneficios.
Siempre se dice que el capital es temeroso. Preferiría quedarse con una tasa menor pero a buen resguardo. Entonces, podría suceder que el dólar subiera, el riesgo país argentino también y volvieran viejos problemas externos de financiamiento. y cualquier intento de financiamiento externo quedaría bloqueado.
La Argentina no controla la Fed, pero un estornudo - o cambio de rumbo - pueden ser muy complicados...
Es una apuesta de Donald Trump, de pronóstico complejo. Por eso, elegimos a ese enemigo ambiguo de Batman. La moneda está en el aire. Trump pretende que Powell salte con ella. Para la Argentina, será clave ver de que cara cae.