Asesinato

A dos años de la muerte de Fernando Báez Sosa: ¿cómo fue el asesinato del joven en Villa Gesell?

Sos ocho los rugbiers acusados de matar a Báez Sosa, que afrontan cargos por "homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas", delito que prevé una pena de prisión perpetua.
A dos años de la muerte de Fernando Báez Sosa: ¿cómo fue el asesinato del joven en Villa Gesell?

A dos años de la muerte de Fernando Báez Sosa: ¿cómo fue el asesinato del joven en Villa Gesell?

Sos ocho los rugbiers acusados de matar a Báez Sosa, que afrontan cargos por "homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas", delito que prevé una pena de prisión perpetua.

Se trata de Máximo Thomsen (21), Ciro Pertossi (21), Luciano Pertossi (19), Lucas Pertossi (22), Enzo Comelli (21), Matías Benicelli (21), Blas Cinalli (20) y Ayrton Viollaz (22). En la causa fueron sobreseídos otros dos jóvenes acusados de ser partícipes necesarios: Juan Pedro Guarino (19) y Alejo Milanesi (20).

Asesinato de Fernando Báez Sosa: ¿Qué pasó la noche de la muerte del joven?

El ataque comenzó después de que la víctima y los acusados fueran echados del boliche "Le Brique", ubicado sobre la Avenida 3 de Villa Gesell. Según revelaron testigos de la causa, los jóvenes fueron sacados del lugar por un "encontronazo" en el que los rugbiers se chocaron con Fernando.

Una vez fuera del boliche, según registraron cámaras de seguridad privadas y públicas cercanas al lugar del ataque, así como imágenes tomadas por testigos, Báez Sosa fue golpeado entre las 4.41 y las 5 mientras conversaba con sus amigos en la vereda frente al boliche.

Un testigo que se presentó ante la fiscalía y participó de la última rueda de reconocimiento, relató que “Fernando estaba imposibilitado de pegar, sólo trataba de defenderse. Las personas que le pegaban habían estado en el boliche. Uno tenía una camisa negra desabrochada y lo habían sacado. Era el líder del grupo, el que iba al frente y era el que más le pegaba”.

"Escuché voces que decían 'negro de mierda'. Fernando no pegó, solo trataba de defenderse. Al único que vi que le pegaba en la cabeza era el de camisa negra. El de camisa negra arengaba y le decía 'cagón, levantate'", recordó.

Tras caer al piso, la víctima recibió trompadas y patadas en el cuerpo y en la cabeza hasta quedar inconsciente. Una serie de cotejos de ADN determinaron que se encontró sangre de Fernando en la camisa de Benicelli y material genético compatible con Cinalli en la uña del dedo meñique de la víctima. Además, una pericia escopométrica detectó una huella en el rostro de Baez Sosa que se correspondía con la impronta de la zapatilla de Thomsen.

Cuando las personas que observaron la situación se anoticiaron, fue asistido por personal policial y por Virginia Pérez, una turista de 17 años que le realizó maniobras de reanimación cardiopulmar, y luego fue trasladado al Hospital Arturo Illia, donde finalmente falleció.

A partir de la investigación del caso, se determinó que los acusados intercambiaron mensajes tras el ataque, a través del grupo de WhatsApp llamado "los delboca3". En uno de esos mensajes, enviado a las 4.55 del día del crimen, Lucas Pertossi escribió: "Estoy acá cerca donde está el pibe y están todos ahí a los gritos, está la policía, llamaron a la ambulancia... caducó". En otro mensaje, Ciro Pertossi escribió a las 6.06: "Chicos no se cuenta nada de esto a nadie".

Detenciones por el asesinato de Fernando Báez Sosa

La autopsia determinó que murió de "un paro cardíaco producido por shock neurogénico debido a traumatismo de cráneo" y la Justicia concurrió a una vivienda ubicada en la Alameda 202, a dos cuadras del boliche, donde se hospedaban los rugbiers oriundos de Zárate.

Allí se secuestraron teléfonos celulares, que permitieron establecer que "la totalidad de los imputados" tenía "plena conciencia" de habían matado a Fernando, "pese a lo cual, todos ellos huyeron del lugar, y se escondieron".

Sumado a esto, tras las detenciones se ordenó además la aprehensión de Pablo Ventura, otro joven oriundo de Zárate, que según indicó al menos uno de los rugbiers al personal policial, había participado en el ataque y había escapado de Gesell en un auto. Ventura, un remero de 21 años que solo conocía de vista a los acusados, fue detenido horas más tarde en su casa, y trasladado hasta la localidad balnearia, pero tres días después fue excarcelado y sobreseído por falta de elementos que lo vincularan al hecho.

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