Ese trayecto implica un recorrido de más de una hora en transporte público, atravesando prácticamente todo el partido de Lomas de Zamora.
De acuerdo con lo informado por el portal Diario Conurbano, esta inconsistencia se convirtió en uno de los elementos que los investigadores analizan con detenimiento para determinar cuál fue realmente el vínculo entre la acusada y la peluquera.
Mientras tanto, otras dos mujeres señaladas en la causa continúan prófugas: Mirta Noemí Mitrovich, hija de la mujer que se entregó; y Nancy Marina Yovanovich. Ambas están acusadas de haber participado en la estafa y son intensamente buscadas por la Justicia.
Cómo comenzó la estafa mortal
El caso se remonta al 15 de enero, cuando las tres mujeres ingresaron al local de Merlín Díaz, ubicado en la intersección de San Juan y Olimpo, en Ingeniero Budge. Las sospechosas comenzaron a frecuentar la peluquería como clientas, entablando conversaciones con la dueña del lugar mientras se atendían.
Con el paso de los días, lograron ganarse la confianza de la joven y comenzaron a hablarle de supuestos problemas espirituales que, según afirmaban, afectaban su vida.
Las mujeres le aseguraron que alguien le había hecho un “trabajo malicioso” y que esa era la razón por la que su negocio no prosperaba. Para revertir esa situación, le propusieron realizar una “limpieza espiritual” que permitiría eliminar esa supuesta maldición.
El engaño que terminó en tragedia
La estrategia de las sospechosas fue consolidándose con el tiempo. A pesar de que la pareja de Merlín Díaz le advirtió que no confiara en ellas, la peluquera continuó en contacto con las mujeres en secreto.
El 20 de enero, las acusadas regresaron al local y le pidieron que entregara todos sus ahorros en efectivo, argumentando que debían “limpiar” los billetes como parte del ritual. La suma total alcanzaba 14 millones de pesos.
Según le prometieron, una vez finalizado el supuesto trabajo espiritual, el dinero le sería devuelto. Pero eso nunca ocurrió.
La desesperación de la víctima
Con el paso de las horas y al no recibir respuestas de las mujeres, Merlín Díaz comenzó a sospechar que había sido víctima de una estafa. Desesperada, les envió numerosos mensajes y llamadas reclamando su dinero, pero no obtuvo respuesta.
En medio de esa angustia, grabó un video dirigido a una de las sospechosas. “Mire señora, por su culpa mire lo que voy a hacer ahora”, dijo antes de ingerir ácido muriático.
Tras tomar la sustancia, la joven se arrepintió y pidió ayuda a su pareja, quien la trasladó de urgencia a un hospital. Sin embargo, murió poco después de ingresar al centro de salud debido a la gravedad de las lesiones.
La carta que dejó antes de morir
Antes de fallecer, Merlín Díaz dejó una carta dirigida a su esposo y a su familia, en la que relató lo ocurrido. En ese mensaje, la joven expresó su desesperación y señaló directamente a las tres mujeres como responsables de la estafa.
“Las gitanas son las culpables. Me robaron toda mi vida, me robaron toda mi plata”, escribió. Ese documento fue incorporado al expediente judicial como una de las pruebas centrales de la causa.
Además, la víctima había pedido a su pareja que revisara las conversaciones de su teléfono celular, donde estaban los chats que mantuvo con las sospechosas.
Nuevas denuncias contra las acusadas
Tras la difusión del caso, otras posibles víctimas se presentaron ante la Justicia para denunciar a las mismas mujeres, lo que abrió nuevas líneas de investigación.
Los investigadores sospechan que las acusadas podrían haber utilizado el mismo mecanismo de engaño con otras personas, basado en supuestos rituales espirituales.
Por el momento, la causa continúa avanzando en la UFI N°19 de Lomas de Zamora, donde se intenta reconstruir en detalle cómo se organizó la estafa y cuál fue el rol de cada una de las acusadas.
Mientras tanto, la Justicia mantiene activa la búsqueda de las dos mujeres que siguen prófugas.