La víctima tenía 76 años y presentaba un avanzado estado de descomposición. En el lugar, no se registraron faltantes ni signos de ingresos violentados, por lo que también se descartó el robo como móvil del hecho. La Justicia ordenó la intervención de la División Homicidios que trabaja con el análisis de cámaras de seguridad y otras medidas para reconstruir los movimientos previos del artista.
En paralelo, un familiar de Fazzolari describió en declaraciones a La Nación el clima de desconcierto que atraviesa el entorno cercano y aseguró que se trató de “un crimen horrendo y sin que se forzara ninguna puerta”.
La investigación está a cargo del fiscal Pablo Turano, junto a detectives de la Policía de la Ciudad, quienes intentan establecer cómo fueron las últimas horas del artista y quiénes pudieron haber tenido contacto con él antes de su muerte.
El examen preliminar de la autopsia no logró determinar aún la causa del fallecimiento. Sí se estableció que la data de muerte sería de entre 48 y 72 horas previas al hallazgo del cuerpo.
Los investigadores concentran ahora sus esfuerzos en el análisis de registros de cámaras públicas y privadas de la zona, con el objetivo de identificar ingresos y egresos al edificio y posibles recorridos de la víctima.
Trayectoria
Fernando Fazzolari nació en Buenos Aires en 1949 y desarrolló una extensa carrera que articuló el arte con el ámbito empresarial. En 1969 comenzó a estudiar pintura con Jorge Demirjián y, dos años más tarde, dibujo con Julio Pagano. A lo largo de las décadas, su obra fue exhibida en muestras individuales y colectivas tanto en el país como en el exterior.
Expuso en ciudades como San Pablo, Valparaíso, Santiago de Chile, Asunción, La Paz, Lima, Montevideo, Cali, Bogotá, Caracas, México DF, Ontario, Los Ángeles, Monterrey, Nueva York, Miami, Berlín y París, entre otras.
Además de su producción plástica, impulsó proyectos de renovación urbana y diseñó escenografías para teatro y ópera. En 2002, el Museo Nacional de Bellas Artes presentó una retrospectiva que reunió dos décadas de su trabajo, consolidando su reconocimiento dentro del arte contemporáneo argentino.
Su interés por la cultura china lo llevó a profundizar en la caligrafía de ese país bajo la guía de Zhong Chuanmin, también conocido como Pablo Zhong. Durante su carrera recibió distinciones como el Primer Premio de la Bienal Internacional de Valparaíso en 1985, el Premio de la Bienal Latinoamericana de Arte sobre Papel en 1986 y el Premio Günther en 1989.
En el plano empresarial, fue presidente de IATASA durante más de cincuenta años. Desde la compañía lo definieron como un líder cercano, creativo y respetado, con capacidad para generar confianza y sostener vínculos duraderos.
El Museo Nacional de Bellas Artes expresó su pesar por su muerte y acompañó a la familia, amigos y allegados, al tiempo que destacó la relevancia de su obra y su aporte sostenido al arte argentino.