Los investigadores están convencidos de que se trata de la escena primaria del asesinato. Quizás por eso los que participaron de esa obra macabra hayan decidido destruirla con la finalidad de esconder pruebas.
Los investigadores están convencidos de que se trata de la escena primaria del asesinato. Quizás por eso los que participaron de esa obra macabra hayan decidido destruirla con la finalidad de esconder pruebas.
En el lugar trabajaron durante horas los expertos de la División Casos Especiales Oeste de la Superintendencia de Policía Científica, un grupo de rescate de bomberos y brigadas caninas K9 con perros entrenados para rastrear restos cadavéricos.
También el fiscal requirió la presencia de máquinas retroexcavadoras.
La Policía realizó rastrillajes en una casa demolida dentro del predio Renacer en la localidad bonaerense de General Rodríguez. Fueron a buscar más restos humanos de Fernando Pérez Algaba, el empresario descuartizado hace más de un mes.
Finalmente, secuestraron una hoja de sierra tipo amoladora dentada, tres guantes de nitrilo, un clavo con manchas hemáticas y otras cinco muestras similares en un pedazo de escombro, que presuntamente pertenecía a un piso; lo que será enviado a los laboratorios para analizar.
Las pericias se concentraron en esa zona tras la declaración de Nahuel Vargas, uno de los principales detenidos por el crimen, que el domingo pasado anticipamos en A24.com.
Vargas reveló que el asesinato de "Lechuga" lo cometió otro de los imputados, Maximiliano Ezequiel Pilepich, en esa casa donde el viernes se hizo el rastrillaje.
Según sus dichos fueron dos balazos por la espalda y cuando la víctima estaba cambiando una bombita.
"En la segunda habitación a la izquierda la luz que había que cambiar estaba alta, entonces Fernando que era el más alto de los tres, toma una silla y se para en la silla para cambiar la luz", declaró Vargas.
El acusado explicó que en ese momento salió del lugar a pedido de Pilepich para abrir una ventana y, en ese momento, escuchó los dos disparos.
Con respecto a los siete detenidos que tiene la causa, se confirmó que el pasado 23 de agosto fueron trasladados al penal de Melchor Romero, la misma cárcel donde están los rugbiers condenados por el crimen de Fernando Báez Sosa.
Así lo dispuso Sebastián Monelos, juez de Garantías de Lomas de Zamora, que rechazó liberar a los siete detenidos y anunció que serían alojados en distintos módulos y pabellones del penal para resguardar su seguridad.
A tres de ellos los imputaron por ser coautores del delito de "homicidio triplemente agravado por ser cometido con alevosía, por codicia y por ser cometido por el concurso premeditado de varias personas, ello con el uso de arma de fuego en con curso real con falso testimonio".
En tanto, el fiscal Domínguez tiene previsto tomarle declaración testimonial a la hija de Claudio Caniggia el lunes próximo a las 10 en la SubDirección Departamental de Investigaciones (SubDDI) Esteban Echeverría, situada en avenida Pedro Suárez, de ese partido del sur del conurbano.
Uno de los imputados detenidos, el comisario de la Policía de la Ciudad Horacio Mariano Córdoba, la mencionó en su declaración indagatoria: “Pérez Algaba me citó en una oficina de Puerto Madero, muy ostentosa, donde había muchas computadoras, con chicos haciendo 'trading' y me dijo que el lugar se la había prestado Charlotte Caniggia".