Si bien la joven utilizó estos textos para expresar afecto y “liberar de cualquier tipo de responsabilidad” a su entorno cercano, también reveló que en los escritos aparece un “reclamo puntual”, detalló, en base a información del fiscal Nicolás Filippini, a cargo de la causa.
Para su despedida final, Maitena no solo usó papel y lápiz; también se despidió por WhatsApp de sus amigos y contactos con los que compartía juegos en línea.
Pese a que en las últimas horas surgieron versiones acerca de que fue inducida a un presunto suicidio, por el momento se descartó la intervención de agentes externos. En ese sentido, Salerno remarcó que “nadie indujo a esta nena y no hay pruebas por ahora de eso”.
El contraste entre la imagen pública y el dolor privado
El análisis de sus redes sociales, donde la adolescente utilizaba el nombre de “Luz”, reveló también un mundo interior que no coincidía con su imagen social.
En esa línea, el periodista sostuvo que, al revisar sus ilustraciones, se observa que “hay dibujos muy tristes... las nenas o las mujeres que hace están tristes, no vas a ver a ninguna sonriendo”, comentó.
Para los peritos, en primera instancia, estos dibujos eran una manifestación silenciosa de la depresión que Maitena no logró verbalizar en su vida cotidiana.