Un trío entre policías desató un escándalo en los pasillos de un hotel alojamiento
Tres efectivos de la Policía Nacional del Perú quedaron bajo investigación por un violento episodio ocurrido en un alojamiento transitorio de Ayacucho. La increíble revelación que descubrió uno de los policías que intervino.
Fueron denunciados por personal del hotel alojamiento tras escuchar gritos y hechos violentos. (Foto: archivo).
Tres integrantes de la Policía Nacional del Perú quedaron bajo investigación tras protagonizar un violento episodio en un hotel alojamiento de la ciudad de Ayacucho, que incluyó forcejeos, corridas por los pasillos y la intervención de otros efectivos de la misma fuerza.
El hecho ocurrió luego de que dos mujeres policías y un agente varón, pertenecientes a una misma dependencia, se reunieran a tomar bebidas alcohólicas una vez finalizada su jornada laboral. Según consignaron medios locales, con el correr de las horas, decidieron trasladarse a un alojamiento transitorio cercano para continuar el encuentro.
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De acuerdo con el relato de empleados del establecimiento, al principio no se advirtieron comportamientos anormales. Sin embargo, pocos minutos después comenzaron a escucharse gritos, insultos y ruidos de objetos rompiéndose dentro de una de las habitaciones, lo que generó preocupación entre el personal.
Ante ese escenario, los trabajadores del hotel dieron aviso a la Policía. Cuando arribaron los móviles, los uniformados se encontraron con que los protagonistas del altercado eran colegas suyos, situación que generó sorpresa y obligó a activar los protocolos internos.
La increíble situación que vivió unos de los efectivos policiales
Durante el procedimiento, una de las mujeres intentó retirarse del lugar, lo que derivó en una breve persecución por los pasillos. En ese contexto se constató que la agente era la esposa de uno de los policías que había acudido al llamado.
Finalmente, el efectivo procedió a demorarla por una contravención vinculada a la alteración del orden público. Según versiones recogidas por medios locales, la discusión se habría originado por un reclamo de la mujer al reclamar que el efectivo estaba más interesado en su compañera que en ella.
Tras el episodio, intervino la oficina de Asuntos Internos, que inició actuaciones administrativas para determinar responsabilidades y evaluar la aplicación de sanciones disciplinarias a los tres efectivos involucrados.
Escándalo en la Costa Atlántica
La tranquila cena de los comensales en un reconocido restaurante de Mar de Ajó, en el Partido de la Costa, se vio interrumpida en las últimas horas por el sorpresivo descargo de una exempleada que denunció la presencia de ratas y cucarachas en la cocina.
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Con la voz elevada y tras captar la atención general, luego denunció irregularidades en las condiciones bromatológicas del establecimiento. “La comida que están comiendo, si entran a la cocina, van a encontrar cucarachas, van a encontrar ratas”, aseguró.
En la misma línea, también mencionó que las cervezas de una reconocida marca servidas a los clientes estaban vencidas y que eran maquilladas al borrarse las fechas de vencimiento con alcohol. Además, advirtió que la comida de la noche era recalentada.
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En cuanto a lo laboral, visiblemente alterada, la trabajadora expuso: “A las mozas les pagan 25 mil pesos por 12 horas de trabajo. A la cajera le dan 30 mil cuando maneja todo el efectivo”.
“Lamento interrumpir sus vacaciones de este modo, pero lo tienen que saber”, afirmó antes de retirarse y reclamar por la presencia de un tal Carlos, supuesto dueño del local. “Levántense y váyanse sin pagar, porque este tipo no se merece esto”, concluyó.
El descargo del restaurante
Luego del escándalo, desde la administración de Terramar Resto Bar se emitió rápidamente un comunicado en el que rechazaron las acusaciones. “Ante las falsas acusaciones y el material difamatorio que circula en redes, queremos llevar tranquilidad a nuestros clientes”, expresaron.
Aseguraron que el establecimiento lleva más de una década funcionando y que “respetan estrictamente todas las normas de higiene, bromatología y legalidad laboral”.
Asimismo, indicaron que el caso ya está siendo tratado por sus asesores legales, calificando las declaraciones de la trabajadora como “malintencionadas” y orientadas a dañar “una fuente de trabajo genuina”.