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POLÍTICA

Los 10 desafíos que tiene la Argentina para el 2020

Los 10 desafíos que tiene la Argentina para el 2020
Alberto Fernández, frente a distintos temas a resolver.

El país tiene hace apenas 20 días un nuevo gobierno. Alberto Fernández asumió el 10 de diciembre aunque vivió una transición de casi 4 meses que lo colocó –casi sin querer- en el centro de la escena. Durante ese período tuvo tiempo de trazar diagnósticos, aunque todavía no están tan claros los planes concretos para gestionar los conflictos y problemas que atraviesa la Argentina. Estos son los principales temas que tiene que resolver cuanto antes.

1. La inflación y los precios indexados

En el último tramo de la gestión de Macri casi todos los precios de la economía quedaron indexados al compás del dólar y de la inflación que se acumulaba: tarifas energéticas, jubilaciones, transporte, naftas… y eso a su vez generaba más presión sobre el dólar y más inflación. El Gobierno tiene la necesidad de desindexar esos precios. Y lograr que tengan un suave descenso. Pero a la vez necesita dinamizar la economía…

2. Reactivar la economía (o que deje de caer)

Las políticas que eligió Macri para hacer bajar la inflación fueron fuertemente recesivas. Básicamente, subir la tasa de interés para contener el dólar, intentar reducir el déficit y bajar a cero la emisión monetaria. Las medidas no dieron los resultados esperados. Ahora Alberto propone un plan para “volver a crecer”, aunque su letra chica no se conoce. ¿Cómo lo hará? Fomentando el consumo (“poniéndole plata en el bolsillo a la gente”) y ayudando a las Pymes a volver a producir (bajar las tasas). El riesgo es que si aumenta el consumo, aumenten los precios y eso derive en más inflación; si bajan las tasas, el dinero sobrante se puede ir al dólar (blue) y eso generar más aumento de precios. ¿Habrá que elegir? ¿O se crece o se baja la inflación? ¿Se puede contentar a todos?

3. Las tarifas de servicios públicos y combustibles

Fue otro de los grandes problemas (heredados) que tuvo la gestión de Macri. Con tarifas pisadas durante 12 años intentó que recuperen sus precios de mercado. Pero se olvidó de un detalle: mucha gente no podía pagarlos; muchas Pymes cerraron sin poder aguantar el tarifazo. Por las necesidades electorales, Macri fue postergando los aumentos que cada vez se hacían más necesarios para acompañar la suba del dólar. Ahora Alberto necesita evitar los errores del pasado (perpetuar el congelamiento) y evitar los del presente reciente (otro tarifazo). Las empresas reclaman; los usuarios también. Y no hay forma de satisfacer a todos.

4. ¡Los sueldos!

Dos años seguidos con inflación del 50% y dos años seguidos con aumentos de sueldos alrededor de un 35% promedio. Cada vez se puede comprar menos con el salario promedio. Los gremios (que apoyaron al Frente de Todos) reclaman aumentos; los empresarios dicen que no se puede pagar más y hasta amenazan con despedir. Todos piden; y no hay forma de satisfacer a todos.

5. Las jubilaciones

Con la misma lógica del punto anterior, los jubilados también se quedaron atrás. Aunque tenían una pequeña ventaja respecto al resto de los trabajadores: sus haberes estaban indexados por inflación, así que –aunque corrían unos meses desde atrás- a la larga siempre había manera de emparejarlo. Hasta que…

Alberto decidió suspender la movilidad y ahora va a plantear una nueva fórmula que ¡no indexe por inflación! El tema es que las jubilaciones son el 60% del gasto público y si están asociadas a la inflación: a) Son impagables; b) no hay forma de desacelerar el proceso inflacionario.

Una nota publicada por Mariano Obarrio en A24.com cuenta que Alberto plantea volver al esquema anterior: un mix de los salarios y la recaudación.

Los “mercados” reclaman un ajuste; los jubilados reclaman aumentos claros y transparentes. Todos piden; y no hay forma de satisfacer a todos.

6. La deuda

Es el gran problema de la macroeconomía. Así como están las cosas, la deuda es impagable. Según datos de la secretaría de finanzas, la deuda como porcentaje del PBI ascendía a 80% en el segundo trimestre. El número creció después de la última devaluación.

A esto se suma que la Argentina sí o sí tiene que contraer más deuda para refinanciar sus vencimientos actuales. Y nadie parece estar dispuesto a prestarle. Hoy Martín Guzmán (el desconocido ministro de Economía) tiene todas sus energías puestas en la renegociación de la deuda. “La líbido técnica está en el programa de salida del cronograma infernal del vencimiento de deuda”, cuentan desde ese ministerio. El desafío es llegar a marzo abril con la deuda renegociada.

No es fácil porque la Argentina tiene un largo historial de incumplimientos. Los acreedores quieren cobrar; la plata para pagar no está. No hay forma de satisfacer a todos.

7. La reforma impositiva

La Argentina tiene una presión tributaria altísima en comparación con otros países del mundo.

Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), un trabajador que gana $33.000 por mes dedica los primeros 6 meses del año laboral a pagar impuestos. Recién el 28 de junio de cada año empieza a trabajar para sí mismo.

Según Roberto Lavagna, cuando era candidato a presidente, lo primero que debería hacer un gobierno es bajar impuestos. Pero cada vez son más los reclamos al Estado para hacer frente a problemáticas de salud, educación, social, etc. Todos reclaman y no hay forma de satisfacer a todos.

8. La provincia de Buenos Aires y la coparticipación

Concentra el 40% de la población del país y tiene los peores índices sociodemográficos, especialmente en el conurbano. Es el principal bastión de la coalición de gobierno que llegó al poder, el Frente de Todos. Fundamentalmente, es el territorio de la vicepresidenta Cristina Kirchner.

El problema es que los recursos de la provincia no alcanzan para solucionar la magnitud de los asuntos que tiene que resolver el distrito. La provincia hace años que pide que le aumenten la coparticipación, pero el resto de las provincias no está dispuesta a ceder recursos; la Nación tiene las arcas en cero y también está complicada. Todas reclaman y no se puede satisfacer a todos.

9. Cerrar la grieta

Fue una de las promesas de campaña de Alberto Fernández. Terminar con la división de los argentinos. Sin embargo, para poder tomar todas las difíciles decisiones que necesita la economía argentina, también se necesita tener gobernabilidad y que el presidente tenga todas las herramientas para gestionar. Eso –que en la práctica derivó en facultades delegadas del Congreso al Ejecutivo- termina generando una profundización de la grieta. Unos acusan de autoritarios; otros insisten en que se necesita un Ejecutivo fuerte para resolver “la herencia recibida”. Y no se puede satisfacer a todos.

10. Consolidar la coalición de gobierno

Alberto Fernández tiene también un desafío político. Lograr que el Frente de Todos funcione como una coalición homogénea y que no se desarticule. Aparecen algunas amenazas: el peso de Cristina como figura central y la siempre errática conducta de Sergio Massa, que siempre busca mostrar su perfil propio; más los gobernadores, intendentes y sindicalistas, quienes también reclaman su parte.

Alberto tiene que armonizar entre todas esas partes. No se podrá satisfacer siempre a todos. Ordenar ese caos es el principal desafío para poder luego ordenar todas las otras variables.

por Pablo Winokur @pablowino
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