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POLÍTICA

El acuerdo interno en el Frente de Todos que busca evitar más desgaste a Alberto Fernández

El acuerdo interno en el Frente de Todos que busca evitar más desgaste a Alberto Fernández
El Presidente sufrió críticas desde el propio frente político. Buscan calmar los ánimos (Foto: Telam).

Luego de una semana de intenso “fuego amigo”, Alberto Fernández acordó con el ala del kirchnerismo duro un plan de convivencia: las políticas serán acordadas en adelante con la coalición de gobierno, léase la vicepresidenta Cristina Kirchner. Intenta contener las peleas internas para no desgastar la gestión.

El Presidente necesita focalizar su energía en la flexibilización de la cuarentena por el coronavirus, que anunciará hoy al mediodía, y en el “Plan Pospandemia” dirigido a reflotar la economía, cuya crisis jaquea a su gobierno.

Según confiaron a A24.com funcionarios oficiales, con el salto de contagios de las últimas 48 horas, no hay motivos sanitarios para reabrir la cuarentena. El virus sigue circulando y los casos aumentan porque se incrementan los testeos, se busca el virus en forma intensiva, y porque a su vez se expanden los casos sospechosos de Covid-19. Esto último es lo preocupante.

La decisión de flexibilizar el aislamiento obedece a una definición política por necesidad social y económica. Y porque la Casa Rosada teme que la rigidez sólo provoque desobediencia de la gente: se va asfixiando a la economía, pero la gente del mismo modo saldría a la calle.

“Si se mantiene la cuarentena en Fase 1, la gente no la cumpliría, ya no la está cumpliendo. Hay que tomar nota y concientizar. Hay que aceptar que el número de casos puede subir un poco más”, dijo a A24.com un infectólogo. Los expertos ayer hablaron con Alberto y el ministro de Salud, Ginés González García.

“La Ciudad volvería básicamente a la fase anterior al 1 de julio, con algunas ampliaciones por necesidades económicas y sociales”, señalaron en el Gobierno. Lo mismo confirman muy cerca del jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

“La Provincia flexibilizará con mucha cautela, porque si se disparan los contagios inmediatamente pondrán el freno y volverán a la fase anterior”, señalan en Salud.

En el entorno del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, anticipan a A24.com que reabrirán los comercios de cercanía, algunos centros comerciales barriales, y las industrias. Pero todo con protocolos y sin el uso del transporte público, que seguirá reservado a trabajadores esenciales.

“Es una decisión política, hay fatiga social y económica, la gente comenzó a no acatar la cuarentena y si se agudizan los contagios se volverá a cerrar”, señalan en la Casa Rosada.

Por ahora, el ritmo de ocupación de las camas de terapia intensiva no preocupa tanto.

Pautas para la paz interna

Mientras tanto, Alberto Fernández comenzó a discutir abiertamente con el kirchnerismo un mecanismo de pautas para calmar las peleas internas y los cuestionamientos.

Según pudo saber A24.com, tuvo contactos el martes último con el jefe del bloque de diputados del Frente de Todos, Máximo Kirchner. “En ellos se acordó que todas las políticas se consensuarán previamente con toda la coalición de gobierno, o sea con el kirchnerismo y la vicepresidenta”, dijo una fuente oficial.

El miércoles, el ministro de Defensa, Agustín Rossi, y el ministro bonaerense de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, identificados con Cristina, convocaron a la militancia y los dirigentes del Frente de Todos a apoyar al Presidente en el difícil momento de la pandemia y la crisis económica, una tácita admisión de que no lo estaban respaldando.

Y ayer, el presidente de la Cámara de Diptutados, Sergio Massa, convocó a todas las corrientes del peronismo a “unirse” detrás del Presidente.

También hubo emisarios de Alberto Fernández que conversaron con la senadora Anabel Fernández Sagasti, mano derecha de Cristina, para bajar las tensiones por el caso Vicentin.

El futuro de Vicentin

El Presidente baraja un anuncio en el que se presentaría un plan para conformar una empresa mixta publico estatal sin expropiación.

El lunes último, Alberto Fernández había dicho que “se equivocó” con el anuncio de la estatización de Vicentin, que creía “que la gente iba a festejar” y que era “respetuoso de la propiedad privada”.

Según fuentes del peronismo, Cristina no digirió bien ese giro público, que ya era un secreto a voces.

Fernández Sagasti contradijo en pocas horas al Presidente y dijo "que expropiar Vicentin es una vía que evita su colapso". La senadora había sido presentada el 8 de junio como la autora del proyecto.

El Presidente finalmente optó por seguir la propuesta del gobernador de Santa Fe, Omar Perotti: insistir en una intervención del concurso de Vicentin por vía judicial y conformar una sociedad mixta con cooperativistas y productores que capitalizarían sus acreencias bajo un fideicomiso.

“Una salida intermedia, ni la expropiación ni la continuidad. Eso se anunciará en pocos días”, dijo uno de los colaboradores del Presidente.

Fuego "amigo"

La otra batahola en el oficialismo se desató por el acto del Día de la Independencia en el que Alberto armó una foto con los empresarios del G-6 y la CGT, detrás de la cual estaban los gobernadores.

La vicepresidenta retuiteó durante el fin de semana una nota de Página 12 que criticaba el acto y horas después la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, le envió una dura carta al Presidente, que éste contestó un día después.

Alberto Fernández junto a empresarios y sindicalistas el 9 de julio en Olivos (Foto: Télam).
Alberto Fernández junto a empresarios y sindicalistas el 9 de julio en Olivos (Foto: Télam).

En el albertismo interpretaron que Hebe tenía respaldo de Cristina. Además de Vicentin y los empresarios, se supo que la expresidenta, al igual que Hebe, cuestionó la reunión con los bloques de la oposición desde Olivos del lunes último.

Pero en ese encuentro virtual con los parlamentarios también estuvieron presentes Máximo Kirchner y Fernández Sagasti.

Por otra parte, muchos de los empresarios presentes en Olivos habían estado dos semanas antes reunidos con Maximo Kirchner, Massa y Wado de Pedro y el kirchnersimo no hizo ningún pronunciamiento.

“Las internas son feroces en estos días, el kirchnerismo escaló los ataques internos y las presiones. Por eso el albertismo está conversando con aliados del kirchnerismo para bajar el nivel del conflicto”, señalan en Balcarce 50.

"Unir fuerzas" y "bancar a Alberto"

El sindicalismo y los gobernadores del PJ hacen silencio pero observan impávidos el espectáculo. El jefe del sindicato de la construcción, Gerardo Martínez, llevó un mensaje de funcionarios albertistas que le decían que el Presidente iba a retomar las riendas.

Igualmente, el gastronómico Luis Barrionuevo fue el único que puso en palabras el malestar: “No jodan con la gente que ya vivimos el ‘Que se vayan todos’”, señaló.

Barrionuevo y Eduardo Duhalde querían llevarle a Alberto Fernández una propuesta de reflotar la Mesa del Diálogo Argentino. Pero por ahora frenaron el proyecto porque no están dadas las condiciones.

También Massa intentó bajar la temperatura ayer, cuando pidió: “Es tiempo de unir fuerzas porque no hay lugar para la miseria y la mezquindad”.

Andrés Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires (Foto: Télam)
Andrés Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad de la Provincia de Buenos Aires (Foto: Télam)

Se sumó así a Rossi y a Larroque. El ministro de Defensa había convocado a “bancar a Alberto, con corazón y con cabeza, por historia y por futuro”.

El ministro bonaerense había ido en la misma línea: “Lo primero, hay que bancar a Alberto, aceitar la comunicación interna y que todos nos tengamos más paciencia".

Sin embargo, los cabildeos continuaron. El Gobierno respaldó en la ONU la condena a las violaciones a los derechos humanos en Venezuela. Pero bastó que el periodista Victor Hugo Morales hiciera una crítica a ese pronunciamiento para que el Presidente llamara para salir en su programa a aclarar que siempre defendió los derechos humanos en “cualquier lado” y que nunca desconoció "la legitimidad del gobierno de Venezuela".

También el Presidente debió hacer equilibrio al conmemorar el 26to aniversario del atentado a la AMIA ante el Comité Judío Americano.

“Estamos en deuda. Pero la mayor deuda es de Irán, que no colabora con la Justicia”, dijo el Presidente. Es un tema sensible.

Por ahora, nadie salió a contradecir al jefe del Estado pese a que Cristina Kirchner había firmado el memorándum de entendimiento con Irán, que el mandatario rescató ayer aunque dijo no estar de acuerdo.

Alberto Fernández debe aún terminar de renegociar el acuerdo por la deuda pública y necesita mejorar la relación con los Estados Unidos. Para ello, es necesario retomar la dureza con Venezuela y con Irán.

Y de paso buscará reflotar las posibilidades de que Gustavo Beliz, secretario de Asuntos Estratégicos, sea nombrado al frente del BID, algo por ahora descartado en Washington, luego de tantas idas y venidas de la Argentina.

por Mariano Obarrio
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