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POLÍTICA

Alberto ya encontró su relato: quiere ser recordado como “el presidente de la pandemia”

Alberto ya encontró su relato: quiere ser recordado como “el presidente de la pandemia”
Alberto Fernández, con el reflejo de Néstor Kirchner detrás, en el CCK. (Foto: archivo Presidencia).

Alberto ya encontró su relato: quiere ser recordado como “el Presidente que supo capear la pandemia”. Lo dijo a días de que se cumpla el primer año de gestión, en un primer balance en el que dice estar convencido de que "no se equivocó" en todas las medidas tomadas para controlar el virus. Se da en el momento de mayor tensión interna y externa por las negociaciones con el FMI y cuando se empiezan a ver los efectos económicos y el histórico aumento de la pobreza en el país.

Mientras cruje la interna en el oficialismo por la negociación con el FMI, Alberto tuvo que salir a defender la gestión en dos planos esta semana:

  • 1- Hacia adentro del Gobierno, la interna derivada de la negociación con el FMI y en cómo contener la crisis social en medio del ajuste.
  • 2- Hacia afuera, el mensaje político que le reclaman los "mercados" para salir de la estanflación.

En ese marco, Alberto salió a despegarse del escándalo por las declaraciones de su canciller, Felipe Solá, quien, en un ataque de sincericidio, admitió públicamente que el representante de Estados Unidos en el Fondo está frenando el acuerdo blando (facilidades extendidas con 4 años de gracia) para pagar la deuda con ese organismo.

Desde la Casa Rosada salieron a aclarar que eso fue un invento del ministro y el propio Presidente dijo que no pudo hablar sobre el tema en su primera charla con el presidente electo de EE.UU, Joe Biden.

El escándalo tuvo repercusiones en medios internacionales, que prensa de Presidencia tuvo que salir a aclarar.

Eso se vio reflejado en un duro mensaje de la canciller alemana y líder de la Unión Europea, la otra pata fuerte en la que el Gobierno busca apoyo en el FMI.

Angela Merkel le pidió a Alberto, en un mensaje grabado ante la UIA, que dé "una clara señal política" para tranquilizar a los mercados.

Las contradicciones

A menos de un mes de terminar el fatídico 2020, Alberto vaticina el fin de la recesión: "Ahora parece tomar otro rumbo. Quiero girar el volante y llevar a la Argentina para otro lado. Esta es la oportunidad. Después de muchos años, venimos de 3 meses consecutivos de recaudación por encima de la inflación", dijo.

Agregó que la industria creció este mes un 20% más que en noviembre de 2019 y que la construcción "empieza a moverse".

Pero del lado empresario salen a relativizar esas afirmaciones. Pasó en el congreso de la UIA el jueves. Y un ejemplo de lo que piensan los empresarios lo expresó Mario Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio.

"Abrir los comercios no significa que se venda, así que varios de ellos aún tienen problemas. Le pedimos al Gobierno hacer un esfuerzo más en este supuesto tramo final para evitar que los empleados tengan dificultades para cobrar", advirtieron desde la UIA, la CAC y la CGT luego de reclamarle al Gobierno de que "continúe el ATP sin ponerle fecha de defunción".

"Creemos que en dos meses más, con la vacuna, debería reactivarse todo. Hoy en día estamos vendiendo menos que en la prepandemia. Antes de la pandemia veníamos de 2 años de recesión y 8 de estancamiento", resumió Grinman el viernes.

El Presidente, en cambio, se muestra convencido de que "no se equivocó" al decretar la larga cuarentena para cuidar la salud de los argentinos, mientras reconstruyó en 90 días el sistema sanitario que, dice, Macri había dejado destruido.

Se muestra convencido de que "no se equivocó" en poner todos los recursos del Estado para contener la ola de despidos y cierre de empresas, pagando el sueldo al 80% de los empleados del sector privado.

También dice que "no se equivocó" en decretar la doble indemnización para evitar despidos masivos, y que "no se equivocó" al pagar el IFE a 9 millones de personas (monotributistas, autónomos y desocupados o trabajadores informales) que habían quedado sin trabajo, ni ningún tipo de ingresos.

Tampoco, cuando decidió congelar toda la economía y cerrar el 90% de la actividad, antes de que llegue el pico en la curva de contagios.

La pandemia económica que dejó la cuarentena

Ahora, Santiago Cafiero, Martín Guzmán y Cecilia Todesca analizan el tendal de muertos y heridos que dejó la pandemia y buscan una redistribución de la ayuda social que reemplace la ayuda del Estado a empresas y monotributistas y nuevos desocupados.

De ahí los anuncios esta semana de una canasta navideña para que ese 40% de pobres que dejó la pandemia (según la UCA) puedan, al menos, tener una sidra, un pan dulce y garrapiñadas a $250 pesos para brindar por la salida inminente de la pandemia.

La preocupación por la creciente tensión social reflejada en los últimos días en las calles de Buenos Aires llevó al Gobierno a tomar la decisión de preparar un bono de Navidad con el pago extra de unos $10.000 a jubilados, beneficiarios de planes sociales como la Asignación Universal por Hijo, la duplicación del importe que cobran los que reciben la Tarjeta Alimentar (de $4000 a $8000) entre otras medidas.

Pero con la mirada puesta en el año electoral, la vicepresidenta ordenó desde el Senado cambiar la fórmula de movilidad jubilatoria que había enviado Alberto al Congreso. Y volvió a estallar la interna en el oficialismo en medio de las negociaciones con el FMI.

Alberto volvió a ceder ante la jefa de la coalición del Frente de Todos, pero marcó diferencias.

En otro intento de hacer equilibrio, citó en su nuevo discurso a Raúl Alfonsín y a Antonio Cafiero, dos históricos dirigentes del radicalismo y del peronismo que gobernaron en la década de 1980 en el regreso a la democracia.

"No sé qué número de presidente soy desde la democracia", dijo Alberto y prometio continuar el dilema planteado como eje de su gobierno el expresidente radical, quien, paradójicamente, tuvo que dejar antes el poder en medio de un proceso de hiperinflación y presiones del FMI.

"Alfonsín decía que con la democracia se come, se cura y se educa. Sigo convencido de que Alfonsín tenía razón. Y que la democracia no hizo las cosas suficientemente bien porque hoy hay muchos que no comen, a muchos les cuesta educarse y muchos no tienen salud. Pero con la democracia podemos hacerlo", insistió Alberto.

También tomó de Antonio Cafiero, "el abuelo de Santiago", su jefe de Gabinete, una frase que llamaba a la búsqueda de consenso político: "Quien sueña solo, solo sueña, pero el que sueña con otro, puede cambiar el mundo. Soñemos todos juntos, hagamos la Argentina que nos merecemos", redondeó Alberto en la búsqueda de marcar su propio sello de gobierno, que dejó inconclusa la generación de 1980.

Alberto inauguró, a poco de cumplir un año de gobierno, el discurso que el oficialismo planea utilizar en la campaña electoral 2021, en la que se jugará la actual mayoría en el Congreso.

"Nos ha tocado gobernar una pandemia y eso no lo vivió la generación que nos precedió ni la que nos suceda y seremos nosotros recordados en la historia como la generación de la pandemia", es el discurso incipiente con que Alberto empieza a despegarse de la crisis e intenta dar una señal política de que la crisis ya pasó.

por Stella Gárnica
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