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Alberto habla ante la Asamblea Legislativa: entre el balance de la pandemia, los proyectos económicos y la búsqueda de retomar el centro

por Nicolás Poggi | 28 de febrero de 2021 - 22:40
Alberto habla ante la Asamblea Legislativa: entre el balance de la pandemia, los proyectos económicos y la búsqueda de retomar el centro

Alberto Fernández inaugurará su segundo período legislativo desde que es Presidente. Va a hacer un balance de gestión y va a hablar de lo que se viene. Pero, fundamentalmente, tiene el desafío de recuperar el centro.

En “Borgen”, la serie danesa de éxito desde hace años, la ex primera ministra Birgitte Nyborg se ve obligada a fundar una nueva alianza ante la imposibilidad de ser escuchada en su propio partido. Un espacio novedoso, en construcción, con identidad “de centro”. Una reedición en clave nórdica del “si no te gusta, armá tu partido y presentate a elecciones”. El centro político como un terreno de identidad difusa del cual se desprenden los posicionamientos y las acciones.

¿Puede Alberto Fernández, en estas tierras siempre agitadas, recuperar algo de ese “centro” que ofreció en campaña? El discurso que brinde este lunes ante la Asamblea Legislativa podría despejar esas dudas. El Presidente le prometió “centro” al kirchnerismo y a la oposición. Sedujo con su mensaje moderado al establishment y a los movimientos sociales. A los jubilados y a la timba financiera. El centro como una promesa, el “mundo de lo posible” en el capitalismo del siglo XXI.

Alberto hablará ante 90 legisladores -elegidos proporcionalmente entre diputados y senadores- para evitar las aglomeraciones por el protocolo. Todos lo que estén presentes en el Congreso ya se habían hisopado el viernes. Así se supo el positivo de Carla Vizzotti.

Salvo los ministros, el resto de los invitados que habitualmente asisten al inicio de las sesiones ordinarias van a estar de manera remota: gobernadores, intendentes, representantes diplomáticos, dirigentes sociales. Incluso hubo una intención de hacer una marcha de respaldo que fue desactivada por el propio Presidente.

En tiempos convulsionados, será difícil para Alberto Fernández mantener un equilibrio que ya podría haber perdido. Tanto el oficialismo -su propia coalición- como Juntos por el Cambio apuestan por dos modelos distintos del mismo presidente. Una tensión que se advierte en todos los frentes: la Justicia, la política social, las medidas intervencionistas, el posicionamiento internacional, las vacunas. Y la lista podría seguir.

El Presidente se ve hoy forzado a recuperar el control de un frente propio desorganizado y el diálogo con una oposición furibunda. Juntos por el Cambio parece ir detrás de la indignación social, inspirada en tiempos de la cuarentena y revitalizada por el escándalo de las vacunas discrecionales. La Sputnik discrecional como la punta del iceberg de un modelo al que la mitad del país parece dispuesto a no cederle nada.

También afronta -segundo pero no menos importante- la ebullición interna. La coalición parece crujir más por “arriba” que por abajo. Las decisiones de gobierno se pierden en el laberinto de las disputas de poder. La unidad le costó al peronismo y le sigue costando. Las consecuencias se vislumbran en los ministerios “loteados” de los que habla Jorge Asis y en las idas y vueltas de muchas medidas (desde el aumento a jubilados hasta la intervención de Vicentin, por mencionar algunas).

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(Foto: Presidencia)
(Foto: Presidencia)

Los dirigentes sociales son parte del problema y de la solución porque atienden los dos lados del mostrador: en la calle y en las oficinas. ¿Cómo tiene que tomarse, en ese sentido, que un referente del Movimiento Evita como Fernando “Chino” Navarro diga, desde adentro del Gobierno, que es un “disparate” que el Estado destine tantos fondos a planes sociales?

Alberto Fernández necesita volver al “centro” que lo hizo candidato para reorganizar la oferta electoral de su frente y encaminar la gestión. ¿Es factible en este contexto? Como ya se informó en este portal, la marcha opositora del sábado demostró que la sociedad está fracturada y los líderes de perfil moderado (como Horacio Rodríguez Larreta o el propio Alberto) no pueden hacer nada para contener los desbordes de la periferia.

¿Es posible para el Presidente, entonces, recuperar una posición “de centro” entre el escándalo de las vacunas y su peor contracara, las bolsas mortuorias en Plaza de Mayo? ¿Algo a mitad de camino entre el descrédito de la palabra empeñada y el exitoso plan de vacunación? Fue lo que se esperaba de él cuando fue ungido por Cristina Kirchner. Quizás sea demasiado pronto para saberlo.