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Alberto Fernández: "No importa quién va a presidir el país, sino que sea uno de los nuestros". (Captura)
A fines de la década de 1980, el por entonces intendente Juan Carlos Rouselot suscribió un acuerdo con una empresa de la familia Macri para la construcción de las cloacas del distrito, un hecho que fue denunciado como un acto de corrupción y que le valió la carrera política a ese jefe comunal.
“Es imposible no recordar hoy esa foto (en la que se ve a un joven Mauricio Macri firmando el contrato junto a Russelot). Se llevó puesto a un intendente pero dejó libre al corruptor. El corrupto terminó enjuiciado y el corruptor siguió su vida, hizo maniobras de contrabando con la venta de autos y luego se volvió presidente de Argentina donde también hizo sus maniobras”, dijo el Presidente en referencia a los contratos de participación público-privada que impulsó Cambiemos.
Fernández, como ya lo hizo otras ocasiones, dijo que “no todo es lo mismo en política” y señaló que su administración “pudo demostrar que se pueden hacer obras públicas sin beneficiar amigos y pensando en la gente”.
Fue sobre el final que pidió a los argentinos que "no desvíen la senda", y agregó: “Votaron a De La Rúa y el país se desmoronó y votaron a Macri y el país se desmoronó”.
“No importa quién va a presidir a partir del 10 de diciembre, sí importa que sea uno de los nuestros para que no se altere el movimiento y el sentido que le hemos dado a la Argentina”, concluyó el mandatario su mensaje.