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POLÍTICA

Alberto acuerda con los "moderados" de la oposición para encarar una pospandemia de reconstrucción y diálogo

Alberto acuerda con los
El presidente Alberto Fernández, en el acto del Día de la Independencia, en Olivos (Foto: Presidencia).

En el Día de la Independencia, el presidente Alberto Fernández aprovechó para escenificar en Olivos una foto del relanzamiento de su gobierno hacia una etapa de “unidad, diálogo y consenso” con empresarios, sindicalistas, gobernadores propios y mandatarios opositores “moderados” con miras a la “pospandemia”. Pero en su discurso trazó una división clara entre los “amigos” y los “queridos”, y los “odiadores seriales” con los que se propuso “terminar”.

Por ejemplo, se refirió al jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, como “mi amigo”. Y, según pudo saber A24.com, entre los “odiadores seriales” coloca al ala dura de Juntos para el Cambio, al ex presidente Mauricio Macri y los presidentes del PRO, Patricia Bullrich, de la UCR, Alfredo Cornejo, y de la Coalición, Maximiliano Ferraro, junto con los bloques parlamentarios.

Despuntó así, en el 204° aniversario de la Independencia, un pacto que comenzó a tejer anteayer en la quinta de Olivos con el sector dialoguista de Juntos para el Cambio. Con los intendentes Jorge Macri (Vicente López) y Néstor Grindetti (Lanús), el Presidente acordó “trabajar juntos y al margen de los extremos de ambos bandos”.

“Tenemos que demostrar con hechos concretos que los extremos no tienen cabida. Ambos frentes, el Frente de Todos y Juntos por el Cambio, tenemos nuestras alas radicalizadas, duras, que estarán al margen”, dijo a A24.com un funcionario que conoció el acuerdo. Estaba presente también el intendente Juan Zabaleta, de Hurlingham, que es la mano derecha de Alberto Fernández.

Es por ello, que Alberto Fernández llamó ayer “amigo” a Rodríguez Larreta, y “querido” al gobernador bonaerense, Axel Kicillof. El Presidente quiere construir el diálogo entre moderados.

Con ellos coordina políticas, medidas económicas y obras públicas postpandemia. Y dejará afuera a los extremistas. Por eso, su sentencia de ayer: “Vine aquí para terminar con los odiadores seriales”. Fue su frase más fuerte.

Iba dirigida a Mauricio Macri, Patricia Bullrich, Alfredo Cornejo, Maximiliano Ferraro, y a los jefes de bloques parlamentarios, el diputado Mario Negri (UCR) y el senador radical Luis Naidenoff.

Cerca de Bullrich comentaron a A24.com que no aceptan el “pacto de los moderados”.

“No nos podemos dejar usar por Alberto, que nos dice que es moderado cuando nos quiere llevar puestos con la expropiación de Vicentin, las persecuciones judiciales a Macri o las comisiones investigadoras”, dijo Bullrich en reuniones del PRO. “Sus posturas no son del medio”, dijo.

“No podemos aceptar en nombre de una buena relación de Horacio o Grindetti que se lleven puesta la República. Para que Horacio haga un buen gobierno. No podemos resignar a nuestro electorado, a quien no podemos dejar de representar porque nos pide a gritos que no nos lleven puestos, para que la Ciudad o Grindetti hagan un buen gobierno o una buena intendencia, porque en el medio nos deja sin República”, se enojó en la intimidad.

La pelea en Juntos por el Cambio está planteada allí. Los intendentes del conurbano, Rodríguez Larreta y los gobernadores Gerardo Morales (Jujuy) y Rodolfo Suárez (Mendoza) necesitan un razonable diálogo con el Gobierno para poder “gobernar”.

La reaparición de Macri

En medio de esa discusión, reapareció Macri, líder de los duros, con fuertes críticas al Presidente.

“El Gobierno ha intentado en la pandemia avanzar sobre las libertades”, dijo al periodista Álvaro Vargas Llosa en un medio internacional, pese a que Larreta y Alberto Fernández conversan a diario sobre las restricciones de ellas.

Pero Macri se cuidó de no criticar a Larreta porque soslayó las libertades de circulación y se refirió a las libertades económicas, jurídicas, políticas o de expresión. Igual, Macri se diferencia de su delfín.

Mauricio Macri, entrevistado por Álvaro Vargas Llosa (Foto: captura de TV).
Mauricio Macri, entrevistado por Álvaro Vargas Llosa (Foto: captura de TV).

Su palabra convalidó los dos comunicados de Juntos por el Cambio, que fueron duramente atacados por el Gobierno, el que defendió a Darío Nieto de un allanamiento por espionaje ilegal, y el que pidió esclarecer el crimen de Fabián Gutiérrez en El Calafate, al que le asignó “gravedad institucional”.

Esos comunicados merecieron el reproche de Larreta, Diego Santilli y los intendentes macristas. Hay un conflicto no saldado en Juntos por el Cambio.

Alberto Fernández lo aprovecha. En el almuerzo de la “mesa chica de Olivos”, ocurrido el último martes, en el que participan Santiago Cafiero, Máximo Kirchner, Eduardo de Pedro y Sergio Massa, se definió el formato y el contenido del acto patrio de ayer.

Alberto tenía que dar una imagen de unidad con los empresarios más poderosos del país y con los gobernadores para transmitir un mensaje de gobernabilidad. Y así lo mostró.

De allí la convocatoria a “dejar atrás el odio y las divisiones”, construir “la Argentina del mañana”, para “unirse en un destino común”. El oficialismo instala una palabra riesgosa: la oposición ya no se llama discrepancia sino “odio”. El que se opone no disiente, sino que “odia”.

Preocupación por banderazos

La Casa Rosada está preocupada por los “banderazos” de las fechas patrias, 25/5, 20/6 y 9/7. Con la gente en las casas por el coronavirus, el malestar de los sectores opositores acumula reclamos: Vicentin, la cuarentena, angustia, la recesión económica, las causas judiciales sospechadas, las comisiones investigadoras, la salida de presos, la inseguridad.

Y, en esta semana, se agregaron dos hechos: el asesinato de Fabian Gutiérrez y la salida inminente de Lázaro Baez de su prisión preventiva.

En medio de un fuerte malestar de la vicepresidenta Cristina Kirchner porque entendió que pocos dirigentes salen a defenderla de estos acontecimientos, Alberto Fernández le dedicó flores a Rodríguez Larreta y palos a Macri. Señaló que Radio Nacional en Tucumán volvería a llamarse Mercedes Sosa y la propia radio dijo que ya se llama así.

El diálogo con los gobernadores y la herencia

Con los gobernadores, Alberto Fernández había cerrado filas anteayer. Les garantizó que habrá una fase tres del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) para todo el país para julio; les garantizó ayuda para todas las renegociaciones de deuda de las provincias; les garantizó el envío de 10.000 millones de pesos de Aportes del Tesoro Nacional distribuidos mediante la coparticipación; un crédito de la CAF por 64 millones de dólares, les garantizó que se hará un acuerdo por la deuda pública, y que se continuará con el ATP.

Massa les pidió apoyo para las leyes de deuda bajo legislación local, la ampliación de presupuesto y la moratoria tributaria que se anunció anteayer.

El gobernador de Tucumán, Juan Manzur, le puso una cuota de politización al acto patrio de ayer. “Todos sabemos Alberto que el 10 de diciembre recibiste un país en terapia intensiva y nos agarró la pandemia y te vamos a apoyar”, le dijo desde la Casa Histórica de Tucumán. Alberto también habló de la herencia en su discurso de ayer. Sin nombrarlo a Macri, le facturó la crisis recibida al asumir.

Fernández en en acto del Día de la Independencia. Sentados, Daniel Pelegrina (Sociedad Rural) y Javier Bolzico (Adeba). Atrás, los gobernadores. (Foto: Presidencia).
Fernández en el acto del Día de la Independencia. Sentados, Daniel Pelegrina (Sociedad Rural) y Javier Bolzico (Adeba). Atrás, los gobernadores. (Foto: Presidencia).

Los mandatarios provinciales de Cambiemos, Morales, de Jujuy, y Rodolfo Suárez, de Mendoza, señalaron por lo bajo que “no les gustó que se politizara la fecha Patria con referencias a la herencia”. Morales considera, según sus allegados, que “Alberto está muy jaqueado por la interna en el Frente de Todos”.

El resto de los gobernadores peronistas recibió el discurso con beneplácito. “Las aguas están tranquilas”, dijo uno de ellos. “Me gustó mucho el llamado a la unidad, a dejar de agredirnos sea del sector político que sea. Y empezar a trabajar en la recuperación económica con inclusión social”, dijo otro mandatario patagónico del PJ.

Alberto, Jorge Macri y Grindetti acordaron una convivencia que se podría extender al resto de los gobernadores e intendentes moderados de Juntos por el Cambio.

  • “Podemos trabajar juntos los que no estamos en los extremos. Querían dejarlo demostrado”.
  • “Los dos bandos tienen radicalizados y podemos trabajar los que no estamos en ese extremo. Todos tenemos nuestros radicalizados”.
  • Demostrar el trabajo con hechos concretos.
  • Sería un ejemplo para que los extremos no tengan cabida. Alberto ofreció “puertas abiertas”.
  • Alberto habló de una salida paulatina después del 17. Por ejemplo, centros comerciales podrían ser abiertos con protocolos y de manera intercalada, con distanciamiento.
  • Grindetti contó que se había reunido con comerciantes ayer y algunos lloraban literalmente por la desesperación
  • La palabra que se usó es “esto no resiste más”.
  • Se hablo de administrar la cuarentena, de aquí en más, de una nueva realidad que obligará a abrir sectores según el rastro epidemiológico, con protocolos estrictos y recaudos.
  • Comenzar a hablar de medidas para la pospandemia.
  • Los economistas le dicen que habrá rebote de la economía. La teoría de la “V corta”.

El puntapié inicial es el acuerdo por la deuda y una fuerte dinamización del Estado, con fuerte obra pública de baja intensidad, con insumos nacionales, eso reactivará al sector privado. Alberto les pidió que hablen con sus ministros de obras públicas, Gabriel Katopodis, y María Eugenia Bielsa.

Los dos intendentes pidieron apertura de obras en sus distritos, más testeos para la lucha contra la pandemia, y darle a la gente un horizonte porque está muy angustiada. Una salida paulatina. Alberto estuvo de acuerdo

por Mariano Obarrio
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