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POLÍTICA

Cristina y Máximo reacomodan las piezas: cambios en el Gabinete, el debate por las PASO y el impuesto a las grandes fortunas

Cristina y Máximo reacomodan las piezas: cambios en el Gabinete, el debate por las PASO y el impuesto a las grandes fortunas
Alberto Fernández y Cristina Kirchner (Foto: archivo).

En medio de los conflictos cruzados con el kirchnerismo, el presidente Alberto Fernández resolvió darle otra caja importante a un hombre de la absoluta confianza de la vicepresidenta Cristina Kirchner. El intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, reemplazará a la saliente ministra de Desarrollo Territorial y Hábitat, María Eugenia Bielsa, que era albertista, y se dedicará a distribuir y ejecutar obras de vivienda en el conurbano bonaerense. Se suma a otro avance que logró Máximo Kirchner: el martes se va a tratar el impuesto a las grandes fortunas en Diputados, una ley de su autoría intelectual.

Tal como adelantó A24.com el martes último, Ferraresi estará acompañado de otro intendente, en este caso Santiago Maggiotti, de la localidad de Navarro. Maggiotti responde al peronismo bonaerense clásico y está alineado con los intendentes albertistas Juan Zavaleta, de Hurlingham, y Mariano Cascallares, de Almirante Brown.

Manejará una caja de $126.000 millones y con ello apunta a construir 30 mil viviendas.

Con esa estrategia, el Presidente buscó equilibrar el ministerio. Tal como ocurre en casi todos los organismos, los ministros y sus secretarios responden a distintas familias. Según la Casa Rosada, Ferraresi trabajará en tándem con el titular de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, ex intendente y actual jefe político de San Martín. Así las cosas, las obras públicas quedaron en manos de jefes comunales del conurbano bonaerense.

Sin embargo, quienes entienden la entretela política del oficialismo aseguran que Ferraresi también actuará en línea con el ministro del Interior, Eduardo 'Wado' De Pedro, que proviene de La Cámpora. Ambos, son fieles soldados de Cristina Kirchner y del jefe del bloque de diputados del Frente de Todos, Máximo Kirchner.

"Es obvio que Alberto Fernández está fortaleciendo la alianza con los intendentes del conurbano con miras a las elecciones legislativas de 2021", aseguró a A24.com un importante funcionario de la Casa Rosada. La distribución interna de los cargos en el nuevo ministerio de Desarrollo Territorial anticipa una pelea de fondo en el territorio bonaerense.

Por ahora no están previstos más cambios de ministros. Quizás podrían remover algunos funcionarios de segundas líneas. Sin embargo, siempre están en la mira algunos ministros que no terminan de conformar al cristinismo. La ministra de Justicia, Marcela Losardo, es un blanco del Instituto Patria, que le atribuye desinterés en la reforma judicial que necesita la vicepresidenta para resolver su situación judicial. Sin embargo, Losardo está respaldada por el Presidente, su jefe político y socio jurídico.

No tendría tanto apoyo el ministro de Agroindustria, Luis Basterra. También se menciona como candidato a un recambio al de Trabajo, Claudio Moroni, y podría ser prenda de negociación con la CGT, que está mostrando los dientes.

Como se sabe, Alberto Fernández respaldó la reelección de los intendentes bonaerenses en 2023 pese a que en 2016 el gobierno de María Eugenia Vidal había sancionado, con apoyo de Sergio Massa, una ley para poner un tope en ese año a las reelecciones comunales. Los intendentes plantearán que al votarse en 2016 esa ley, ese mandato (2015-2019) no debería computarse. Sólo el período 2019-2023 debería interpretarse como el primero porque las leyes no pueden ser retroactivas.

Pese a que la agrupación La Cámpora está de acuerdo con esa filosofía, y no objeta las reelecciones, en forma discreta Máximo Kirchner no aprueba esa impugnación judicial. Pretende colocar a muchos dirigentes camporistas en las listas para competir contra los barones del conurbano. El interés de Alberto Fernández es construir una relación directa e incondicional con los actuales barones. Una vez más, hay un conflicto irresuelto en el oficialismo entre Alberto y Cristina.

Por el mismo motivo, Máximo quiere las PASO el año próximo: necesita que sus pollos en los municipios puedan competir internamente contra las listas que armarán los intendentes en sus comarcas para posicionarse para 2023.

Sin embargo, la Casa Rosada envía señales contradictorias. En el oficialismo, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, llamó a gobernadores para darles luz verde para que propongan públicamente suspender las PASO por la pandemia del coronavirus y para ahorrar recursos.

En eso estaría de acuerdo Sergio Massa. En la sesión de anteayer en Diputados, un legislador aliado al oficialismo, Luis Di Giácomo, del bloque Unidad Federal, propuso fuera de temario debatir la suspensión de las PASO. Y el jefe del bloque de la UCR, Mario Negri, acusó a Massa de permitirle desviarse de la agenda acordada en la reunión de Labor Parlamentaria. Massa respondió que Di Giácomo había pedido el permiso en ese acuerdo.

El otro motivo de conflicto en el oficialismo será el ajuste económico que comanda el empoderado ministro de Economía, Martín Guzmán. El funcionario presenció ayer el debate en el Senado del Presupuesto. Cerca de Cristina Kirchner aseguran que la vicepresidenta acompañará el ajuste a rajatabla pese al sapo que deberán tragarse los kirchneristas por los recortes fiscales. Guzmán tiene todo el apoyo de Cristina.

La agenda de ese ajuste fue anticipada hace dos semanas por A24.com: reforma de la fórmula de movilidad jubilatoria, con haberes a la baja, que se regirá por los índices de aumentos de salarios y recaudación, similar a la que tenía Cristina entre 2009 y 2015 (de allí el apoyo); la reducción del IFE en diciembre y la desaparición en 2021, y la restricción del ATP, además de un ajuste de tarifas de servicios para recortar subsidios.

Se agregó además una batería de impuestos introducidos por Massa en la ley de Presupuesto 2021. El Senado la aprobó ayer, pero la devolvió a Diputados por haber tenido que agregar obras públicas en el artículo 11, que habían sido omitidas en el envío del proyecto por el secretario de Hacienda, Raúl Rigo.

Según trascendió en los rumores de pasillos, el cristinismo había objetado las introducciones de Massa, porque implicarían beneficios recaudatorios para organismos controlados por su sector, el Frente Renovador. Sin embargo, en el entorno de Cristina aseguraron a A24.com que "no hay ningún ruido y Massa no modificó nada para su gente, sino modificó el presupuesto". De hecho, esos impuestos no fueron objetados en el Senado que preside ella.

Pero sí habrá conflicto con la CGT y con los movimientos sociales por el ajuste del IFE y del ATP, además de la reforma jubilatoria. No todos los cabos podrá mantener atados el oficialismo en su acuerdo con el FMI. Será un acuerdo de facilidades extendidas, de los más duros, que prevé comenzar a repagar la deuda de 44.000 millones de dólares en cinco años y por un plazo de diez años, a cambio de fuertes reformas.

Seguramente habrá algo más de dinero para bajar el déficit: diputados va a tratar la semana que viene el impuesto a las grandes fortunas, un reclamo de las bases kirchneristas. Esa ley difícilmente encuentre resistencias en el Senado.

por Mariano Obarrio
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