En los meses que quedan del año, Massa desplegará una agenda propia que buscará dar contenido o cubrir los resquicios que el kirchnerismo, por decisión o incapacidad, deja vacantes. Un raid que tendrá su corolario en noviembre con un congreso del Frente Renovador, su criatura; el cuerpo al que le tuvo que pedir “permiso” el año pasado para volver a aliarse con el kirchnerismo.
Primero hizo una incursión en Mar del Plata (viejo botín peronista hoy en manos de Juntos por el Cambio), donde el lunes firmó convenios para obras en el puerto. Un día después anunció créditos para pymes desde Avellaneda junto a José Ignacio de Mendiguren, presidente del BICE y uno de sus delegados en el Gobierno. Para que no haya especulaciones, el tigrense compartió ese acto con el intendente Jorge Ferraresi, vice del Instituto Patria y habitual escudero de Cristina.
“Queremos posicionarnos dentro de la coalición y mostrar nuestra identidad, que dicho sea de paso no cambió nunca”, dicen cerca de Massa. El Frente Renovador quiere seguir siendo el espacio “moderado” de la alianza y ofrecer una pista de aterrizaje para que puedan sumarse radicales vecinalistas, independientes y sectores de la juventud. Una suerte de estrategia 2013 reloaded.
Cómo sigue la agenda massista
Antes de que termine el mes, Massa va a concretar una de sus apuestas más fuertes para ese objetivo: el 30 de octubre, el mismo día en que se cumplen 37 años de las elecciones que marcaron la recuperación de la democracia, el tigrense presentará una “escuela de gobierno” con Ricardo Alfonsín. Se llamará "ProyectAr" y funcionará bajo la órbita del Frente Renovador.
Pensada para atraer a los jóvenes, esta iniciativa buscará replicar conceptos de la vieja idea de “tercer movimiento histórico” acuñada por Raúl Alfonsín, un proyecto de ensueño que marcaría la unión del peronismo y el radicalismo. “El acto lo van a cerrar Ricardo, de la UCR, y Malena, del peronismo”, se entusiasman en el entorno del tigrense, como para ponerle firma a la intención de alcanzar una unidad mayor.
En noviembre, en tanto, el Frente Renovador hará un congreso partidario. El mandato será defender al Gobierno y fortalecer al Frente de Todos, dos factores del mismo producto. Para el massismo, un partido sólido y amplio contribuye a expandir los límites de la coalición. El lavagnismo -que tiene funcionarios en el Gobierno -puede estar a la vuelta de la esquina.
Ese congreso se reunió por última vez en mayo del año pasado para darle “libertad de acción” a Massa ante la posibilidad, firme en aquel entonces, de aliarse con el kirchnerismo. Fue también una suerte de despedida del tigrense de su madrina política Graciela Camaño, que en esa oportunidad se cobijó en las listas de Roberto Lavagna. El hijo pródigo volvía al reducto. La avenida del medio ya no iba más por el medio.