Crisis política, dudas sobre el “capitán del barco”, posibles cambios de gabinete y los (siempre extraños) movimientos del PJ
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Crisis política, dudas sobre el “capitán del barco”, posibles cambios de gabinete y los (siempre extraños) movimientos del PJ

La jornada de ayer estuvo marcada por la inestabilidad. Durante toda la tarde, rumores de todo tipo cruzaron la ciudad. El denominador común: la incertidumbre política que excede a los males económicos.

El discurso de Macri cayó mal a todo nivel. En los mercados lo vieron insuficiente e insustancial. La política lo vio como un paso de comedia. Las críticas no llegaron solo de la oposición sino también del oficialismo.

Por primera vez, unos y otros no responsabilizaron a Marcos Peña por ese mensaje. “Es demasiado inteligente para hacer algo así. La decisión fue más arriba”, describió un dirigente opositor de buen diálogo con las distintas líneas del Gobierno. Arriba de Peña solo hay una persona.

En el transcurso de la mañana se habló de que se iba Peña. Después el renunciado era Dujovne. Voceros de ambos desmintieron todo. A última hora se habló de un enroque: Frigerio como jefe de Gabinete y Ramón Puerta (Sí, el expresidente durante 2001) como ministro del Interior. Lo segundo parece más operación que otra cosa; lo primero suena verosímil aunque no está en el ADN de Macri un cambio de esas características. Hasta última hora lo siguieron desmintiendo.

Los voceros habituales del oficialismo cerraron sus teléfonos. Poco chat y comunicaciones breves.

En el peronismo hubo reuniones de todos los colores. Un almuerzo secreto en el Senado empezó a analizar escenarios posibles sobre si el Gobierno llegaría o no a finalizar su mandato. Las elecciones anticipadas volvieron a sobrevolar. Duhalde hablando por todos lados no ayuda

El peronismo maneja la hipótesis de que Cambiemos está aturdido, confundido y con poco poder de reacción. Sintieron que la hipótesis se ratificaba cuando desde la otra mesa del comedor del Senado, Federico Pinedo (presidente provisional del senado y tercero en la línea de sucesión) se pidió “un flan” con tono de burla. No era día para chistes.

El peronismo está oliendo sangre. Y eso genera movimientos. Por eso ayer también cancelaron la reunión de Comisión de Acuerdos en el Senado que iba a dictaminar sobre el pliego de la candidata a procuradora de Macri Weinberg de Roca. “No hay ninguna objeción concreta, pero no es tiempo político de gastar balas en esa negociación”, explican. “Está todo bien con la pobre mujer”, dicen con una sonrisa.

Mientras estas especulaciones se daban en el Congreso, hubo movimientos en dos líneas centrales en el peronismo. La CGT convocó a un paro general para fin de septiembre. Y el Consejo Federal de Inversiones (CFI) que congrega a los gobernadores peronistas llamó a Sergio Massa y Miguel Pichetto para que cuenten su plan económico. Suena surrealista.

Paradójicamente, el encuentro logró un punto en común con el gobierno: ni los gobernadores, ni Massa ni Pichetto hablaron mal del acuerdo con el Fondo. La diferencia fue sobre cómo llegar al equilibrio. El peronismo cree que hay que aplicar más impuestos; el Gobierno no está dispuesto a eso.

La batalla que se viene es la del presupuesto. Y aunque para la tribuna vayan a decir otra cosa, el peronismo no tiene ninguna intención de aprobarlo. No es maldad ni egoísmo. No están dispuestos a pagar el costo político del ajuste que Macri quiere hacer.

En Diputados, habrá algunos gobernadores dispuestos a aportar a la causa y levantar a un par de sus legisladores. Con eso solo, Cambiemos puede dar media sanción a un presupuesto; en el Senado no parece haber chance, aún con la colaboración de algún salteño o algún cordobés. Nota al margen: ni Schiaretti ni Urtubey estuvieron en la reunión del CFI.

Esta situación dejaría al Gobierno sin aliento. En la oficina de Frigerio la prioridad número 1 es el Presupuesto. Saben que se están quedando sin nafta para negociar. De acuerdo a un informe que difundió Hacienda esta semana, los gobernadores ya no necesitan a la Nación para mantener el superávit. ¿Para qué aprobarían un presupuesto que los ajuste?

Un consultor que trabaja para todos los espacios lo definió de esta manera: “Me asustan las reacciones que tienen para tomar decisiones, mucho más que la crisis. Me preocupa más quién maneja el barco que el barco en sí; el barco tiene sus quilombos pero cuando ves cómo lo manejan la cosa se pone aún peor”.

Macri está convencido de que para que la economía vuelva a crecer hay que generar confianza para atraer inversiones. ¿No será la hora de invertir la ecuación y hacer crecer a la economía para generar confianza?