En el barro

Cristina Kirchner, Sergio Massa y San Messi: el conflicto social estremece al Gobierno

Cristina Kirchner volvió a hablar de economía, con aplausos y palos. La inflación acelera todos los tiempos (incluso los electorales). Gomas, carpas y el inquietante Factor Moyano.
Edi Zunino
por Edi Zunino |
Cristina Kirchner

Cristina Kirchner, Sergio Massa y SuperMessi

Audio nota
Escuchá la nota completa.
1 1.5 10 10

Powered by Thinkindot Audio

El paso de los días y la persistencia de la inflación vuelven a exhibir con crudeza que la endeblez económica de la Argentina es un asunto de altísimo voltaje político. Que los enojos sociales vayan creciendo mientras se acercan las elecciones constituye un gran problema: las campañas no suelen ser momentos aptos para unificar esfuerzos, más bien funcionan como naturales divisores de aguas sólo aptas para la confrontación. La conflictividad regresó al primer plano. Invade, incluso, la interna del gobernante Frente de Todos.

El tuit de Cristina Kirchner sobre el ascenso de la indigencia merece tres líneas de análisis que, por ahora, se superponen y dejan el panorama en veremos:

  • La autora de la frase “funcionarios que no funcionan” resaltó que la Gestión Massa viene “trabajando duro”. No sería poco apoyo. Sin embargo, también le pidió que se plante con más firmeza frente a las empresas alimentarias por la suba de precios. La ortodoxia y el intervencionismo vuelven a tensar la mesa principal del oficialismo. El viceministro Gabriel Rubinstein le salió al cruce, también por Twitter. Nada indica que las cosas queden en un empate de posteos.
  • CFK volvió a hablar de economía tres meses después del adiós a Martín Guzmán. El contexto es de calentamiento del conflicto gremial y social. Muy cerca de los ministros Claudio Moroni y Juan Zabaleta -últimos “fernandistas” del gabinete- se da por hecho cada día con más fastidio que detrás de la huelga del neumático y el acampe piquetero en la Avenida 9 de Julio “están Pablo Moyano y el kirchnerismo”, pese a que las respectivas conducciones coinciden en sus filiaciones de izquierda.
  • Cristina sabe que las últimas cifras de pobreza e indigencia dadas por el INDEC son “viejas”: cubren el último trimestre del año pasado y el primero del corriente, cuando hubo erogaciones sociales extraordinarias (en coincidencia con los comicios parlamentarios) y un crecimiento de la economía que ahora se da por paralizado. Eso, en los barrios y los lugares de trabajo, aparte de millones de personas de mal humor significa fuga de votos. La idea de suspender las PASO surge, más que nada, de ganar tiempo hasta el minuto final.

Este último punto es el que va a sostener lo más que se pueda los apoyos mutuos entre la expresidenta y el actual ministro de Economía. La Cámpora y el Frente Renovador son las patas territoriales del FdT: vienen trabajando juntas hace rato y de ambos lados tienen claro que una ruptura sería productiva nada más que para sobrevivir a un sálvese quien pueda.

El hecho de que la economía es el más profundo y persistente problema político del país queda demostrado en el notable desinfle de la conmoción generada por el intento de asesinar a CFK. Hace apenas un mes, todo pareció haberse congelado en la foto de esa pistola casi contra el rostro de la titular del Senado.

Cuatro semanas después, el editorial del diario La Nación sugiriendo que la tentativa de magnicidio fue una farsa funcionó como un cierre brutal de un clima de prudencia que jamás logró imponerse del todo.

Llamó la atención que Sergio Massa se pusiera al frente de la confrontación con los huelguistas del neumático, responsabilizándolos por eventuales despidos a mansalva y amenazando con abrir importaciones y liberar miles de cubiertas de contrabando retenidas en la Aduana. Lo hizo días después de que Cristina, aprovechando su alegato en el Caso Vialidad, dijera que “los gobiernos peronistas no reprimimos las luchas populares”. Y horas antes de que el citado Pablo Moyano -que estuvo a punto de dar el portazo en la CGT- apareciera, ya oficialmente, como mediador del conflicto.

El escenario vuelve a estar abierto. La calma, en la Argentina, dura menos que la plata. Queda el último recurso de San Messi.

Se habló de
s