Cómo será el encuentro del Papa con los presos de Devoto
La ministra Alejandra Monteoliva mostró el salón donde el Papa León XIV se reunirá con presos (Foto: Ministerio de Seguridad).
La visita se desarrollará en el salón que fue mostrado por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, en una visita previa realizada este jueves durante la presentación del operativo.
"En el Penal de Devoto, uno de los lugares que visitará el Papa León XIV. A un mes y medio de la llegada del Santo Padre a la Argentina, trabajamos para que todos podamos darle la bienvenida", señaló Monteoliva este jueves al difundir en su cuenta oficial de X fotos del salón donde tendrá lugar la actividad.
La actividad en el complejo penitenciario tendrá un formato acotado y estará centrada en el contacto directo del Papa con los internos.
La organización seleccionará a un grupo de internos para participar del encuentro en el salón que recorrió la ministra de Seguridad. La actividad no tendrá una duración extensa: se estima que se desarrollará durante aproximadamente 30 minutos.
Al llegar allí, León XIV saludará a los presentes y será recibido por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, y los obispos auxiliares, además de miembros de la pastoral carcelaria de la Arquidiócesis de Buenos Aires y autoridades de los gobiernos nacional y de la Ciudad.
Del encuentro participarán unas 100 personas, entre autoridades y la comitiva que acompaña al Papa desde el Vaticano, incluidos algunos periodistas que viajaron con él y un grupo de presos seleccionados previamente para participar de la actividad.
El esquema previsto contempla que León XIV salude a los presentes y escuche la intervención de un representante de la pastoral carcelaria de la Arquidiócesis de Buenos Aires. Luego, uno de los presos brindará un testimonio y el Pontífice pronunciará un discurso.
Una vez finalizado el encuentro, el Papa se trasladará hacia Luján para continuar con la agenda de su visita a la Argentina.
Por qué la Iglesia eligió la cárcel de Devoto
La elección del penal de Devoto se explica, según la mirada de la Iglesia, por el sentido pastoral de la visita y por la necesidad de evitar grandes desplazamientos durante una agenda acotada.
Fue propuesta por las autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina, y avalada por el Ministerio de Seguridad Nacional y el Vaticano, por tratarse de un lugar que garantiza la seguridad del Sumo Pontífice, ya que cumple con los requisitos de no tener que hacer largos traslados.
Según adelantaron a A24.com fuentes encargadas de la organización, el trasladado del Papa será en una cápsula de seguridad comandada por el Gobierno y las fuerzas de seguridad federal y de la Ciudad de Buenos Aires, en un comando conjunto y bajo estrictas condiciones de seguridad.
La posibilidad de visitar Devoto también respondió a una cuestión logística. Más allá de las discusiones sobre el futuro del establecimiento penitenciario, la ubicación del penal permite realizar una actividad breve sin que el Papa deba trasladarse a una zona más alejada del área metropolitana.
"Había que buscar un lugar cerca. Si no, había que ir a Campana, San Martín", explicó una fuente vinculada a la organización. El objetivo es aprovechar al máximo los dos días y medio de visita del Pontífice.
Desde la Iglesia remarcaron que "la visita no implica un juicio moral sobre las personas detenidas. El Papa no irá a la cárcel para determinar quién es bueno o malo, sino para acercarse a los presos desde una perspectiva pastoral".
En esa línea, la Iglesia considera que "visitar a las personas privadas de su libertad constituye una de las obras de misericordia".
Los antecedentes de las visitas papales a cárceles de todo el mundo
La visita de León XIV a Devoto tiene antecedentes en los viajes de otros papas, que incluyeron encuentros con personas privadas de su libertad en distintos países.
Juan Pablo II visitó 17 instituciones penitenciarias durante sus 27 años de pontificado, tanto en Italia como en otros países, entre ellos Polonia, Brasil, Chile, México, Venezuela y las Islas Salomón. Su relación con el mundo carcelario incluyó encuentros con presos y discursos centrados en la esperanza y la rehabilitación.
Benedicto XVI visitó la cárcel de Rebibbia, en Roma, en diciembre de 2011. Durante aquel encuentro, habló sobre la necesidad de que los presos puedan recuperar la esperanza y destacó la importancia de que la sociedad y las instituciones acompañen los procesos de reinserción.
Francisco, por su parte, convirtió las visitas a cárceles en una de las expresiones más reconocidas de su actividad pastoral. En 2018, durante la celebración del Jueves Santo en la prisión romana de Regina Coeli, lavó los pies de presos de distintas nacionalidades y religiones, en una ceremonia vinculada con el servicio y la humildad.
Durante su pontificado también visitó establecimientos penitenciarios en Estados Unidos, México e Italia. En 2016, por ejemplo, se encontró con presos en la cárcel de Ciudad Juárez, mientras que en 2015 visitó la mencionada prisión de Rebibbia y el establecimiento de Poggioreale, en Nápoles.