Alrededor de 250 artículos
Para sustentar la denuncia, Monastersky recopiló investigaciones publicadas por distintos medios internacionales. Entre los elementos señalados aparece la presunta existencia de una estructura financiada desde el exterior que habría producido alrededor de 250 artículos periodísticos en territorio argentino, con el objetivo de influir en la conversación pública. Según la presentación, parte de ese material habría sido difundido mediante pagos a medios, editores o periodistas que, en algunos casos, habrían publicado los contenidos sin conocimiento de las empresas para las que trabajan.
El escrito remarca que estas acciones, ya mencionadas en informes periodísticos, describen estrategias, actores y canales de circulación que ameritan una investigación judicial. También advierte sobre el impacto potencial de campañas destinadas a modelar la percepción social y el riesgo que implican para el funcionamiento de los sistemas democráticos, en un contexto de creciente sofisticación de herramientas de influencia.
En esa línea, la denuncia pide que se determine si existieron pagos o contraprestaciones vinculadas a la difusión de los contenidos. Para ello propone identificar medios de pago, intermediarios y beneficiarios, además de requerir informes a la entidad ARCA sobre movimientos financieros relevantes. El objetivo es establecer responsabilidades y diferenciar entre quienes pudieron haber sido inducidos y aquellos que habrían actuado con conocimiento pleno.
El planteo también señala que la eventual inserción de operaciones coordinadas con financiamiento extranjero podría incidir en la “formación de la voluntad del electorado”, especialmente en períodos electorales, y afectar “la transparencia del debate público y la integridad del sistema democrático”. Monastersky sostiene que el fenómeno no debe considerarse una dinámica comunicacional más, sino una posible amenaza institucional.
Los pedidos a la Justicia
Asimismo, el abogado advirtió sobre la posibilidad de que periodistas y medios hayan sido engañados respecto del origen o los objetivos del material difundido, por lo que solicitó que la investigación individualice conductas y determine si encuadran en delitos previstos por la normativa vigente, en particular la Ley 25.520 de Inteligencia Nacional.
Entre las medidas requeridas, el letrado pidió el análisis técnico de los patrones de difusión digital por parte de la DATIP, el intercambio de información con plataformas digitales y organismos estatales, y la eventual activación de mecanismos de cooperación internacional. También solicitó la intervención inmediata del Ministerio Público Fiscal para impulsar la investigación penal y esclarecer los hechos, con el argumento de preservar los “intereses estratégicos” del país.
La denuncia concluye con un pedido de intervención urgente del Poder Judicial para determinar si existió una estructura operativa internacional con capacidad de influir en el entorno mediático argentino y evaluar el alcance de su posible impacto institucional.