El acatamiento del paro que lanzó la CGT fue contundente. No sólo porque se plegaron los gremios del transporte que suelen ser caprichosos, sino porque al llamado de la central (que ya venía presionada por las bases) se sumaron otras, los movimientos sociales y hasta la Iglesia, que, durante la semana social, coincidió con el diagnóstico de los sindicalistas.










