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En Lanús, según pudo constatar A24.com, no se pudieron sumar al reclamo judicial porque no cuentan con autonomía en las escuelas -como es el caso de Vicente López- sino que pertenecen a la gestión provincial. "Por eso nos resulta difícil pedir una autonomía" y presentar un amparo, explicaron.
De todos modos, en el distrito gobernado por Néstor Grindetti reclaman que "las clases presenciales deben estar garantizadas porque es el ámbito donde los chicos deben aprender", y ejemplificaron: "En Lanús, en una comunidad de más de 110 mil personas entre alumnos, docentes y auxiliares, tuvimos desde marzo el 0,33% de contagios".
"Si el problema es el ingreso o la salida", plantearon a este medio, "habría que buscar protocolos o trabajar con presencialidad administrada", como lo hizo la Ciudad al enviar la secundaria a la virtualidad, ante el nuevo decreto de Alberto Fernández y el aumento de contagios por coronavirus.
Unidos contra Cristina Kirchner
La vicepresidenta calificó de "golpe institucional" la decisión del máximo tribunal. Inmediatamente desde La Plata, Julio Garro reflexionó: "La Justicia no puede ser independiente o golpista según cómo nos caiga un fallo". Además pidió "respetar" la división de poderes.
Desde el radicalismo, Mario Negri le recriminó a Fernández de Kirchner la comparación que había hecho con Estados Unidos respecto a las medidas contra la pandemia: "Si Biden dijera que hay un golpe institucional por un fallo de la Corte Suprema, ¿Qué pasaría? Claramente, un golpe institucional es no respetar un fallo judicial".
"Si un fallo de la Corte Suprema de Justicia es interpretado como un golpe de estado, se atenta contra la división de poderes y la Constitución Nacional", se sumó Diego Valenzuela, jefe comunal de Tres de Febrero.
El que mantuvo un "cauto" silencio fue el protagonista de la pelea judicial: Horacio Rodríguez Larreta. Sin embargo, volvió a unir a los halcones y las palomas en una causa común. La "autonomía" de la ciudad de Buenos Aires confirmada por la Corte Suprema fue celebrada por todo el arco opositor. Incluso, el jefe de Gobierno porteño recuperó la bendición de Patricia Bullrich, quien lo había criticado por su marcha atrás con la presencialidad en la secundaria. Sólo queda el sello de Mauricio Macri para aprobar la rebelión de los intendentes.