El impacto del paro
La huelga tuvo impacto en Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, La Rioja, Misiones, Río Negro, Salta, San Juan, Santa Fe y Tucumán. Entre los reclamos se reiteraron la convocatoria a la paritaria nacional docente, la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), mayor presupuesto educativo y una recomposición salarial frente a la inflación.
En la provincia de Buenos Aires el conflicto cobró especial relevancia. La administración de Axel Kicillof había logrado, desde 2019, comenzar los ciclos lectivos sin paros de magnitud, pero esta vez las negociaciones quedaron estancadas. El sistema educativo bonaerense es el más grande del país, con más de 360.000 docentes en 18.000 establecimientos públicos y alrededor de 5,2 millones de estudiantes.
El Frente de Unidad Gremial Docente (FUGD) rechazó la propuesta oficial de incremento del 3% para enero, con un 1,5% retroactivo a diciembre, al considerarla insuficiente frente a la inflación. De acuerdo con la oferta desestimada, el salario de un docente ingresante se ubicaría en $762.200, el de jornada extendida en $961.000 y el de doble cargo en $1.524.300.
La gobernación provincial convocó a una nueva reunión paritaria para el 4 de marzo, con el objetivo de alcanzar un entendimiento antes del 13 de marzo, fecha límite para la liquidación de haberes. Desde el Ejecutivo provincial aseguraron que buscan garantizar la normalidad en las escuelas en los próximos días.
El conflicto también dejó en evidencia matices dentro del sindicalismo bonaerense. La Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) promovió inicialmente la huelga, mientras que Suteba, encabezado por Roberto Baradel, puso el acento en reclamos dirigidos al Gobierno nacional, como la reapertura de la paritaria federal y el refuerzo presupuestario.