Durante su exposición, que se extendió por una hora, Feijoo respondió sobre uno de los puntos centrales de la investigación: el valor final de la operación. Según indicó, acordó con el exfutbolista Hugo Morales un precio de compra por US$200.000, pero aseguró que el departamento requería múltiples arreglos. Esas obras, afirmó, demandaron una inversión adicional de US$65.000.
De acuerdo con su versión, el costo total de la propiedad ascendió a US$295.000. Detalló que Adorni entregó US$30.000 en efectivo, que otros US$200.000 fueron cubiertos mediante una hipoteca y que los US$65.000 restantes corresponden a una deuda “acordada de palabra”, sin documentación respaldatoria ni plazo de pago definido.
Feijoo también sostuvo que su madre, Beatriz Viegas, y su socia Claudia Sbabo se dedican a la compra, refacción y reventa de inmuebles, lo que explicaría las ganancias obtenidas en pocos meses. Ambas no solo intervinieron como propietarias, sino también como acreedoras de la hipoteca por US$200.000, otorgada sin interés y con un plazo de devolución de un año. El acuerdo contempla que, en caso de incumplimiento, el inmueble debe ser restituido.
Las propiedades investigadas
La investigación judicial también abarca otras propiedades vinculadas al funcionario. Entre ellas, una casa en el country Indio Cua, registrada a nombre de su esposa, Bettina Angeletti. Allí se realizaron trabajos a cargo del contratista Matías Tabar, de la firma Grupo AA, quien fue citado a declarar el 24 de abril en Comodoro Py para detallar los costos de las obras.
En la misma línea, el fiscal convocó al expropietario de esa vivienda, Juan Ernesto Cosentino, quien deberá presentarse el 27 de abril ante los tribunales.
Estas medidas forman parte de una serie de diligencias orientadas a reconstruir el circuito de las operaciones inmobiliarias y analizar la evolución patrimonial del jefe de Gabinete.
El departamento de Caballito
En cuanto al departamento de Caballito, ya habían declarado la corredora Natalia Rucci y su esposo, Marcelo Trimarchi, quienes intervinieron en la venta cuando la propiedad pertenecía a Hugo Morales. Durante su testimonio, Rucci afirmó que, de acuerdo con su criterio profesional, el inmueble podría haberse comercializado en torno a los US$345.000.
También se conoció que la propiedad fue inicialmente ofrecida en US$375.000, luego reducida a US$275.000 y finalmente vendida en US$230.000.