Derechos Humanos

El pasado oscuro del sindicalista que le sonríe a Alberto Fernández

Gerardo Martínez, actual líder sindicar del gremio de la construcción, formó parte del Batallón de Inteligencia 601 durante la última Dictadura Militar. Las denuncias de la Secretaría de Derechos Humanos y la decisión que tomó la Justicia Federal.
Facundo Pastor
por Facundo Pastor |
Gerardo Martínez

Gerardo Martínez, líder de la UOCRA, y con un oscuro pasado como miembro del Batallón de Inteligencia 601. 

Hubo un tiempo en que Gerardo Martínez no se llamó Gerardo Martínez. Ese tiempo fue el transcurrir de años y meses de miedo, oscuridad, persecuciones y muertes. Fue cuando el actual líder sindical de la UOCRA, y quien organizó el acto de apoyo a Alberto Fernández de esta semana, se hacía llamar Gabriel Antonio Mansilla. Corría el año 1982 y ése era su alias cuando se desempeñaba como personal civil del temible Batallón de Inteligencia 601. Los organismos de Derechos Humanos y, un sector sindical opositor, lo denunciaron en 2012.

Los datos fueron tan certeros como escalofriantes.

Martínez, que para su tarea clandestina era Mansilla, se encontraba en la nómina del personal de inteligencia que revistó en el período de la dictadura cívico militar (1976-1983). La información apareció luego de bucear entre los documentos desclasificados.

Ahí estaba su nombre, su identidad real cruzada a fuego con el nombre y la identidad ficticia de quien era su alter ego informante de los militares.

La denuncia contra Gerardo Martínez

El 21 de enero de 2010, el Archivo Nacional de la Memoria del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos presentó a la Justicia los nombres del Personal Civil de Inteligencia (PCI) que participaron como infiltrados en todo el país. La tarea de investigación fue de gran valor documental ya que terminó de conformar el funcionamiento del engranaje de las unidades de inteligencia.

En la foja 52 de dicho listado y con el número 2798 aparece Martínez como agente civil de inteligencia, al mismo tiempo que figuraba ya en la base de datos de la ANSES como empleado de la UOCRA, el sindicato que lo tiene como su líder desde 1990.

En rigor, la aparición de Gerardo Martínez en el sindicalismo argentino se concretó en 1978 cuando ese gremio estaba intervenido por fuerzas militares después de la detención de su secretario general, Rogelio Papagno.

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La información exacta que brindó el Ejército, y a la que tuvo acceso A24.com, indicó que prestó servicios como PCI (personal civil de inteligencia) entre el 1° de marzo de 1982 y el 31 de diciembre de 1983.

Si bien la denuncia inicial indicaba que en el periodo en el que Martínez se desempeñó en el “601” desaparecieron 105 obreros de los cuáles 60 fueron secuestrados en plena Capital Federal, la justicia terminó sobreseyéndolo sin dejar de reconocer su rol y su aporte al gobierno de facto.

Por entonces, el juez federal Ariel Lijo tomó en cuenta un informe de la Secretaría de Derechos Humanos, según el cual los casos de persecuciones a trabajadores de la construcción durante la dictadura “fueron anteriores al 1° de marzo de 1982, año en el que, según se registró Gerardo Alberto Martínez, fuera incorporado al Ejército argentino como agente civil de inteligencia”.

Qué dijo la Justicia en la causa que investigó a Gerardo Martínez

En septiembre del 2012, la justicia cerró la causa aduciendo que "si bien Martínez cumplió funciones en una estructura intrínsecamente ilegal, su responsabilidad penal no puede ser determinada por sus funciones, o porque objetivamente pertenecía al Batallón de Inteligencia 601".

Pasaron 10 años de esa resolución apelada por los organismos de Derechos Humanos y festejada por el propio Martínez y su entorno. En esos 10 años, el líder sindical logró reconstruir su poder y volver a sonreír, como lo hizo el pasado viernes ante la atenta mirada del presidente Alberto Fernández.

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