Tensión con Brasil

El vicepresidente brasileño definió a la Argentina como un "eterno mendigo"

Mourão lanzó esa dura crítica ante inversionistas al defender a su gobierno. Y afirmó que la meta es evitar que Brasil quiebre "como nuestro vecino del sur".
09 de abril de 2021 - 07:54
El vicepresidente brasileño Mourao

El vicepresidente brasileño Mourao, con duras críticas a la Argentina (Foto: AP)

"Si Brasil quiebra, vamos a quedar como nuestros vecinos del sur. Igual que Argentina, eternos mendigos". La frase sobre nuestro país hizo ruido de inmediato. Y el motivo es que quien la pronunció fue el vicepresidente de Brasil, Hamilton Mourão, quien sumó así otro capítulo más en la larga lista de desencuentros entre el gobierno de Jair Bolsonaro y el de Alberto Fernández.

Críticas a la Argentina ante inversionistas

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"Argentina, eterno mendigo", dijo el vicepresidente brasileño, Hamilton Mourau para justificar la política anticuarentena de Bolsonaro y favorecer la economía (Foto: Captura de TV)

El vice Mourão participó de un seminario virtual organizado por la empresa XP, una compañía de inversiones con sede en San Pablo.

Su exposición, ante empresarios del otro lado de las pantallas, se extendió durante 1 hora y media. Allí defendió abiertamente todas las políticas de Bolsonaro. No se apartó ni un milímetro de lo que repite a diario el presidente brasileño. Defendió el mantener abierta la actividad económica del país, más allá del resultado en víctimas frente al Covid-19. Brasil es el segundo país del mundo en contagios y muertes por la pandemia.

Pese a ello, en un momento de su exposición -casi en la mitad- tuvo una definición contundente. Criticó a la Argentina para defender la acción de su gobierno. "No podemos escapar de las reglas de estabilidad fiscal", adelantó, para concluir de manera categórica: "Si no, el país quiebra. Y vamos a estar igual que nuestros vecinos del sur. Igual que Argentina, eternos mendigos".

Impacto en un momento de "deshielo"

La definición de Mourão es muy inconveniente en momentos en que la Argentina y Brasil intentan recomponer una relación deteriorada. Comenzó cuando el candidato Alberto Fernández fue a visitar a Lula mientras el exmandatario estaba detenido y ya con Bolsonaro en el poder.

Las diferencias se fueron acentuando desde la llegada de Alberto Fernández a la presidencia. Bolsonaro no acudió a la asunción oficial, hecho inédito desde la recuperación democrática en ambos países.

Pero en el último tiempo, desde la embajada argentina en Brasilia, al frente de Daniel Scioli, se comenzaron a tender puentes para limar las diferencias.

El primer síntoma de los avances fue la decisión de Bolsonaro de anunciar un viaje a la Argentina para el 26 de marzo, finalmente frustrado por la pandemia y sus nuevas olas de contagio y muertes. Además, el brasileño apoyó las negociaciones frente al FMI por la deuda.

Incluso, en la reciente cumbre del Mercosur, la tensión se centró con Lacalle Pou, el presidente uruguayo, quien pidió mayor libertad económica para la unión aduanera. En ese escenario, Fernández hasta alabó las palabras de Bolsonaro para contrastarlas con las del mandatario oriental.

¿Vuelta a foja cero?

Las declaraciones del vicepresidente plantean este interrogante. Mourão, igual que Bolsonaro, no tiene un partido propio que lo respalde y, por lo tanto, no deben responder a un sector específico por sus acciones. Además, por su origen militar, es difícil imaginar que el vice haya decidido encabezar una suerte de "insubordinación" con declaraciones como esa. Por el contrario, no hizo más que seguir la línea que marcó Bolsonaro, quien en distintas oportunidades criticó la política económica del gobierno del Frente de Todos (llegó a hablar de socialismo y comunismo) y la prolongada cuarentena que mantuvo en la Argentina durante 2020.

Cuando esas definiciones parecían quedar atrás, Mourão definitivamente pateó el tablero.