La jornada más caliente fue la de la declaración testimonial de Cantero, quien llegó puntual con un piloto beige y cabello recogido, protegida por efectivos de la Policía Federal, que cerraron las puertas de vidrio del pasillo y la acompañaron hasta la fiscalía, para evitar ser abordada por los periodistas.
También estaban sus abogados, quienes ya la habían asesorado para que declarara la verdad ajustada a las preguntas que le hicieran. A24.com pudo saber que le explicaron que no tenía otro remedio que presentarse y aceptar que eran los mensajes de su teléfono, pues corría riesgo de convertirse en imputada por encubrimiento o por falso testimonio.
Tras prestar juramento, María Marta Cantero reconoció que Fabiola Yañez le mandó fotos con hematomas en el ojo y los brazos, señaló que “le sorprendieron muchísimo”, y recordó que esos chats se los envió justo un año después de la Fiesta de Olivos.
Detalló que Fabiola le dijo que recibía golpes periódicamente, y le contó que la pareja había mantenido una discusión porque ella descubrió los mensajes que el expresidente le había mandado a Sofía Pacchi. Finalmente, afirmó que si bien conoce a Alberto Fernández hace 35 años, nunca hablaba con él de su vida privada.
María Cantero optó por ser cautelosa pero sincera. La versión subraya que en algún punto manifestó su empatía con Fabiola, pues ella de joven también había sufrido un episodio de violencia.
Después de tres horas de declaración, la mujer que había oficiado de secretaria del hombre que fue máxima autoridad política del país, rompió el silencio y aportó la verificación de la prueba en la que se basa la acusación.
"Fabiola Yañez no mintió ni exageró"
Los encargados de investigar la denuncia de Fabiola Yañez contra Alberto Fernández aseguran que, por ahora, se vienen acumulando evidencias que demuestran que no mintió ni exageró.
No se refieren únicamente a la testimonial de María Cantero, que reconoció los chats telefónicos en los que Yañez le contó que era víctima de violencia. Tienen la declaración de la periodista Alicia Barrios, que ratificó en sede judicial que la denunciante sufría maltrato emocional y psicológico, y explicó que “no era visibilizada; y la invisibilidad de una primera dama hace al sometimiento”.
A su vez, creen que Fabiola Yañez no exageró porque cuando describió la acusación durante la videoconferencia de cuatro horas, fue minuciosa en el uso de las palabras. Como ejemplo, indicaron que cuando dijo que su expareja la tomó del cuello, le preguntaron si Alberto Fernández la quiso ahorcar, y ella lo descartó y repitió que solo la había sujetado del cuello.
Además, en las últimas horas se incorporaron al expediente las historias clínicas de la ex primera dama en el Sanatorio Otamendi y en el Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) correspondientes a los años 2016 y 2017. Su contenido es confidencial, pero lo más relevante es que dan cuenta de que Fabiola Yañez tuvo un embarazo de al menos seis semanas antes de tener el hijo que comparte con el expresidente. Este dato coincide con lo que denunció en referencia a un aborto que le habría obligado a realizar el exmandatario.
Con la documentación que recibió la fiscalía, hay un certificado de atención a Fabiola Yañez en el Hospital Universitario, donde figura que registró un pico de estrés asociado al acoso que sufría de su expareja. Está fechado el 7 de junio de 2024, luego de la última visita de Alberto Fernández.
En tanto, la querella acercó un video en el que se la ve a la ex primera dama aplicándose hielo sobre un moretón en el ojo, que se suma a las fotografías que ya estaban en el expediente con los hematomas en el rostro y en el brazo.
Por otro lado, desde el gobierno nacional remitieron los registros de ingreso de personal médico a la Residencia presidencial entre el 2021 y el 2023, y la nómina del personal doméstico que cumplía funciones en el chalet y en la casa de huéspedes de la Quinta de Olivos en las mismas fechas. En cuanto a los videos de las cámaras de seguridad, todo el material fue borrado, pues la capacidad de almacenado es de 45 días.
Los desafíos de la defensa de Alberto Fernández
Más allá de la información que circula en las notas periodísticas o redes sociales que dejan expuesto a Alberto Fernández a situaciones que resultan bochornosas, la tarea de la defensa del expresidente en la causa de violencia se basa exclusivamente en lo que está en el expediente.
Precisamente no se habla de ningún teléfono extraviado, ni figuran los videos con supuestas amantes, y tampoco se cuestionan las presuntas contrataciones en el Estado que beneficiaron a las amigas del exmandatario.
Para confrontar esa situación, Fernández solicitó una medida cautelar para resguardar su honor y su imagen pública. Pidió que se prohíba la difusión de fotos y videos íntimos que lo involucran, los que se conocieron y los que podrían aparecer. Indicó en el escrito que implora se protejan sus derechos personalísimos, pues la libertad de expresión no es la libertad de pregonar el odio e incitar a la violencia.
Por esta presentación se abrió un expediente en el juzgado de María Eugenia Capuchetti, y el fiscal Eduardo Taiano dictaminó que se trata de un caso que debe tramitarse en la justicia penal ordinaria, no en el fuero federal.
Mientras tanto, por la causa de violencia de género, la doctora Carreira está trabajando en la confección de una lista de testigos que puedan revertir la impresión que tienen los investigadores hasta ahora. El lunes la entregaría a la fiscalía.
A todo esto, está preparando la apelación a la decisión del juez Julián Ercolini de mantener la causa en Comodoro Py, en lugar de remitirla a los tribunales de San Isidro, como había pedido la defensa.