Un factor clave en este enfrentamiento es la suspensión judicial del decreto 70/23, que declaraba al servicio aéreo como una actividad esencial. Esta suspensión deja al Gobierno sin herramientas legales para frenar las asambleas, ya que sin un paro formal no es posible dictar una conciliación obligatoria, permitiendo a los gremios continuar con su plan de lucha sin enfrentar sanciones inmediatas.
Entre las aerolíneas más afectadas por la falta de personal en los servicios de rampa de Intercargo se encuentran Flybondi y diversas compañías internacionales. Los vuelos hacia destinos como Mendoza, Bariloche y Lima ya han experimentado demoras y problemas con el desembarque de equipaje, una situación que podría repetirse en las próximas horas en varios aeropuertos del país.
En medio de este escenario de tensión, el rol de Pablo Biró ha sido fuertemente cuestionado, tanto por el Gobierno como por sectores empresariales, que lo acusan de utilizar su liderazgo sindical con fines políticos, afectando gravemente a Aerolíneas Argentinas. Desde el gremio, sin embargo, defienden el derecho de los trabajadores a manifestarse. Mientras tanto, los pasajeros siguen siendo los más perjudicados, enfrentando cancelaciones y demoras sin una solución clara a la vista.