Abuela generosa

El "increíble" Ginés, las dudas sobre Vizzotti y la consolidación de "una casta" de doble vara

por Pablo Winokur | 20 de febrero de 2021 - 20:05
El increíble Ginés, las dudas sobre Vizzotti y la consolidación de una casta de doble vara
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Ginés González García, ministro saliente de Salud (Foto: AFP).
Ginés González García, ministro saliente de Salud (Foto: AFP).

Casi 4 de cada 10 argentinos ya no le creían “nada” a Ginés González García antes de su renuncia; 2 de cada 10 le creían poco. Los números que elaboró la consultora Move entre el 1 y el 11 de febrero explican en parte por qué fue tan rápida la decisión de Alberto de echar a su ministro de Salud a las pocas horas de conocerse la noticia del vacunatorio vip. A Ginés le quedaba poco crédito a favor para las torpezas.

Un cambio de gabinete (en este caso, de ministro) sirve para oxigenar la gestión, para renovar las caras, para generar una nueva expectativa en la ciudadanía cuando se necesitan nuevos referentes y liderazgos. Ginés, más allá del escándalo de las vacunas, era señalado internamente como uno de los “funcionarios que no funcionan” y era el primero en una larga lista de los tienen el boleto picado. Hay más.

El problema es que cuando se miran los números de su reemplazante, Carla Vizzotti, no están mucho mejor que los de su exjefe. 55% de la gente le cree “poco o nada” cuando la escucha hablar, según esta misma encuesta. El cambio no le va a permitir oxigenar nada.

El escándalo del vacunatorio vip es la punta del iceberg de un fenómeno que se venía observando desde mediados del año pasado. La conformación de una “casta” especial de funcionarios, dirigentes e incluso empleados estatales que sobresalía sobre el resto de la ciudadanía.

  • Mientras a todos nos obligaban a quedarnos en casa, los políticos en general andaban en reuniones y almuerzos no esenciales.
  • Mientras se sugería a la población general usar barbijo desde abril, buena parte de la dirigencia política recién adquirió la costumbre hacia fin de año, y en muchos casos para las fotos.
  • Mientras buena parte de la población veía cerrar sus comercios, empresas, bajar su facturación, perder su empleo, sus comisiones, bonificaciones o changas… aquellos que viven del Estado no sintieron esa tensión.

Ahora, la cercanía al poder muestra otra cara de la pandemia. Ser parte de “la casta” puede dar un beneficio a la hora de acceder a la vacuna.

Ginés González García nunca entendió la magnitud del fenómeno al que se enfrentaba. En su carta de renuncia, recién en el sexto párrafo hace referencia a la pandemia.

Después de deslindar las culpas en su “secretaría” pidió evitar que esta “confusión” pudiera "deslucir” los logros de su gestión, entre los que destacó la lucha contra el sarampión, el Consejo Federal de Salud, los programas de salud reproductiva, y la aplicación de herramientas digitales en áreas sanitarias.

En el sexto párrafo habla de la pandemia y destacó que “el Estado nacional proveyó sin demoras a la sociedad toda la información que disponía” sobre la situación epidemiológica. Quizás ese fue justamente uno de los déficit más grandes de su gestión: nunca se informó cuál iba a ser el plan para mejorar el sistema de salud, sigue faltando información pública sobre los contagiados (sería bueno saber cuántos docentes se contagiaron el año pasado, sin clases presenciales, para poder evaluar si ahora se van a incrementar), y falta información pública sobre la distribución y aplicación de las vacunas. Vizzotti se comprometió a solucionar esto último en su primera aparición pública como ministra.

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A su vez, el Ministerio tuvo problemas para informar claramente sobre los mecanismos de prevención de contagios. Buena parte de la gente sigue destinando desmedidos esfuerzos a higienizar superficies, lavar envases de comida o bañarse al llegar a casa, cuando la mayoría de la información científica hoy demuestra que el contagio es por “aerosoles”. Es decir, que el virus se transmite, predominantemente, a través de personas que hablan y exhalan partículas pequeñas.

Científicos ligados al oficialismo vienen pidiendo enfáticamente que se modifiquen los protocolos para tener en cuenta los nuevos estudios, especialmente para lograr un regreso cuidado a las aulas. "Las personas y las organizaciones siguen dando prioridad a los costosos esfuerzos de desinfección, cuando podrían dedicar más recursos a enfatizar la importancia de los barbijos de calidad razonable y a mejorar la ventilación de los ambientes", dice el documento.

Si bien la crítica abarca también a la mayoría de las jurisdicciones -la Provincia de Buenos Aires es casi la única que se tomó en serio el tema “aerosoles”-, es el Ministerio de Salud de la Nación el que tiene que encabezar la campaña… Por suerte, “¡Salud es Ministerio!”.

El último exabrupto de Ginés González García se dio cuando dijo que “no están dadas las condiciones para votar en agosto” y que hacer las PASO era un “riesgo innecesario”.

La Cámara Nacional Electoral –máximo órgano judicial en la materia- le pidió una audiencia para que explique sus dichos. Nunca obtuvo respuesta. Tampoco respondió al pedido de colaboración de la acordada 33 (del año pasado) para trabajar en conjunto los protocolos para las elecciones.

La Cámara también había pedido que se considere como personal esencial a todos aquellos que participan del proceso electoral y que por lo tanto se les dé prioridad en el esquema de vacunación.

Se entra en un terreno resbaladizo donde cada sector cree que tiene derecho a adelantarse unos pasos en el circuito de vacunación. En este escenario, vuelven a tomar preponderancia los sindicatos y la presión que puedan ejercer sus líderes. En la última semana, Nicolás Trotta recibió en su despacho a Hugo “Cachorro” Godoy (líder de una de las CTA) y a Alejandro Garzón (secretario gremial de ATE), quienes pidieron por los auxiliares docentes. “Pusieron en el cronograma a los maestros, pero se olvidaron de los que pasan la lavandina”, transmitieron. Se llevaron la promesa de que los incluirían en la próxima etapa.

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Hoy el cronograma de vacunación permite darle prioridad al “personal estratégico”. El problema es que esa categoría es tan amplia que puede ser usada discrecionalmente por el poder de turno en cada jurisdicción. Hugo Moyano se autoconsideró “personal estratégico” por ser presidente de obras sociales; también su hijo de 20 años.

Julio Piumato, jefe de los Judiciales criticó a Moyano. "Un dirigente no se puede vacunar, primero están los trabajadores", dijo. "Tuvo que llegar una Pandemia Mundial para que esté traidor se acuerde de los trabajadores, cuando hacía tiempo no tomaba ninguna medida favorable a ellos", le contestó Pablo Moyano como si una cosa tuviera que ver con la otra.

No es el único dirigente sindical que se vacunó. Una línea interna del sindicato de empleados de comercio denuncia que su histórico líder, Armando Cavalieri también usó el beneficio. Él lo desmintió a través de una carta. Pero es una muestra del revuelo que hay en el sindicalismo con este tema. Hay también algunos que les ofrecieron pero no aceptaron. Ampliaremos.

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Armando Cavalieri desmintió en una carta haber recibido la vacuna contra el Covid-19
Armando Cavalieri desmintió en una carta haber recibido la vacuna contra el Covid-19

Mientras la “casta dirigencial” se autoerige como “personal estratégico”, el call center de la Ciudad de Buenos Aires para inscribir a los adultos mayores para vacunarse estalló y quedó fuera de línea al minuto de ponerse en marcha.

La mayor parte de la población está desesperada: teme por su vida, por sus ingresos y quiere retomar sus actividades y rutinas. Todos queremos la vacuna y tenemos algún motivo por el que creemos merecerla. Es el gobierno nacional (único que puede adquirirla) el que debe fijar prioridades claras y transparentes para su administración en lugar de seguir fomentando a la “casta”, que en muchos casos no se enteró de la existencia de la pandemia y que ahora se arroga prioritaria para la inmunización.

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