Entrevistas en el Barro

Intereses, ideologías y egos: los tres ejes de la crisis del Frente de Todos en los ojos de un importante consultor

El reencuentro formal de CFK y el Presidente deja el conflicto en campo de Massa. El "estado de declinación" del peronismo. El análisis de Ricardo Rouvier.
Edi Zunino
por Edi Zunino |
Cristina y Alberto

Cristina y Alberto

Ricardo Rouvier es politólogo y analista de opinión pública. Hace unas semanas, lanzó al ruedo la idea de que el peronismo experimenta una especie de “estado de desarticulación”, sobre todo en lo que hace a la identidad de los sectores humildes en sus franjas más jóvenes. Sostiene Rouvier que “la doctrina quedó vieja, cuestión que el propio Juan Domingo Perón advirtió en su momento, y no representa los conflictos del presente”. Fue así, según su apreciación, que la rebeldía dejó de ser peronista y abrió paso a corrientes más corridas a la derecha, a tono con lo que ocurre en otros rincones del planeta. Le pregunto:

-¿No será lógico, eso? Digo, porque las rebeldías del Siglo XX buscaban derriban viejos órdenes y hoy, lo que falta es, precisamente, un orden que otorgue alguna clase de previsibilidad…

-Coincido. ¡¿Cómo ordenamos este desorden?! En las dirigencias de Europa y Estados Unidos viene primando la idea de que la democracia liberal no ha cumplido sus promesas y ese fracaso ha generado eso, un gran desorden. Hay desorden en las diferencias generacionales, se sufre desorden en la inseguridad urbana y te diría que se expresa desorden, también, en la música y todas las expresiones artísticas más modernas. En la necesidad de buscar un nuevo orden está, paradójicamente, el peligro: que aparezca el neo fascismo como garantía del orden, frente a un progresismo que fue ineficaz en ese sentido.

Por mí, seguiría conversando sobre las tendencias ideológicas y sociales del mundo y sus influencias en nuestro país, pero acá la crisis económica se volvió política y lo condiciona todo, una vez más, en el cortísimo plazo. En la Argentina, esas cosas suelen resumirse en la salida de un ministro de Hacienda y la entrada de otro, que para el caso es otra.

-¿Qué pasa, Rouvier?

-Estamos atravesando una crisis política seria, muy profunda, en cuyo centro está la lucha por el poder. Y esa lucha de poder está instalada más dentro del oficialismo que, como pudiera esperarse, entre el oficialismo y la oposición. El Frente de Todos nació para que no siguiera Mauricio Macri, para lo cual Cristina Kirchner eligió a un moderado que llegara a franjas sociales a las que no podía llegar el kirchnerismo puro. Fue un mecanismo eficaz para ganar las elecciones presidenciales, pero a la hora de gobernar, esta alianza mostró sus desencuentros, inconsistencias y dificultades. Esta disputa abarca los aspectos clásicos de cualquier lucha por el poder: intereses, ideologías y egos. Estás tres cosas siempre están presentes con fuerza en la política. Y vienen chocando dentro de la coalición gobernante en las figuras de sus dos principales exponentes, que tienen diferentes visiones del mundo y de la economía, en cuanto al modelo capitalista que debe desarrollar la Argentina.

-¿La crisis es entre ellos dos?

-No. Se están expresando todos los matices de la lucha por el poder dentro del Frente de Todos. En esos matices entran a jugar, además de los dos actores principales, figuras como Sergio Massa y Daniel Scioli. Aunque son muy importantes, por ahora son jugadores de segunda categoría, digamos, al lado del poder central que tienen Cristina y también Alberto Fernández, en su caso por el cargo de Presidente. Nadie puede decir que la crisis está terminada, teniendo en cuenta que Massa no logró cerrar un acuerdo. Y mucho menos el acuerdo que quería. No sé lo que va a pasar mañana, pero la crisis política no terminó.

-¿Qué está pesando más en la crisis política: los egos, las ideologías o los intereses?

-En este conflicto tiene una presencia singular, a diferencia de otros lugares, la personalidad de los actores. O sea, los egos. Me refiero al sentido de la impronta y la personalidad de cada uno en relación al poder. Qué hacer con el poder. No se puede negar que las diferencias entre el Presidente y la Vicepresidenta radican mucho en el carácter fuerte de ella, en su capacidad de decisión y su compromiso con lo que piensa. Cristina es un animal político de una voluntad política superior a la de la mayoría. Eso la hace pesar más que el Presidente y el sector que lo apoya. Alberto Fernández tenía desde el principio la opción de formar su propia fuerza política, ya que no era considerado un jefe, pero no lo hizo en todo este tiempo. El sentido de la recomendación de que armara un “albertismo” era que se equilibraran las fuerzas dentro del Frente de Todos. Fijate que La Cámpora tiene un poder importante y manifestó un crecimiento en sectores estratégicos del Estado y del territorio que no tiene el Presidente de la Nación.

Lugar común: esta historia continuará.