La defensa de Espert
En su publicación, Espert afirmó que la transferencia fue realizada de manera formal y quedó registrada con su nombre como referencia de destino.
“Un solo giro, entero, de banco a banco. El que lava esconde su nombre. Yo lo puse en cada papel”, sostuvo.
También rechazó que se tratara de un acuerdo ficticio y aseguró que la documentación incorporada al expediente acredita el origen y desarrollo de la contratación. “Su gestación está escrita en correos de 2019, incorporados a la causa con extracción forense y certificación notarial. Nació de una reunión personal que la propia empresa agradeció por escrito. Todo antes del pago”, expresó.
Además, remarcó que tres testigos ya declararon en relación con ese contrato y respaldaron su versión de los hechos. “¿Saben cuántos hechos en mi contra aportaron? Cero. Ni uno”, afirmó.
Su vínculo con Federico Machado
El exdiputado también se refirió a la situación judicial de Machado, quien fue detenido en 2021 y quedó involucrado en investigaciones por presunto fraude, lavado de dinero y supuestos vínculos con el narcotráfico.
Espert aseguró que desconocía cualquier acusación contra el empresario al momento de firmar el contrato. “¿Cómo iba a saber yo en 2019 lo que no sabía nadie?", señaló y agregó: "Yo no tengo la bola de cristal”.
La investigación está vinculada a una transferencia de US$ 200.000 que Espert recibió en 2020 y que, según la causa, estaría relacionada con el empresario Federico “Fred” Machado. (Foto: archivo)
La respuesta a las acusaciones
En otro tramo de su descargo público, Espert negó haberse beneficiado de manera irregular con el dinero recibido y cuestionó las sospechas sobre un supuesto enriquecimiento. También rechazó la hipótesis de que hubiera actuado para encubrir fondos de Machado.
“Dicen que ‘lavé’ para Machado. ¿Y saben cuánta plata volvió a Machado? Cero. Ni un dólar. El dinero quedó en mi cuenta, a mi nombre, con mis impuestos pagados. Un ‘lavado’ donde el dueño del dinero no recupera nada no es un lavado: es un pago. ¿Entonces ‘lavé’ para mí?”, planteó.
Y agregó: “Un empresario que movía muchos millones por empresas y cuentas del exterior, ¿me necesitaba a mí -un economista conocido candidato a presidente- para mover 200 mil dólares por una cuenta con mi nombre? Una vía tan evidente y trazable sería el peor plan de lavado de la historia”, argumentó.
Finalmente, insistió en que no existió un beneficio ilícito ni para él ni para Machado: “Un delito sin objeto probado y sin beneficiario no es un delito difícil de probar: es un delito que no ocurrió”.