Carrera al 2023

Juntos por el Cambio juega a las damas: los sueños presidenciales de Patricia Bullrich y María Eugenia Vidal

Dos mujeres del PRO se anotan para competir. Los planes para el 2021 y la relación con Macri y Horacio Rodríguez Larreta
por Pablo Winokur | 12 de marzo de 2021 - 21:05
Patricia Bullrich y María Eugenia Vidal quieren ser candidatas en 2023 (Foto: AFP).

Patricia Bullrich y María Eugenia Vidal quieren ser candidatas en 2023 (Foto: AFP).

María Eugenia Vidal está decidida a ser candidata a presidenta en 2023. Ella y su entorno saben que falta una eternidad y que pueden pasar muchas cosas en el medio. Pero las ganas están.

Siente que ya no le debe nada a nadie: ni a Macri ni a Larreta. Ya fue vicejefa de Gobierno porteño, gobernadora del distrito más grande del país… ¿Qué le queda por hacer? No está en sus planes ser jefa de Gobierno ni tampoco parece interesada en volver a ser gobernadora.

Patricia Bullrich está decidida a ser candidata a presidenta en 2023. Ella y su entorno saben que falta una eternidad y que pueden pasar muchas cosas en el medio. Pero las ganas están.

Cuando camina por el interior del país se siente una “rockstar”. Cree que su imagen pública ya trasciende el padrinazgo político de Mauricio Macri. Fue casi 1000 veces diputada, secretaria de asuntos penitenciarios, ministra de Trabajo, Ministra de Seguridad, tiene 64 años… ¿Qué más le queda por hacer?

Patricia, a diferencia de Vidal, ya tiene claro cuál es el camino y la estrategia: va a intentar hacer una nueva escala en el Congreso en 2021, pero ya no le interesa ser diputada. El proyecto es nacional.

Vidal todavía duda. Sabe que lo mejor para ella es no ser candidata a nada este año. Pero quizás el espacio la necesite; el candidato es el proyecto.

Horacio Rodríguez Larreta, el candidato “natural” del espacio, ahora tiene 3 competidores internos –sin contar los que aporte la UCR-: el "Rey", Macri, que va a buscar el “segundo tiempo” y las dos damas, con estilos diferentes…

Sin Capital ni Provincia

Vidal hace 16 meses que está en silencio. Sus apariciones se limitaron a unos tuits o alguna recorrida en lugares quirúrgicamente seleccionados del conurbano. Por el resto, se dedicó a “hacer política” quizás más que nunca en su vida. Ventajas de estar en el llano.

En la segunda quincena de abril (quizás primera de mayo) lanza su libro y va a empezar a recorrer el país con presentaciones, en un esquema muy parecido al de Cristina con “Sinceramente”. ¿Qué zonas? La idea es ir a todas las provincias. Puede haber una presentación en Capital y alguna en el interior de la provincia de Buenos Aires; no está previsto el conurbano. “La idea es nacionalizar su imagen”, dicen en su entorno.

Obviamente, nadie lanza un plan para recorrer el país si piensa que su destino es volver a gobernar la provincia de Buenos Aires. “María Eugenia perdió por 16 puntos. Sabe que su tiempo en la Provincia pasó”, reconoce un allegado a partir de sus charlas con la exgobernadora.

La definición es que quiere ser una jugadora a nivel nacional. Esto es, en términos concretos, ser candidata a presidente… Aunque sabe que para que esa intención se materialice va a depender de las encuestas en ese momento y de cómo estén los otros jugadores del espacio.

¿No era este el turno de Horacio? Sí y no. Una máxima en política dice que hay que tratar de anotarse en carreras y objetivos más altos de los que se puede alcanzar, y en todo caso bajarse después y negociar mejor. O seguir adelante, como Néstor en 2003.

Hoy falta conducción en el espacio. Macri está en “modo estadista”, Larreta está enfocado en la gestión, Patricia no tiene penetración en la orgánica del partido y Vidal está callada. Las aspiraciones personales no están mediadas por ningún imparcial. Por eso por ahora la idea es que jueguen todos los que quieran. Ya habrá tiempo de ordenar… o no.

El gran dilema de Vidal es qué hacer este año. ¿Ser candidata en Provincia? Si pudiera esconderse en esta etapa, lo haría. Pero tendría que haber una opción superadora para Juntos por el Cambio: una opción que se baraja es una lista integrada por Santilli, Carrió, Pichetto, Martín Yezza –intendente de Pinamar-. Hay que ver qué aporta el radicalismo. ¿En Ciudad? No está entre sus objetivos por ahora.

(¡Alerta, información no chequeada!). Cuenta el mito que en una charla entre Vidal y Massa, el de Tigre le aconsejó no participar de esta ronda electoral. “Yo gané en 2013, fui diputado y se me licuó la imagen en dos años”. No sabemos si la charla existió, pero lo que importa es que algunos de los actores secundarios lo repiten como si hubiera sido real.

Bullrich, "rockstar"

Patricia Bullrich tiene menos responsabilidades. Se siente una "rockstar". Y tiene el horizonte más claro. Si quiere ser candidata a presidenta, tiene que competir y ganar este año. ¿Podría ir a la Provincia? Nació en Capital y tiene domicilio en Capital. Tiene un terreno heredado de sus abuelos en Provincia, pero debería arreglar algunos papeles con sus primos, entre ellos Fabiana Cantilo y César “Banana” Pueyrredón.

Patricia aprovechó el lugar que le dio Mauricio Macri: la presidencia del PRO, el sello que él había fundado. Cuando recibió el partido, analizan en su entorno, era como una “empresa, un acto administrativo, no había luz política”. Se tuvo que enfrentar de entrada a lo que ella denominó el “estabilshment partidario”. No dan los nombres pero refiere a los cuadros de Larreta, Peña y Vidal.

Al principio le pidieron que no comunicara nada desde el PRO sin aval del resto de las cabezas. Tenían que ser consensuados entre 9 personas, así que ella decidió hacer la comunicación a modo personal. “El corralito fracasó”, leen en su entorno.

Muchos jóvenes que “se metieron con Mauricio” a trabajar en política critican la elección de Bullrich. “Ella es como mi vieja, no me representa”, se queja un joven dirigente que militó en el PRO casi desde sus orígenes.

Cuando se polarizó el Gobierno de Alberto, Bullrich tuvo más lugar en la agenda pública. “Para ella no había más opciones. Horacio dice que la política es gestión. Pero si no tenés que gestionar nada, ¿entonces no hacés política?”, cuentan en el bullrichismo.

Patricia Bullrich encontró su lugar: fue crítica de la primera etapa de la pandemia. “Todos celebraban a los tres chiflados (por Alberto, Larreta y Kicillof) pero sabíamos que era una burbuja. Si el Estado argentino es un desastre en todo, ¿por qué iba a ser capaz de manejar la pandemia?”, dice un colaborador de Bullrich.

Analizan que tres eventos la catapultaron:

  • La decisión de ir a las marchas a partir del 17 de agosto. Creen que es una forma de conducir a la gente hacia algún lado y que no se vayan del sistema.
  • La venia de los policías en Villa Gesell.
  • Y su participación en Formosa en las marchas contra Gildo Insfrán.

En el entorno de Bullrich creen que todo eso le dio visibilidad y la imagen de una mujer que va al frente. “¿Qué candidato opositor se manda así a Formosa, si ahí no hay votos?”. El viernes estuvo en el Calafate, posando en fotos frente a los hoteles de Cristina Kirchner.

Según sus allegados, en sus viajes la reciben como “una rockstar”. “Se acercan camiones con gendarmes a comprarle libros. Entró al corazón de la gente”, relatan.

Muestran encuestas que marcan un crecimiento sostenido y un amesetamiento de Horacio Rodríguez Larreta. Si hubiera una interna en la Ciudad contra Quirós y Vidal, ganaría ella… o eso dicen.

Florecerán mil flores

En 2015, el PRO tenía un solo candidato –Macri- y el resto de Cambiemos no tenía mucho más para ofrecer. Hoy los dirigentes del espacio saben que la oferta es mucha y en el PRO lo ven como algo positivo.

El tiempo dirá si la oposición jugará con su “candidato natural” -Horacio- o si en cambio tiene que apelar a apostar a sus damas. En algo todos coinciden: quedan tres meses largos hasta el cierre de listas y para 2023 falta una eternidad.