La pandemia y la necesidad de priorizar los esfuerzos sanitarios hicieron que el ala dialoguista de JxC se centre en la contención más que en el armado de estrategias, pero eso cambió en las últimas tres semanas y el primer paso lo dio justamente el alcalde porteño. Tal y como anticipó A24.com, Rodríguez Larreta centra su estrategia de armado político en tres ejes. El primero el que conforman entre el vicejefe de Gobierno porteño y ministro de Justicia y Seguridad, Diego Santilli, y sus lugartenientes, el ministro de Gobierno, Bruno Screnci Silva, y el vicepresidente primero de la Legislatura porteña, Agustín Forchieri.
Luego esta el Secretario General, Fernando Straface, encargado de las cuestiones más institucionales del armado, y el secrétalo de Ambiente, Eduardo Macchiavelli, cuya labor central es ordenar el PRO a nivel nacional para el alcalde porteño. El esquema es el siguiente, Straface y Macchiavelli se encargan de elaborar los puentes por donde el santillismo busca acordar nuevas incorporaciones y demás.
En las primeras charlas que mantuvieron los armadores se repetía una pregunta y una afirmación: ¿Cuál iba a ser el destino de Vidal?.
Los dirigentes que mantuvieron esas reuniones, sobre todo los bonaerenses, sostienen que se necesita que ella sea la candidata que encabece la lista de diputados nacionales el año que viene. Ese pedido llegó a los oídos de Vidal. “Hasta marzo no tomó ninguna decisión”, le remarcó a su mesa más chica.
Mientras tanto en la Ciudad, por lo bajo, en el larretismo se esperanzan con que ella sea la candidata en 2023 a la Jefatura de Gobierno. Algo que no es del agrado de la UCR porteña y en especial de Lousteau.
Sin embargo para que se pueda dar esa situación de Vidal encabezando la nómina a diputados nacionales en territorio bonaerense el sector cercano a Monzó empezó a deslizar que, de no separarse y marcarle la cancha a Macri, en especial después de las últimas declaraciones, va a ser imposible. “Rodríguez Larreta y ella tienen que poner los puntos sobre las íes porque se los va a llevar puesto, y lo saben”, le dijo a este medio uno de esos dirigentes.
La pandemia del coronavirus (Covid-19) generó uno de esos “puentes” para el armado impensado para los cercanos a Rodríguez Larreta. Es que la gestión sanitaria que se llevó adelante en la Ciudad hizo que el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, sea consultado por intendentes y gobernadores. Ni lentos, ni perezosos, Santiili, Screnci Silva y Straface potenciaron esta vía de comunicación para, mediante el intercambio de experiencias sanitarias, poder tantear el terreno. Uno de los ejemplo que más repiten en la Ciudad es el del intendente de Rosario, el socialista y ex lilito, Pablo Javkin.
Con más de 60 puntos que defender en la Ciudad, Quirós empezó a ser visto como un candidato potable para el año que viene. No por nada su íntimo amigo, y quien lo recomendó hace más de diez años para sumarlo a la gestión del PRO, dejó su cargó como coordinador del área de compras de Salud para ser su asesor. Se trata del ex ministro de Infraestructura de la provincia de Buenos Aires, Roberto Gigante, que tendrá como labor cuidarle la espalda a Quirós pero desde el lado político. “Lo quiere cuidar porque, por ser muy amigos, sabe que esa exposición trae también estar en el centro de la escena”, explican.
Pero no todo es territorio bonaerense. En los últimos días la Fundación Pensar, que preside el director del Banco Ciudad y ex ministro de Rodríguez Larreta, Franco Moccia, empezó a afinar el lápiz para los titulares provinciales de la usina de ideas que volverá a tener el rol central que ostentaba antes de 2015. El dato central es que se vienen cambios en los presidentes provinciales y, en algunas jurisdicciones, incluirá un “palito” a los macristas paladar negro. “Forma de equilibrar fuerzas”, explican.