La Jungla del Poder

La cumbre albertista para 2023 y los pases de facturas por la derrota en Diputados

Alberto Fernández reunió a los suyos en el restaurante Santa Evita y les dio un mensaje de cara a las elecciones presidenciales. ¿Qué pasó entre oficialismo y oposición en la votación del Presupuesto?
Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
El Gobierno sufrió una derrota en en Diputados

El Gobierno sufrió una derrota en en Diputados, donde no logró los números para aprobar el Presupuesto 2022 (Foto: NA).

Alberto Fernández reunió a los suyos. Fue el miércoles a la noche en el restaurante Santa Evita. Se buscó que el encuentro no trascendiera demasiado, incluso el restaurante se cerró para la ocasión.

El Presidente hizo un brindis con el Grupo Callao, el espacio que albergó al albertismo cuando apenas Alberto era un operador peronista. Todo duró dos horas y Alberto dejó una definición importante: va a "armar" para 2023. Sobrevoló la idea de que él mismo pueda buscar una reelección. No lo dijo explícitamente. Todos corearon después de eso “Presidente… Alberto Presidente”.

No fue el típico asado peronista. El menú: croquetas de morcilla, empanadas de carne, jamón y queso y pescado. Bastante palermitano, digno del “Restorán peronista en barrio gorila”. Hubo provoleta y choripán. Entre vino y vino, Alberto habló de la interna del oficialismo: dijo que hay que cuidar la unidad -siempre lo dice- pero por primera vez les pidió a los presentes -a los suyos- que hagan política y construyan. “Habló de que es necesaria una renovación política, de métodos y de contenidos, no solo de personas”, cuenta uno de los asistentes.

Alberto fue un poco más allá. Recordó que en 2023, el kirchnerismo cumple 20 años y que eso conlleva un gran desgaste con la sociedad. “Hay que renovar si queremos ganar”, planteó. No dijo nada contra el kirchnerismo. Fue conceptual. Pero la sola imagen de todo el albertismo junto alcanzó para mandar el mensaje. Quizás en lo que más énfasis puso Alberto es en la necesidad de recuperar a la clase media.

Participaron ministros como Santiago Cafiero y Matías Kulfas; funcionarios como Cecilia Todesca, Mike Cuberos, Fernando Peirano; intelectuales como Alejandro Grimson o el sociólogo Nahuel Sosa; y representantes de movimientos sociales como Cecilia Gómez Miranda y Federico Martellli. También estuvieron Victoria Tolosa Paz y Sabina Frederic, exministra de seguridad. Uno de los que sorprendió fue Roberto Arias, secretario de política tributaria. Un mensaje para la continuidad de Guzmán en economía.

Al día siguiente empezaba el debate por el Presupuesto en el Congreso y el Gobierno recibiría su primera derrota parlamentaria. Este grupo que cenó en el Santa Evita empezó un debate interno. ¿Por qué pasó lo que pasó?...

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Alberto Fernández, en el centro, semitapado, junto a los integrantes del Grupo Callao (Foto: Twitter oficial de Federico Martelli).

Alberto Fernández, en el centro, semitapado, junto a los integrantes del Grupo Callao (Foto: Twitter oficial de Federico Martelli).

Por qué se cayó la ley de Presupuesto 2022

La principal obligación de un político es conservar y sostener el poder. Es triste para la gente; sin embargo, es la realidad. Si el político no sostiene el poder, no puede seguir construyendo el país que sueña.

Juntos por el Cambio tiene el “mandato” de oponerse al kirchnerismo “que nos quiere llevar a ser Venezuela” (nótense las comillas, por favor). Cualquier tipo de concesión a ese poder hegemónico es vista como una traición.

Una parte del peronismo/kirchnerismo tiene el mandato de no tranzar con “las corporaciones ni los poderes fácticos” (nótense las comillas, por favor). Mucho menos con el macrismo, que “endeudó y quebró al país”. Cualquier tipo de concesión es vista como una traición. Si alguna parte de la coalición de gobierno amaga con pactar, va a ser automáticamente acusado por los sectores más duros.

Votación del Presupuesto 2022 en Diputados. Primer derrota del Gobierno en el Congreso.jpg

Por eso en la nueva Cámara de Diputados no hay acuerdo posible. Por eso se cayó el Presupuesto y el Gobierno recibió su primera derrota parlamentaria.

Aunque la grieta está más viva que nunca, a media mañana del viernes hubo una alternativa y parecía que el oficialismo podía lograr un empate. Pero los actores optaron por la grieta.

Los cálculos del Gobierno y la falta de lectura política

Hasta el miércoles, el oficialismo creía que tenía el número para aprobar el Presupuesto. No era una percepción voluntarista. Tenían sus 117 votos más los 5 provinciales. Creían que los dos diputados del bloque SER iban a acompañar (dos votos más de peronistas no alineados). Necesitaban apenas 4 que se fueran a la hora de votar. No era mucho.

La Coalición Cívica había dicho que podía abstenerse; Espert amenazaba con no estar en la sesión para impugnar el Presupuesto; la izquierda a veces sorprende con abstenciones en nombre de algunos principios trotskistas; los gobernadores radicales podían ayudar un poco…

Pero todos los cálculos fallaron. El principal problema fue de lectura política. El viernes (un día después de la sesión) la UCR elegiría su nueva conducción. Los gobernadores no podían aparecer como colaboracionistas del gobierno. El mandato es oponerse a "ser Venezuela"

Durante la madrugada del viernes quedó claro que el oficialismo no iba a tener los votos. Massa empezó a ensayar piruetas para evitar una derrota. Hizo varias propuestas. Los jefes de bloque de Juntos por el Cambio se retiraron a analizarlas. “Nos van a terminar cagando”, dijo uno de los halcones. Ponerse de acuerdo entre 10 bloques no es fácil. Al final primó una posición: se votaría la vuelta a comisión, es decir que no se vote en ese momento y pueda haber más tiempo para analizar el tema.

Massa lo puso a consideración. Los distintos bloques iban aceptando uno a uno la posibilidad de votar la vuelta a comisión. Todo parecía encarrilado hasta que habló Máximo Kirchner:

“Me llama poderosamente la atención el comportamiento que están teniendo un ex vicejefe de Gobierno, una exgobernadora de la provincia de Buenos Aires, un exministro del Interior y el expresidente de esta Cámara ante una situación gravísima en la que dejaron este país cuando lo endeudaron en 44 mil millones de dólares”, pegó Máximo. Apuntaba a Vidal, Frigerio, Monzó y Santilli. “Votemos por sí o por no y terminemos el show", dijo.

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Cristian Ritondon dialoga con Vidal en medio de la sesión por el Presupuesto. Luego, el bloque de Juntos por el Cambio rechazaría el proyecto (Foto: NA).

Cristian Ritondon dialoga con Vidal en medio de la sesión por el Presupuesto. Luego, el bloque de Juntos por el Cambio rechazaría el proyecto (Foto: NA).

"Te dije que nos iban a cagar", gritó desde atrás uno de los halcones. No queda claro cómo se tomó la decisión, pero Cristian Ritondo, presidente del bloque del PRO pidió la palabra. “Presidente, hasta la reciente intervención del presidente de su bloque (por Máximo), mi bloque iba a acompañar, ahora no va a acompañar que vuelva a comisión", gritó desatado. ¿Cómo decidió Ritondo en apenas unos segundos cambiar la posición de su bloque que había tardado una hora en consensuar con el resto de Juntos por el Cambio? Misterio.

De a una se fueron cayendo las fichas. Si el PRO votaba en contra (es decir, si iba a votar para que el Gobierno sufriera una derrota), entonces los radicales no podían quedar como “cómplices” del Gobierno votando la vuelta a comisión; tampoco la coalición cívica de Elisa Carrió.

Al ver esta situación, los bloques más chicos también tuvieron que recular. El interbloque Federal que integran los peronistas cordobeses, lavagnistas, Randazzo y socialistas. Córdoba, por ejemplo, es la provincia más antikirchnerista del país: ¿cómo quedaría la imagen del gobernador si colaborara con el oficialismo para la aprobación del Presupuesto?

Mucho menos podían apoyar los liberales de Milei y Espert. Se votó la vuelta a comisión, pero no prosperó: 128 en contra y 122 a favor. La izquierda se abstuvo. Después se votó el Presupuesto. El Gobierno perdió 132 a 121.

La gran pregunta: por qué pasó lo que pasó

En el oficialismo hay distintas versiones. Unos creen que Máximo se fue de boca y que hubo "impericia política". Eso encendió la chispa en Cambiemos que no tuvo otra opción que votarle en contra al Gobierno.

Otros dicen que fue premeditado. Que Máximo Kirchner y el kirchnerismo no están de acuerdo con el Presupuesto 2022 que presentó Guzmán y, viendo que los ánimos están caldeados en Juntos por el Cambio, decidió encender la mecha para que el Presupuesto no saliera.

Una tercera lectura de lo que pasó pone el foco en la oposición. El discurso de Máximo Kirchner tuvo el mismo tono de siempre; así son los debates políticos. Todos sabían que si hablaba sería en ese tono. La oposición aprovechó para encontrar una excusa para ganar la votación.

Un hombre del peronismo no alineado reflexiona: “Todos se empezaron a probar el traje de presidente, gobernador, jefe de gobierno…”. En otros términos, todos pelean por mostrarse como el más opositor porque todos tienen aspiraciones. Los únicos que no aspiran a nada son los de la Coalición Cívica. Quizás por eso ese espacio emitió un comunicado el sábado: "Necesitábamos aplomo para tener una posición más inteligente y responsable”. ¿Por qué se cortó solo Ritondo?

Alberto, del enojo con Máximo a la búsqueda de consensos

Alberto está muy enojado con Máximo, cuentan en el entorno del Presidente. Para bajar la tensión fue el sábado a su asunción como presidente del PJ.

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Alberto Fernández se hizo presente en la asunción de Máximo Kirchner como presidente del PJ bonaerense.

Alberto Fernández se hizo presente en la asunción de Máximo Kirchner como presidente del PJ bonaerense.

El oficialismo tiene la obligación de construir los consensos. No es la oposición, a la que sí se le pueden exigir actitudes más responsables. Ahora en el peronismo muchas voces plantean que la negociación por el Presupuesto no se manejó bien:

  • Que había que votar antes del 10 de diciembre, cuando el oficialismo tenía mejores números.
  • Que había que acceder a más modificaciones.
  • Que había que evitar que se votara a las 10 de la mañana con la gente prendida a la TV. La presión popular es mayor a esa hora. El oficialismo tenía que sacar gente de la lista de oradores para poder votar de madrugada.

La pregunta, en el fondo, es si querían que se aprobara el Presupuesto o si el objetivo principal era partir a la oposición. “En ese caso, la aprobación sería un efecto secundario del objetivo principal, que era romper a Cambiemos. Pero la consecuencia es que hoy no hay Presupuesto”, reflexionan sectores albertistas.

Mientras tanto, en otras áreas del Gobierno están mucho más preocupados por cuestiones más inmediatas. La suba de contagios del Covid de los últimos días pone en alerta otra vez a todo el sistema. En los próximos días, miembros del comité de expertos que asesoran al Gobierno saldrán a pedir nuevas restricciones. Quizás se acaba el veranito de flexibilizaciones. En la Casa Rosada, por ahora, no va a hacer nada. Habrá que apretar los dientes hasta las fiestas. Después empieza otra etapa.

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