Peronismo vs. peronismo

La interna del peronismo podría complicar los festejos del 9 de Julio: los cruces entre Alberto, Cristina y el gobernador de Tucumán

La vicepresidenta le reprocha a Manzur su cercanía con el macrismo. Se suma la propia interna del justicialismo en la provincia.
Nicolás Poggi
por Nicolás Poggi |
Alberto

Alberto, al participar de la asunción de Manzur en Tucumán. (Foto: archivo)

Alberto Fernández define por estas horas los detalles del viaje que hará a Tucumán el próximo viernes con motivo de los tradicionales festejos por el 9 de Julio. El Presidente llegará a la provincia del norte en medio de la interna que Cristina Kirchner abrió con el gobernador peronista Juan Manzur y en plena ebullición del justicialismo doméstico en el año electoral.

Si bien prevalecen las dudas por la situación sanitaria, la actividad de Fernández está en pie, según pudo saber A24.com de fuentes oficiales. "No serán muchos actos; tal vez sólo la visita a la Casa Histórica para rendir homenaje a los próceres de 1816", le dijo Manzur, por su parte, al diario La Gaceta, aunque aclaró que la recorrida estará condicionada a los protocolos de Covid-19.

Es que no sólo es un mal momento para Tucumán desde el punto de vista sanitario -la provincia está, actualmente, por encima de la Ciudad Autónoma en casos de coronavirus, con un promedio de 1.200 casos diarios y en cuarto lugar después de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe-, sino que el propio Manzur tiene que encarar las elecciones enfrentado a su vice, Osvaldo Jaldo, quien concretó una fractura en la Legislatura local.

A todo eso se sumó el reproche abierto que Cristina hiciera la semana pasada a quien fuera uno de sus ministros de Salud. Durante un acto de campaña que encabezó en Lomas de Zamora, la actual vicepresidenta hizo una reivindicación del plan Qunita, recordó el procesamiento de sus funcionarios Aníbal Fernández, Daniel Gollan y Nicolás Kreplak y se acordó de un detalle sobre Manzur: “No lo procesaron por eso, pero no importa”.

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Cristina se acordó de Manzur en Lomas de Zamora. (Foto: archivo)

Cristina se acordó de Manzur en Lomas de Zamora. (Foto: archivo)

Se refería, sin decirlo, a una supuesta protección judicial del gobernador tucumano durante la gestión de Cambiemos. En rigor de verdad, el exministro de Salud fue de los mandatarios provinciales más cercanos a Mauricio Macri en los albores de su mandato. Macri visitó Tucumán en su primer Día de la Independencia como presidente y el anfitrión debió responder preguntas de los periodistas sobre su llamativo acercamiento al líder del Pro.

No sólo eso. Durante los meses posteriores a la derrota electoral de 2015, Manzur fue el portavoz del reacomodamiento del peronismo, proclamando a los cuatro vientos que la etapa de Cristina en la política ya había finalizado. Los gobernadores se reunían por entonces en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), en el microcentro porteño, para discutir el poskirchnerismo. La vicepresidenta dejó en claro que no tiene memoria selectiva.

Como si no fueran pruebas suficientes de un intento de despegue, el 17 de octubre de 2018 Manzur fue el anfitrión de una celebración por el Día de la Lealtad Peronista que reunió a todos los dirigentes que habían estado alejados del kirchnerismo. Hasta San Miguel del Tucumán llegaron entonces Miguel Pichetto, Sergio Massa, Graciela Camaño, Diego Bossio, Daniel Scioli, el cegetista Carlos Acuña y hasta el periodista Jorge Asís, todos haciendo la V de la victoria con sus camisas azules bañadas en sudor. Manzur representaba la renovación, mientras que su antecesor, José Alperovich, se replegaba en el kirchnerismo duro.

Tucumán.17/10/2018- Daniel Scioli ponderó hoy la convocatoria a la unidad del Peronismo que realizó hoy el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, en un acto multitudinario en el que se conmemoró el Día de la Lealtad, en el Hipódromo de la capital provincia
El famoso acto por el Día de la Lealtad organizado por Manzur en 2018. (Foto: archivo)

El famoso acto por el Día de la Lealtad organizado por Manzur en 2018. (Foto: archivo)

El reacomodamiento de 2019, que dio a luz el Frente de Todos, encontró a Manzur nuevamente encolumnado. Pero el mandamás tucumano no es un dirigente de aspiraciones modestas, y pasó poco tiempo hasta que empezó a ser mencionado como posible jefe de Gabinete del entonces presidente electo. Era una forma de reforzar la alianza de Alberto con los caciques del interior, en busca del sueño del mandatario porteño de llevar las riendas del país junto a “los 24 gobernadores”. Tampoco prosperó.

No se sabe si en la conformación de aquel primer gabinete primó el veto de Cristina, pero Manzur terminó recluido en Tucumán y el puesto terminó recayendo en Santiago Cafiero. Desde entonces, el gobernador dejó pocas veces los límites de su terruño para posicionarse en la discusión nacional.

Manzur vio a Alberto dos veces en los últimos días: la primera fue el 24 de junio, cuando ambos mantuvieron un almuerzo en la Casa Rosada para hablar del plan de vacunación y la situación de las economías regionales; la otra cita tuvo lugar el viernes último, como parte de una agenda del mandamás tucumano para destrabar obras de infraestructura para su provincia. La invitación para el 9 de Julio también estuvo sobre la mesa.

Problemas en el pago chico

Pero el desplante de Cristina no es el único dolor de cabeza para Manzur. El peronismo tucumano se fracturó a partir de su ruptura con Jaldo y motivó incluso la intervención de la Casa Rosada a través del ministro político, Eduardo “Wado” De Pedro, a cargo de la cartera de Interior, quien cuestionó la actitud de los justicialistas que rompieron el bloque de diputados del PJ provincial.

La bancada oficialista de Tucumán está dividida desde marzo, cuando el jefe del Poder Ejecutivo no pudo evitar la fuga de parte del peronismo ante una discusión -en apariencia menor- por la designación del defensor del Pueblo, Eduardo Cobos.

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"Wado" De Pedro debió intervenir en la interna del PJ tucumano. (Foto: archivo)

Jaldo comandó un “alzamiento” en la Legislatura y facilitó el nombramiento de Cobos, que no era del agrado de Manzur. Esa desobediencia generó que el bloque se partiera en dos y que, elocuentes, los diputados del gobernador rebautizaran su bancada como “Lealtad Peronista”.

Después vinieron los pedidos de renuncia lógicos a ambos lados de la “grieta peronista”, mientras la Rosada llamaba a mantener la unidad. “No es momento de anteponer intereses personales sino de atender los problemas de la gente", les había pedido "Wado" De Pedro. Sobre Manzur -que también es presidente del PJ tucumano- pesa ahora la advertencia de un enfrentamiento con los delegados de Jaldo en las elecciones generales si no los integra en las listas legislativas.

El sustrato de ese conflicto es la sucesión de 2023, en la misma tradición que llevó al propio Manzur a disputar el poder del pago chico con Alperovich. ¿Hará Alberto el viernes alguna referencia sutil a la necesidad de la “unidad”? ¿O volverá a insistir, en términos más amplios, con el fin de una grieta que nadie parece dispuesto a abandonar?

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