La Jungla del Poder

La oposición redefine su estrategia, la aparición de un líder inesperado y la máquina de pochoclo de Massa

Sergio Massa volvió al ruedo político. El peronismo debate cómo encarar su oposición al Gobierno. Las dudas de los radicales y la aparición de un opositor inesperado.

Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
La oposición redefine su estrategia, la aparición de un líder inesperado y la máquina de pochoclo de Massa
  • Le aprobaron la Ley Bases en el Senado.
  • El FMI aprobó la octava revisión y desembolsa guita.
  • Extendieron el swap chino.
  • La inflación bajó por debajo de los 5 puntos.
  • La canasta básica aumentó solo 2,8%, lo que va a impactar en una desaceleración de la pobreza.
  • Subieron bonos, bajó riesgo país y el dólar.

Todo esto ocultó fuerte la crisis que venía arrastrando en el Gabinete, la crisis por la entrega de los alimentos y la caída en la economía real. Un informe de la consultora Ad-hoc, que mide la relevancia de temas en redes sociales, marca que la “positividad de las conversaciones” virtuales por la Ley Bases superó a eventos como el acto del Luna Park o el conflicto con España.

Hay un dato adicional que se hará conocido en las próximas horas: una de las encuestadoras que mide para el Gobierno detectó que en la opinión pública no pegó el escándalo de los comedores y que incluso subió un poquito. La gente -o por lo menos los seguidores de Milei- no le asignan a él la responsabilidad, sino a funcionarios inferiores corruptos, a los que desplazó rápidamente. Además, fue eficaz en mover al Ejército para que los alimentos no se vencieran. Al amor no hay con qué darle.

Este escenario de optimismo gubernamental confluye con las lecturas críticas que hace la oposición peronista y no peronista, y con algunas nubes negras que se ven en el horizonte.

Ley bases de Javier Milei: qué pasará con los jubilados de ANSES
Tras semanas muy complejas, Milei tuvo su día más feliz tras la aprobación de la Ley Bases (Foto: archivo).

Tras semanas muy complejas, Milei tuvo su día más feliz tras la aprobación de la Ley Bases (Foto: archivo).

El pochoclo de Massa y un cuadro sugestivo

Sergio Massa empezó a dejar el ostracismo después de la derrota. Le duró poco la promesa de que iba a dejar la política tras perder en el balotaje. Aunque aprendió a manejar sus ansiedades como nunca. Se volvió un tiempista, algo que nunca le salió demasiado bien.

Volvió a viejos hábitos como llegar tarde (lo había corregido bastante) y sigue fumando uno atrás de otro sus cigarrillos Cafe Cremme, incluso en lugares cerrados, e intercalándolos con mates que toma con una bombilla que tiene grabado su nombre. Mantiene sus oficinas en Retiro y ahí recibe a todo tipo de referentes que lo van a consultar, bajo la sombra de un cuadro del abrazo de Perón y Balbín, que quizás en algún momento ilumine sus próximos movimientos.

Massa cree que el Gobierno ya pegó la curva en la opinión pública. Sus encuestas lo dan lejos de las que le dan optimismo al Gobierno. “46 a 42 en contra”, repite a quienes lo visitan.

Después de su paso por el Ministerio de Economía, tiene otra espalda para hacer análisis económicos. Hoy vive de dar charlas a empresarios que quieren invertir en la Argentina y -dice- tiene disociada su mirada como consultor de la mirada política. "La economía real hace una lectura de que el tipo de cambio está atrasado. La liquidación de cereales de mayo cayó, y es más baja que la del año pasado que estábamos en sequía. La tendencia es mala y lo único que crece en el campo es la producción de silobolsas", advierte en algunas de las charlas políticas.

Ve también problemas con las reservas: "Tenés una deuda comercial de 9 mil millones con importadores. Incluso con el FMI poniendo 10 mil millones, te faltan 10 más para levantar el cepo". Y mientras esté el cepo, no hay chance de que nadie invierta nada. "El anuncio de la baja del impuesto PAIS es jugar al truco. Están timbeando para ralentizar las importaciones", plantea a los que lo escuchan.

Su análisis económico se completa con otros datos desalentadores:

  • La inflación se va a acelerar en los próximos dos meses.
  • En julio va a haber déficit por primera vez.
  • El FMI no va a hacer desembolsos extra.
  • Si se explorara ese nuevo acuerdo, tiene que pasar por el Congreso, que no está con muchas ganas de seguir votándole cosas al Gobierno.

Uno de sus interlocutores le preguntó qué haría él frente a ese panorama tan incierto. "Me compré una máquina de pochoclo a ver cómo operan los genios", contestó entre risas.

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Sergio Massa comenzó lentamente a abandonar el ostracismo (Foto: archivo).

Sergio Massa comenzó lentamente a abandonar el ostracismo (Foto: archivo).

El peronismo y el fantasma de la gobernabilidad

El diagnóstico de Massa es compartido por la mayor parte del peronismo. Con matices, todos coinciden en que hay que darle oxígeno al Gobierno y oponerse sin excesos. “Hay que terminar con el mito de que el peronismo no deja gobernar o los no peronistas no terminan su mandato”, repiten desde distintas tribus.

No es casualidad que peronistas o filoperonistas hayan acompañado la Ley Bases: hubo votos clave de algunos que apoyaron a Massa en las elecciones, que ayudaron a que se sancione la ley. No existieron grandes reproches, más allá de algún camporista retuiteado por Cristina.

La estrategia es mostrar que son la única fuerza que se opone desde el inicio y sin medias tintas a la política de Milei. El resto, son todos tibios con sus matices. Quizás la excepción sería Martín Lousteau, aunque en el peronismo creen que fue cómplice con su presencia en el quórum de la sanción de la ley. Difícil el camino del medio. Massa lo conoce muy bien.

Hay algunos otros consensos que se vienen dando adentro del panperonismo:

  • No hay que organizar el desorden ni el descontento.
  • No hay que amontonar dirigentes porque sí antes de tiempo. La estrategia de Larreta no fue correcta.
  • Un eventual fracaso del Gobierno lo tiene que pagar "el que ejecuta el fracaso" y no la oposición.
  • El peronismo tiene que redefinir su base de representación.
  • No se pueden seguir discutiendo cosas internas en los medios. Por eso, desapareció del mapa el conflicto entre Kicillof y Máximo Kirchner.
  • 2025 queda muy lejos y una buena elección en la intermedia no implica volver a la presidencia.

En el peronismo se da un debate fácil. La única dificultad real es dónde meter a Cristina Kirchner en un esquema de alianzas. Su imagen sigue siendo muy reactiva para una parte de la sociedad.

Ella le sigue hablando a su público. En los últimos días, Máximo Kirchner levantó el perfil y salió a reivindicar la figura de su madre. “El documento que hace Cristina en febrero de este año habla de que es momento de explorar acuerdos parlamentarios. ¿Y qué fuimos a hacer? A explorar acuerdos parlamentarios”, dijo.

En ese punto puede haber una diferencia. El kirchnerismo la sigue reivindicando como líder indiscutible. Massa relativiza eso ante quienes preguntan: “Es una líder más junto a nuestros gobernadores, la CGT y los representantes de los partidos más importantes de UP”.

Los radicales, el fiel de la balanza

Los radicales siguen metidos en un problema interno fuerte (como siempre en toda su historia).

Sus votos fueron clave para aprobar la Ley Bases. También para votar la reforma jubilatoria, que tiene media sanción. Y van a ser importantes en tres semanas, cuando se vote el Fondo Nacional de Incentivo Docente y la ley de financiamiento universitario.

Adentro del partido hay reproches cruzados. Algunos no se bancan que Lousteau (que es el presidente de la UCR nacional) haya votado en contra del resto del bloque. Esas relaciones están rotas.

Maxi Pullaro, gobernador de Santa Fe, elogió la sanción de la norma, pero en seguida volvió a los reclamos: “Quisiéramos tener el acompañamiento del gobierno nacional; que nos dé los recursos que antes venían”. Es el gobernador más crítico.

Algunos plantean que con la sanción de la ley se termina el acompañamiento. Darle un primer impulso, pero que ahora el Gobierno se arregle como pueda.

Algo parecido pasa en el PRO. Mauricio Macri se cansó del ninguneo. Está midiendo los tiempos para hacer algún balance de los seis meses de gestión. Insiste ante los suyos que falta más gobierno. Muchos en el PRO soñaban con un acuerdo más amplio, que por ahora no se dio. Todavía está la expectativa de llenar el Ejecutivo con segundas o terceras líneas. Puede haber novedades estos días.

Ignacio Torres, gobernador de Chubut del PRO, dio dos batacazos esta semana. Sus senadores votaron en contra de una parte del pacto fiscal y la Justicia Federal le dio el aval en la causa por la coparticipación. Su relación con el gobierno nacional nunca se recompuso después de los conflictos de febrero.

El líder de la oposición

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Francisco, junto a Axel Kicillof y gremialistas de Aerolíneas Argentinas (Foto: archivo).

Francisco, junto a Axel Kicillof y gremialistas de Aerolíneas Argentinas (Foto: archivo).

El Papa Francisco se convirtió en las últimas horas en el líder de la oposición. Se hizo explícito cuando se sacó una foto en medio del debate por la ley bases con los representantes de los gremios de aeronavegantes y una bandera gigante de Aerolíneas Argentinas. También tuvo encuentros con Axel Kicillof y uno de ellos duró dos horas a solas. La foto fue muy sonriente. Al día siguiente, en el encuentro en el G7, hubo apenas un saludo protocolar con el jefe de Estado argentino, mientras lo llevaban en silla de ruedas. Otro contraste del día: se juntó con Lula a hablar sobre pobreza y hambre. A ese encuentro sí fue caminando.

Se vienen dando desde la Iglesia distintas muestras públicas de disconformidad con la gestión de Milei. De hecho, la primera denuncia contra el acopio de alimentos surgió de Juan Grabois, dirigente cercano al Papa.

Según relata el periodista especializado Lucas Schaerer, se vienen en los próximos días más muestras públicas de tensión entre la Iglesia y el Gobierno. Quizás el encuentro más importante se va a dar en Quilmes con una foto entre el exfuncionario macrista Mario Quintana; otro exfuncionario larretista, Juan Maqueyra, y la exfuncionaria graboisista Fernanda Miño y los obispos. Van a hablar de “El valor de la integración sociourbana en los barrios populares”. El llamado FISU (Fondo de Integración Socio Urbana) fue una política que inició el gobierno de Macri en consenso con la oposición de aquel momento. La Iglesia teme que este gobierno recorte esos fondos. Va a ser el martes 25 de junio.

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