“Entre la república de Estados Unidos y la monarquía española sería estúpido el ser monarquista; entre la república de Bolivia y la monarquía inglesa sería estúpido ser republicano” (Juan Bautista Alberdi).
“Entre la república de Estados Unidos y la monarquía española sería estúpido el ser monarquista; entre la república de Bolivia y la monarquía inglesa sería estúpido ser republicano” (Juan Bautista Alberdi).
"Esta ley brinda al Ejecutivo las facultades necesarias para actuar frente a esta situación de emergencia y evitar la catástrofe económica, además de impulsar reformas profundas en materia comercial, impositiva, productiva, social, de seguridad, educativa y en todos los órdenes del Gobierno". Con este tono, el presidente Javier Milei despidió el año en un mensaje emitido por redes sociales de 7 minutos.
El mensaje fue todo una amenaza a la oposición: "¿Quién puede preferir el país devastado de hoy por sobre el país próspero que proponemos nosotros?", se preguntó "En pocas semanas, cuando llegue la hora de la verdad, los diputados y senadores de la Nación se van a encontrar ante dos opciones. ¿Podrán rechazar la ley y continuar con el modelo que durante 100 años nos ha empobrecido? ¿O podrán aprobar la ley para hacer un cambio profundo y abrazar nuevamente las ideas de la libertad?".
"Si todos los actores políticos, sociales, sindicales y empresariales del país comprenden el momento histórico que estamos viviendo y apoyan nuestro programa, estoy seguro que habrá luz al final del camino", insistió. Habló de que será un año duro y que los resultados se verán en 45 años.
Todo un mensaje a la dirigencia política, la que tiene que votar su ley ómnibus. "Si nuestro programa es obstruido por los mismos de siempre que no quieren que nada cambie, no tendremos los instrumentos para evitar que esta crisis se convierta en una catástrofe social de proporciones bíblicas". MIlei avisó: es esta ley o el caos.
Cuando habla de estrategia política, Elisa Carrió suele hablar con los suyos del “ejercicio circular del poder femenino”. Cree que las mujeres tienen que tener una relación distinta con el poder que los varones. Esto se traduce en no ir al choque permanententemente porque la disputa no es por el poder en sí. “Es por la república”, diría ella.
Hay que oponerse, pero casi en un operativo de seducción al rival. La Coalición Cívica, el partido que lidera Carrió, nunca en su historia votó delegaciones de facultades: ni siquiera en la crisis de 2002, cuando hubo un presidente que no había sido electo por el voto popular, saqueos en las calles, 20 muertos y cacerolas todos los días. Tampoco se lo votaron a Kirchner, Cristina ni a Alberto. Macri fue el único que no usó esta herramienta.
“No le vamos a votar delegaciones a Milei”, insisten. Pero hoy la estrategia es otra. Si hace 20 años Carrió circulaba por los medios explicando que no se podía ceder esas facultades del Congreso, por estos días su espacio permanece en un silencio táctico. Solamente aparecen algunos tweets ilustrativos. No hay que ir al choque: “Sería contraproducente”.
Sus votos son clave para el proyecto político de Milei porque hoy integran un bloque de 23 diputados que pertenecían a Juntos por el Cambio y buscan su destino.
El radicalismo también está en estado de asamblea permanente. El viernes por la tarde-noche hubo reunión (vía Zoom) convocada por Martín Lousteau como presidente del partido para tratar de alinear estrategias y ver cómo seguir. Estuvieron los gobernadores y jefes de bloque. Son los votos clave para el paquete de reformas que propone Milei.
El miedo de todos estos sectores es que Miliei busque excusas para gobernar solo frente a la premisa de que el Congreso solo pone palos en la rueda. Necesitan mostrar un Congreso activo con ganas de cooperar. El peor escenario es que el Presidente busque cerrar el Congreso con apoyo popular, como pasó en otros países de la región.
En 20 días, el gobierno de Milei se encargó de encender -por omisión- la conflictividad con toda la casta política. Algunos podrán decir que para eso lo votaron. Pero es ingenuo pensar que se puede gobernar sin tener en cuenta los poderes preexistentes. En todo caso habrá que elegir cuándo acordar y cuándo (y cuánto) confrontar: lo que no se puede hacer es desconocer a otros actores que incluso tuvieron tantos votos como el propio Milei.
Hasta ahora, el Gobierno no tuvo señales de diálogo con:
En el despacho del presidente, incluso, se llegó a discutir el artículo 3 del proyecto. Es el que le entrega al primer mandatario facultades en materia económica, financiera, fiscal, previsional, de seguridad, defensa, tarifaria, energética, sanitaria, administrativa y social. “Todos los presidentes, menos Macri, los tuvieron”, defendieron desde las más altas esferas.
Una de las grandes dudas adentro de La Libertad Avanza es el Título 6, capítulo 1, de reforma política. Reemplaza el sistema proporcional de elección de diputados por uno de “circunscripciones uninominales”.
Para hacerlo corto, el sistema actual beneficia a las minorías porque les da chances de ganar diputados con pocos votos (con un 3% en Provincia, tenés un diputado); el sistema de “circunscripciones” beneficia a las mayorías (con un voto más, el que sale primero se lleva todo y el que sale segundo no se queda con nada). ¿Cuál es el partido mayoritario en la Argentina en cada uno de los distritos? ¿Qué partido sacó más votos en primera vuelta? El peronismo.
En las filas libertarias se preguntan quién convenció a Milei de presentar esa reforma que solo los perjudica a ellos. Se sabe que los temas institucionales no están dentro de los intereses del presidente y no se conoce a nadie que lo asesore en esa materia. ¿Cómo llegó ese capítulo del proyecto hasta ahí? Misterio.
El que lo expuso abiertamente fue Agustín Coto, legislador libertario de Tierra del Fuego y líder del espacio en esa provincia.
Lucido, el legislador recuerda además que esa reforma sería inconstitucional.
Son los artículos que hablan de la importancia de los partidos políticos, incluyendo “la representación de las minorías”
La ley ómnibus de Javier Milei tiene un montón de artículos que buscan desregular la economía o adaptarla a los tiempos que corren. El tema es que se abrió tanto la discusión que nadie sabe ya qué es lo que tiene que debatir. Algunos puntos, de los más excéntricos, y que van a ser difíciles abarcar:
Recién el viernes se pudieron constituir las comisiones en Senado. En Diputados todavía hay demoras. Según prometen en la Cámara baja, recién la semana que viene se van a constituir formalmente las principales y después se va a armar un cronograma de trabajo con la ley ómnibus. Todavía no hay precisiones.
En el Senado, el martes se van a hacer todas las reuniones constitutivas de las comisiones. La idea de Villarruel es tener una primera sesión el 11 de enero para votar la boleta única (que no está dentro de la ley ómnibus y tiene media sanción de Diputados). Se busca mostrar algo de ejecutividad.
El problema es que el proyecto es tan amplio que prácticamente van a tener que estar todas las comisiones funcionando a la vez y deberán desfilar por el Congreso casi todas las primeras líneas de funcionarios del Gobierno.
En Diputados creen que van a poder sesionar a fin de enero. El llamado a extraordinarias va hasta el 31; después no se sabe cómo sigue la cosa.
En el bloque de La Libertad Avanza ven muy difícil que se pueda sesionar si el proyecto se mantiene cerrado de esta manera. “A simple vista es un desafío importante”, dice un funcionario parlamentario que conoce los tiempos del Congreso.
Una reflexión. El ajuste era inevitable. Se podía hacer un ajuste más o menos creativo. Se podía entrar con una motosierra o con un bisturí. Si se entraba con el bisturí, siempre existía el riesgo de que cada uno de los afectados se quejara y tener que dar marcha atrás.
Había que devaluar. Podía ser un poco más o un poco menos. Lo admitió el viceministro de Economía de Massa, Gabriel Rubinstein.
El problema es qué hace el Gobierno -y el Estado- frente a todo ese contexto de devaluación y ajuste. La voluntad de no intervención del Estado en ningún asunto ya se empieza a ver en todas las dependencias públicas.
El Gobierno está generando una profecía autocumplida respecto a los “ñoquis” estatales. Como no definen los organigramas, en todas las dependencias hay gente tomando mate porque no le asignan funciones. El Estado está paralizado en todas las áreas.
La gestión de Milei lleva 20 días. Puede ser poco, pero es un montón para algunas cuestiones. En un contexto de inflación mensual de 30%:
El periodista Eduardo Serenelini planteó una alternativa para todo esto: que cada vez más familias coman una vez por día. Lo hizo desde su programa de La Nación +. Desde esta semana asumirá como secretario con rango de ministro.
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