El Gobierno tomó una decisión a principio de año. Dejar de plantear proyectos “de vida o muerte” en el Congreso. Esto implicó básicamente no utilizar al Congreso como vehículo central de sus planes de Gobierno y no estampar más la firma presidencial (ni de los ministros) en las iniciativas polémicas.

Un diputado en particular se convirtió en el principal impulsor de esas propuestas que el Gobierno no quiere o no puede presentar formalmente: es el diputado Luis Petri.

Pero antes había presentado, en medio de la pelea entre el Gobierno y Moyano, un proyecto de ley para que los sindicalistas presenten declaraciones juradas. El año pasado había planteado cambios en los regímenes de salidas transitorias para delitos graves, también en tiempos en que el Gobierno fogoneaba el tema.

Quizás con cierta malicia, un diputado radical lo apodó como el “Diana Conti” del Gobierno. La diputada ultrakirchnerista era también la que decía las cosas que Cristina Kirchner no podía decir.

¿Quién es Petri?

Es un dirigente radical nacido en San Martín, una ciudad que está a 40 kilómetros de la capital mendocina. “El Luis” –como le dicen en sus pagos- tiene 40 años pero mucha experiencia legislativa. Fue legislador provincial y en 2013 entró al Congreso nacional de la mano de Julio Cobos, que ese año había encabezado la boleta de diputados. En 2017 venció su primer mandato y se presentó para la reelección. Esta vez, la voz de Cobos ayudó pero pesaron más sus buenos vínculos con el Gobierno. Petri ya jugaba solo.

“Tiene mucha capacidad legislativa. Sabe mucho de los temas que maneja”, cuenta un coprovinciano.

Pero su principal virtud, quizás es haber logrado optimizar sus relaciones con el Gobierno. “Ahora tiene vuelo propio con más relación con el PRO. Hizo buenas migas con Peña. Tiene una relación de amistad fuerte con Aguad y ayuda que tiene especialidad en seguridad y trabaja mucho con Bullrich”. “A veces se pasa de rosca”, reconoce la fuente.

El diputado se especializó en temas de seguridad. De hecho en Mendoza hay una ley que se conoce como "Ley Petri" que dice que no se pueden conmutar penas a algunos delitos con agravantes.

En el Congreso fue durante mucho tiempo presidente de la Comisión de Seguridad Interior. Ahora es vicepresidente segundo de la Cámara de Diputados e integra la Comisión de Seguimiento de los DNU, un espacio clave para sostener los Decretos de Necesidad y Urgencia que dicte Macri.

¿Pura casualidad?

En charla con A24.com, Petri relativiza sus nexos con el Poder Ejecutivo.

Sobre el proyecto para arancelar la salud y educación desmintió la sincronía con Peña: “Veníamos trabajando en este proyecto desde hacía un año. La ausencia de reciprocidad en Bolivia y el valiente anuncio que hizo el gobernador de Jujuy generaron el marco para discutir y debatir el proyecto”, dice.

Pero justo Peña anunció que el Congreso veía con buenos ojos el debate y a la media hora lo presentaste… - preguntó A24.com

Ya veníamos trabajando en el proyecto. Ante el anuncio de que el Congreso debía ser la caja de resonancia para debatir estos temas, vimos que había oportunidad.

¿Lo charlaste antes con él?

No, no...

Ya esto mismo lo habías hecho en otras oportunidades…

Hubo dos proyectos. La posibilidad de que sindicalistas presenten declaraciones juradas y que eventualmente sean investigados por delitos de corrupción. Pero eso no estaba en la agenda del Gobierno. Y el de las salidas transitorias y régimen de ejecución de pena. Pero ese tema ya lo había presentado en Mendoza. Soy uno más de todo un bloque que se arremanga y ayuda al Gobierno y lo apoya.

¿Sos el “Diana Conti” de este Gobierno?

No, no… soy Luis Petri.