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Con Macri y Cristina en modo de campaña se profundiza un escenario de polarización

Hernán Reyes
por Hernán Reyes |
Con Macri y Cristina en modo de campaña se profundiza un escenario de polarización

La presentación del libro de Cristina Kirchner y un conjunto de iniciativas por parte del gobierno de Mauricio Macri, aceleraron el comienzo de la campaña electoral. Cuando todavía falta un mes para el cierre de listas, los dos líderes más importantes de la política argentina se preparan para un duelo que promete brindar un espectáculo altisonante. Ambos saben que para ganar las próximas elecciones deberán conquistar el centro del tablero donde se encuentran los votantes más difíciles, los indecisos.

A pesar del mal momento que atraviesa la economía, si el gobierno logra estabilizar el dólar, frenar la inflación y mostrar señales de recuperación del consumo, podría llegar a las elecciones de agosto con buenas chances de ganar en un escenario de balotaje.

Pero, si la crisis económica se agrava, no cobra fuerza una tercera opción y el kirchnerismo modera su discurso para ampliar su base electoral, Cristina podría perforar el techo que tiene el kirchnerismo desde el 2013 e imponerse en primera o en segunda vuelta.

Todos los estudios de opinión pública dan cuenta del fuerte impacto que tiene la crisis económica en el bolsillo y en el estado de ánimo de los argentinos. Baja autoestima, apatía y resignación, aparecen como síntomas de una sociedad que atraviesa un estado de depresión colectiva.

La encuesta nacional de mayo de Reyes-Filadoro y Numeral 8 registra un alto nivel de frustración y enojo que afecta a 7 de cada 10 personas.

El dato no sorprende cuando se observa que la mitad de la población no alcanza a satisfacer sus necesidades básicas y está disconforme con su situación laboral, ya sea porque no genera suficientes ingresos o porque no tiene oportunidades de crecer. Cristina Kirchner es la dirigente que mejor capitaliza este descontento.

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Cristina horiz
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Durante los últimos meses, la ex presidenta aumentó su potencial caudal de votos ampliando la diferencia con Mauricio Macri hasta alcanzar un nivel de apoyo similar al que tenía en 2015 el kirchnerismo cuando Daniel Scioli obtuvo el 37% de los votos.

La publicación del libro, Sinceramente, puso a Cristina en el centro de la escena nuevamente. Sin embargo, es poco probable que el libro llegue a la mesa de luz de los lectores que Cristina necesita seducir.

Por su parte, luego de alcanzar los niveles más bajos de aprobación de su gestión durante el mes de marzo, el gobierno de Macri comenzó a dar algunas señales de recuperación en la opinión pública. Marzo fue un mes difícil, signado por la inestabilidad del dólar, una inflación superior al 4% e internas en el interior de la coalición gobernante.

Alertado por la caída en las encuestas, Cambiemos recuperó la iniciativa con una serie de acciones poco efectivas, desde el punto de vista práctico, pero con un alto valor comunicacional.

Nuestra encuesta de mayo indica que la mayoría de los argentinos desconfía de las medidas adoptadas por el gobierno nacional para frenar la inflación. Incluso los mercados interpretaron la decisión del gobierno de congelar los precios de algunos “productos esenciales” como una muestra de debilidad e improvisación.

El 88% de las personas que no llega a fin de mes cree que las medidas no van a ser efectivas. Sin embargo, esta iniciativa fue bien recibidas por las personas que están bien económicamente, mayoritariamente votantes de Cambiemos.

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macri_muerte_diputado_hor03
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Del mismo modo, la decisión del gobierno de convocar a la oposición a firmar un acuerdo de diez puntos que avale su propia política económica, le permitió ganar centralidad, desviar la atención de los problemas de la economía y mostrarse abierto al diálogo.

Por último, la crisis en Venezuela, que alcanzó su punto más álgido durante los primeros días de mayo, es aprovechada por Cambiemos para diferenciarse del kirchnerismo.

De acuerdo al relato cambiemita, Macri frenó el avance populista en Argentina y evitó que el país terminara en una crisis similar a la que atraviesa el país caribeño. Aunque esta idea es rechazada por el 63% de los votantes, le sirve al gobierno para consolidar a su núcleo duro e incluso llegar con su mensaje a una porción de los indecisos.

Cristina reapareció con un discurso moderado dirigido a empresarios, a la dirigencia política y, en menor medida, a su núcleo duro de votantes.

La decisión de no confrontar directamente con el gobierno es acertada desde el punto de vista estratégico. Cristina tiene que seducir a los votantes que la ven como parte del pasado y para eso necesita mostrar que tiene ideas nuevas, que un tercer mandato no va a ser lo mismo que antes.

La crisis económica fortalece Cristina Kirchner y complica a los candidatos que pretenden construir una tercera vía que supere la consolidada “grieta” entre el modelo “populista” y “corrupto” del pasado y el modelo “liberal” e “inepto” del presente.

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Lavagna Pichetto horiz
Lavagna Pichetto horiz

Sergio Massa y Roberto Lavagna tienen un desafío muy grande por delante si quieren pararse por encima de la grieta.

Tanto Macri como Cristina movilizan emocionalmente a los votantes, los obligan a tomar posición y facilitan la decisión final. Estos no van a decidir su voto leyendo las propuestas de los candidatos sino que lo harán en base a su intuición.

Durante miles de años pensamos que los seres humanos tomaban decisiones a partir de cálculos racionales, pero la neurociencia ha comprobado que las emociones son finalmente las que inclinan la balanza.

La encuesta de mayo indica que Cristina estaría muy cerca de imponerse en primera vuelta, pero la ex presidenta no ha demostrado, por ahora, que puede superar el techo del 38%.

En los próximos meses, Crisitina tendrá que combinar sus actividades de campaña con audiencias en Comodoro Py. El gobierno de Macri podría darle el empujón final que necesita si la economía termina de colapsar.

Con el respaldo de Trump y del Fondo Monetario Internacional, Macri intentará dormir al dólar, inaugurar obras junto a Vidal y azuzar el miedo al populismo. Tanto Macri como Cristina saben muy bien que moviliza a sus bases de votantes, pero la pelea es por el centro, más volátil y escurridizo.

¿Primará el miedo a que vuelva Cristina sobre el temor a perder el empleo? Pronto lo sabremos.

El autor es Director de la consultora Reyes - Filadoro.