Más que “unidad”, el peronismo colecciona tropiezos
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Más que “unidad”, el peronismo colecciona tropiezos

Parecía que el peronismo arrancaba el año con la convicción de unir las partes para enfrentar a Cambiemos en 2019. Pero algo falló en el camino y el dispositivo no kirchnerista se puso en marcha para diferenciarse. Paralelamente, Agustín Rossi fracasó en su intento de aglutinar a la oposición en Diputados. El resultado es una dispersión que aleja la perspectiva de la unidad y deja sin adversario de peso al Gobierno.

Cómo empezó. La primera chispa fue la cumbre de San Luis. Organizada por el gobernador Alberto Rodríguez Saá -de un cristinismo trasnochado y pasado de hora-, el encuentro se presentó como la oportunidad para que todos los referentes se sentaran a la misma mesa.

Sin embargo, a último momento el PJ decidió no asistir. Quedaron en tierra puntana La Cámpora y Hugo Moyano, otro de los socios recuperados. Días antes, Sergio Massa y Florencio Randazzo habían empezado a construir su propio camino.

El problema del PJ. José Luis Gioja, el presidente partidario, tomó la posta y convocó, después, a un congreso partidario que tenía como principal objetivo convocar a la “unidad”. Pero, de nuevo, las ausencias marcaron la jornada. Los gobernadores pegaron el faltazo y prefirieron enfocarse en el lanzamiento del “Peronismo Federal”, que se va a hacer el 6 de abril en Gualeguaychú, con Miguel Pichetto y Juan Manuel Urtubey como principales animadores.

El peronismo no K, que en el Congreso tiene a Pichetto y Pablo Kosiner como bastoneros, todavía resiente del kirchnerismo. Le reprocha pretender comandar el proceso de reorganización, sobre todo después de haber capitaneado las estrategias electorales que llevaron a las derrotas de 2013, 2015 y 2017, esta última con la propia Cristina Kirchner como candidata.

Réplicas en Diputados. Rossi, como jefe de bloque del FpV, pretendió aglutinar a todo el peronismo en la madrugada del jueves, para voltear el Mega DNU que el presidente Mauricio Macri dictó en enero. Ese intento desnudó la estrategia K: correr al “peronismo federal” por izquierda y obligarlo a radicalizar su postura. Fracasó. Y ese resultado ratifica que el PJ tiene sus propios canales con el oficialismo. Y que no está dispuesto a perderlos.

Más equilibrios. Algunos tienen la interna en su propio pago. Es el caso de la gobernadora de Catamarca, Lucía Corpacci, que hace equilibrio entre el PJ (donde es vicepresidenta) y el kirchnerismo más duro. Su ex vicegobernador -y rival en la interna peronista- Dalmacio Mera busca diferenciarse desde el universo “renovador”; dato color: aunque tiene peso propio, Mera es primo de Urtubey y juegan en tandem. Mientras Corpacci se recuesta en el kirchnerismo, pero sin jugarse demasiado, para no espantar a los independientes. Por eso, envió sus delegados a San Luis. Para no ofender a nadie.

Campaña conurbana. En la provincia de Buenos Aires, la discusión también asoma sin acuerdo. Los intendentes, con Gustavo Menéndez a la cabeza, quieren reunificar, pero el massismo insiste en su línea divisoria con el kirchnerismo. Para eso, Facundo Moyano estuvo intensificando sus contactos en el Conurbano y pasó por Tres de Febrero. No es el único que se ofrece como un puente entre el Frente Renovador y los intendentes del PJ. Final incierto.