Oficialismo y oposición cerraron sus listas de candidatos. En su interna Alberto Fernández tuvo 4 objetivos para negociar:
-Evitar que le desarmen el gabinete.
-Poner al primer candidato en Provincia.
-Poner al primer candidato en Ciudad.
-Pagarle a Héctor Daer uno de sus máximos aliados en el sindicalismo.
En la check list logró que no le desarmaran el gabinete. Cristina, Máximo y La Cámpora querían que la lista la encabezara Santiago Cafiero, el jefe de Gabinete. No pasó. Alberto tampoco quería llenar de ministros las listas. Después no iba a poder reemplazarlos por gente de su confianza.
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Alberto logró que encabecen las dos principales listas dos personas que siente de su riñón. Victoria Tolosa Paz es la esposa de su amigo Pepe Albistur. Una dirigente que siente propia y que expresa los valores del Frente de Todos.
Leandro Santoro (encabeza en Ciudad) lo acompañó a votar en 2019. Es asesor y expresa ciertos valores que el Presidente dice representar. Además es radical, rápido para los medios, bueno para dar cualquier debate.
Con estos dos nombres Alberto evitaba el título del domingo de que “las listas las encabeza Cristina”.
El dato de color es el ingreso de Maia Daer a las listas de legisladores porteños. Es la hija de Héctor, uno de los líderes de la CGT. En los punteos que había hecho La Cámpora (que manejó la lapicera en el armado de las listas) figuraba como el único pedido del Presidente para la Legislatura porteña. En la bonaerense no se metió, aunque había pedido algunos lugares para su gente.
Massa, el tercer socio de la coalición, mantuvo lo que tiene hoy en diputados. En la lista de Provincia metió tres “entrables” (que entran seguro) y uno en el puesto 20.
El kirchnerismo se impuso con el resto de los lugares en las listas. Como socio mayoritario del proyecto del Frente de Todos, mantuvo el predominio en Provincia, amplió su fortaleza en Ciudad y recuperó posiciones en algunas provincias.
Las candidaturas en el Frente de Todos mantienen el status quo. Alberto maneja el Ejecutivo y Cristina, el legislativo.
En la lista de la Provincia está Daniel Arroyo (hoy ministro de Desarrollo Social) que cuando asuma seguramente tendrá que ceder su lugar a alguien más cercano a Cristina. Para mojarle la oreja, lo pusieron en puesto 12. Poca cosa para un ministro.
El liderazgo de Larreta
Rodríguez Larreta tiene otro problema. Ganó en la corta e impuso su voluntad de armar él las listas de Provincia de Buenos Aires y Ciudad. Lo mudó a Diego Santilli y la mudó a María Eugenia Vidal. Es un movimiento habitual para la política, pero que no suele caerle bien a la gente.
¿Vidal no se mudó antes de Ciudad a Provincia? ¿Axel Kicillof no hizo lo mismo? ¿Y Daniel Scioli? La diferencia es que Vidal empezó a recorrer el territorio dos años antes de su candidatura; lo mismo Kicillof. Lo de Scioli fue diferente porque su boleta iba pegada a la de Cristina en un territorio que hasta ese momento el peronismo nunca había perdido.
Larreta puso las cabezas y va a ser el responsable del éxito o del fracaso de la coalición en los dos principales distritos del país. Pero en el resto del armado de listas tuvo que ceder demasiado. Puso a Vidal y Santilli, pero nada más. Ni siquiera es suyo el primer candidato a legislador porteño.
Cuando Macri armaba las listas antes de ser presidente, todos los candidatos respondían a él (después de aprender la lección con Eduardo Lorenzo Borocotó). Muy difícil que Larreta pueda decir lo mismo.
Tuvo que repartir con la UCR, con Carrió, con Vidal, con Bullrich, con Jorge Macri… Si gana, al final del camino todos van a ser de él. Pero si pierde, no le va a quedar nada.
Además, al ir a una interna tanto en Ciudad como en Provincia, va a tener que repartir bancas también con sus competidores internos (cada uno se queda con el proporcional de los votos que sacó). Para colmo en Ciudad les apareció una tercera lista competidora integrada por radicales disidentes.
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La mejor noticia para Larreta es que Mauricio Macri queda como el gran perdedor del cierre de listas. No hay ningún dirigente macrista encabezando ninguna lista importante. Solamente logró que su secretario Darío Nieto –complicado judicialmente- tenga un lugar en la Legislatura porteña, lo que le garantiza tener fueros por cuatro años. También metió a Fernando Iglesias (cuarto en CABA) y Hernán Lombardi (séptimo en Provincia).
Otra vez. Si gana, Larreta se garantiza el liderazgo del PRO. Si pierde, habrá que intentar otra cosa.
Sin lugar para terceros
Florencio Randazzo, José Luis Espert y Javier Milei, Miguel Saredi y julio Bárbaro, la izquierda… todos también cerraron sus listas, tratando de ofrecer alguna propuesta superadora a la grieta. Por ahora, está difícil. No se encontraron grandes hallazgos en las candidaturas. Habrá que ver si en el discurso pueden encontrar un lugar para que los escuchen los que no soportan más a ninguno de los dos extremos.
Empieza la carrera electoral. Se empiezan a definir los próximos dos años del Gobierno de Alberto y de la Argentina. Y se empieza a definir también el 2023.