Peronismo vs. peronismo

Pablo Moyano puso a la CGT al borde de la ruptura pero (por ahora) no saca los pies del plato

Pablo Moyano amagó con irse de la CGT, pero al final se quedó. Los antecedentes y las advertencias por otras rupturas en el Frente de Todos.
Nicolás Poggi
por Nicolás Poggi |
Pablo Moyano

Pablo Moyano, molesto con la CGT. (Foto: Telam).

Fueron horas de tensión en la CGT. Pablo Moyano estuvo a punto de renunciar a su conducción y evaluó al menos por un rato armar su propia central con un grupo de gremios combativos. Por suerte para el Gobierno (y para el sindicalismo), la sangre no llegó al río y el camionero, que representa a los duros en la organización obrera, terminó dejando los pies en el plato después de amenazar con una ruptura.

La excusa era el desplante que sus compañeros de la cúpula -los “Gordos”, como se conoce a los gremios de servicios- le habían hecho el lunes a la noche al excluirlo de una cena con el presidente Alberto Fernández en la Quinta de Olivos.

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Alberto Fernández, este lunes, de Marcos Paz (Foto: captura de YouTube Casa Rosada).

Alberto Fernández, este lunes, de Marcos Paz (Foto: captura de YouTube Casa Rosada).

De esa comida habían participado los cotitulares cegetistas Héctor Daer (Sanidad) y Carlos Acuña (estaciones de servicio) junto a Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (UOCRA), Armando Cavalieri (Comercio), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y Jorge Sola (seguros).

Pero lo cierto es que el hijo de Hugo Moyano -que mantiene diferencias incluso con su propio padre- viene desde hace tiempo descosiendo internas en la mesa de conducción de la central.

El libro de quejas de Pablo Moyano

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El triunvirato que resiste Moyano. (Foto: archivo)

El triunvirato que resiste Moyano. (Foto: archivo)

De perfil más duro, Moyano hijo había querido hacer una marcha contra la Corte Suprema tras el atentado contra Cristina Kirchner, que no contó con el favor de sus pares. E incluso recientemente se manifestó a favor del SUTNA, el sindicato de neumáticos que controla el Partido Obrero y que le está generando más que un dolor de cabeza al Gobierno.

Otro punto de disidencia es el apoyo de Pablo Moyano al otorgamiento de una suma fija para todos los trabajadores como forma de paliar la inflación en alza, una medida que la mesa de la CGT rechaza porque le quita influencia a las paritarias.

Si bien se mantiene aliado al kirchnerismo, el dirigente camionero supo cultivar un perfil propio dentro de la central, encuadrado en el Frente de Todos pero sin perder la brújula de la defensa de los trabajadores, como se cansan de declamar en su entorno, donde los afiliados son menos oficialistas que los dirigentes.

La decisión de Moyano

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Secretario adjunto de Camioneros, Pablo Moyano. (Foto: Telam).

Secretario adjunto de Camioneros, Pablo Moyano. (Foto: Telam).

Pese a esa lista de discrepancias, el hijo mayor de Hugo Moyano decidió este martes seguir en la CGT tras una hermética reunión en la sede de Camioneros. Lo acompañaron en la decisión sus aliados del Frente Sindical por el Modelo Nacional: Mario Manrique (SMATA), Omar Plaini (Canillitas), Juan Pablo Brey (aeronavegantes), Raúl Durdos (SOMU), Graciela Aleñá (viales) y Cristian Jerónimo (vidrio), entre otros.

Tras el encuentro, Manrique fue el que hizo de vocero: "Ni Pablo Moyano ni los 50 y pico de gremios que integramos la Corrientes Sindical planteamos irnos de la CGT. Sería una irresponsabilidad de nuestra parte", dijo el dirigente en declaraciones a El Destape Radio, mientras el resto apagó sus teléfonos.

"Lo que sí entendemos es que es momento de llevar otra agenda. Levantar el tope de salario familiar, el de Ganancias y reformular el salario mínimo que ya quedó desactualizado", completó el dirigente, que ratificó el apoyo de su sector a la medida de una suma fija.

Como sea, la posibilidad de una ruptura en uno de los principales “sostenes” del Gobierno debería ser un llamado de atención para el Frente de Todos en momentos de debilidad política por el descontrol de la economía.

Cualquier movimiento de piezas en la alianza (en la CGT, en los bloques legislativos, en los movimientos sociales) es plausible de generar una diáspora difícil de contener en la antesala del año electoral y en medio del ajuste que lleva adelante el ministro de Economía, Sergio Massa.

El antecedente en la CGT

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El triunvirato que Schmid rompió.

El triunvirato que Schmid rompió.

En 2018, en medio de especulaciones sobre la relación de la CGT con el gobierno de Mauricio Macri -al que de todas formas le hicieron cuatro paros generales-, el entonces moyanista Juan Carlos Schmid pegó el portazo en la central obrera, molesto por el vínculo de la central con Cambiemos, y dejó solos a Daer y Acuña. El camionero estuvo en las últimas horas a punto de hacer lo mismo.

Un reclamo a la CGT desde la calle

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Eduardo Belliboni, del Polo Obrero.

Eduardo Belliboni, del Polo Obrero.

Mientras tanto, Unidad Piquetera empezó este martes un acampe en Desarrollo Social hasta la tarde de este miércoles, cuando decidirán los próximos pasos de un plan de lucha en demanda de mayores ingresos para hacer frente a la inflación y en rechazo al “ajuste” del acuerdo con el FMI.

Desde allí, el dirigente Eduardo Belliboni le pidió a la CGT “hacer un paro”. Los sindicalistas suelen contestar lo mismo de siempre: no hay necesidad de una medida de fuerza porque el diálogo con el Gobierno está abierto.

Un pronunciamiento del PJ Bonaerense

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Máximo Kirchner, jefe del PJ Bonaerense. (Foto: PJ Bonaerense)

Máximo Kirchner, jefe del PJ Bonaerense. (Foto: PJ Bonaerense)

Por fuera de estas disputas, el PJ Bonaerense que conduce Máximo Kirchner salió a cruzar un editorial del diario de La Nación que se plantea en términos de duda el atentado contra la vicepresidenta.

En un comunicado titulado “Contra la violencia del diario La Nación”, el PJ señaló que “falsear los hechos para sacar una ventaja política y contribuir a un clima de enfrentamiento debe ser repudiado por todos los que compartimos los valores democráticos”.

“No vamos a construir una sociedad mejor si no somos capaces de poner un freno a la violencia. Dudar de un hecho reconocido por el Congreso, por la comunidad internacional, por dirigentes de todos los espacios políticos, solo tiene como objetivo comenzar a construir su legitimación”, advirtió el partido.

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Cristina Kirchner, durante una sesión del Senado.

Cristina Kirchner, durante una sesión del Senado.

Y concluyó que “Argentina decidió en 1983 dejar atrás la violencia política y apostar por las elecciones democráticas y el diálogo político como forma de resolver las diferencias. El diálogo democrático no puede depender siempre de la voluntad de una sola parte. Necesita del compromiso de todos los sectores que comparten la creencia de que no vale todo en política”.

Y así se invitó a "todos los dirigentes de todos los espacios políticos a aislar este tipo de manifestaciones violentas y construir la Argentina del futuro sobre la base del diálogo y el respeto por la postura del otro”.

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