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POLÍTICA

El peronismo en busca de 3 vacunas: la sanitaria, la económica y la política

El peronismo en busca de 3 vacunas: la sanitaria, la económica y la política
El Presidente, durante la reunión virtual que mantuvo en la semana con Pascal Soriot, CEO global del laboratorio AstraZeneca (Foto: Télam).

Por primera vez al peronismo le toca enfrentar una crisis sin tres recursos fundamentales: la caja (diezmada), la calle (todos encerrados) y un liderazgo único (que este presidente no tiene). El Frente de Todos es una coalición de gobierno cada vez más difícil de manejar.

La preocupación es evidente en todos los sectores del frente porque sienten que, en este camino, sin posibilidad de dar respuestas a algunas problemáticas sociales demandadas, la gobernabilidad va a estar complicada y las elecciones 2021 pueden ser una catástrofe para el oficialismo.

Mientras el Ejecutivo redobla los esfuerzos por conseguir la vacuna sanitaria, otros actores en el Frente de Todos están pensando en la vacuna económica. Y fundamentalmente, la vacuna política, que es la que destraba todo lo demás.

Como anticipó A24.com el domingo pasado, esta semana se dio otro paso importante para que la Argentina pueda hacerse de vacunas contra el Covid-19.

Ahora se va a probar también la vacuna china. En la industria se sabe que esas pruebas son el primer paso para conseguir fabricarla localmente. Se haría cargo de la producción el laboratorio Elea, según confirmaron a A24.com fuentes oficiales.

Uno de los accionistas de Elea es Hugo Sigman, que también va a producir (con otra de sus empresas) la vacuna de Oxford-AstraZeneca.

Sigman participó la semana pasada de una charla con la Unión Industrial Argentina (UIA), que está muy entusiasmada en mostrar la capacidad del empresariado argentino para ayudar a resolver la crisis sanitaria.

Contó que la vacuna de Oxford está en etapa 3 (clínica), que sirve para demostrar que la droga genera los anticuerpos suficientes para provocar la inmunidad al virus. En la zoomnión dijo que, si todas las pruebas salen bien, se van a producir 23 millones de dosis en una primera etapa y 50 millones por mes desde febrero.

De acuerdo con esta línea de trabajo, la Argentina dispondría desde abril de 24 millones de dosis, lo que serviría para proteger a 12 millones de personas (son dos aplicaciones por persona). “Además habló de otras vacunas y laboratorios con costos más altos”, relató uno de los presentes en el encuentro.

Serían la de Modena o Pfizer, con valores de entre 15 y 25 dólares. Esto, sin contar lo que pueda surgir de las pruebas de la vacuna china que llegaría, en principio, sin costo y luego a precios preferenciales.

En total, estimó Sigman con cara de póker y sin mucha entonación en su voz, habría 70 millones de dosis para abril.

Hay otro dato alentador: existen tratamientos paliativos que demostraron hasta ahora altos grados de efectividad y que podrían descomprimir las terapias intensivas.

Uno es el suero equino (también de laboratorios del Grupo Insud, de Sigman); otro es el tratamiento con Ibuprofenato. Curiosamente, esta droga que no fabrica el grupo de Sigman tiene más dificultades para ser aprobada por el Anmat. Sus impulsores dicen que es más efectiva.

La vacuna económica

Mientras el Gobierno gestiona la vacuna sanitaria, en el peronismo están preocupados por la vacuna económica y la política. Dos de los tres socios principales del Frente de Todos están preocupados porque la gestión no arranca.

En sus charlas privadas, Cristina insiste en señalar las dificultades del Ejecutivo a la hora de designar funcionarios y de motorizar todos los resortes del Estado. Siempre que encuentra un hueco tira críticas sobre la falta de dinamismo en Olivos y en la Rosada.

Sergio Massa está en sintonía con esa mirada y comparte sus preocupaciones con Máximo Kirchner. Esa alianza está más sólida que nunca, aunque Massa plantea algunos matices con el discurso público de Cristina. Fue el primero en decir que no había apuro por la reforma judicial; sabe que no dan los números para aprobarlo.

Pide, en acuerdo con Máximo, que Alberto juegue más fuerte si quiere que la ley se apruebe: “Las cosas no pueden ser globos de ensayo. Tiene que jugar él. La reforma es de él, la redactó con Béliz”, dicen en su entorno. “Se tiene que sentar con Lavagna y Schiaretti para convencerlos de que voten”, insisten y recuerdan que la gente de Lavagna ocupa varios ravioles en el organigrama del Estado, incluyendo a su hijo Marco.

Massa entiende políticamente los tiempos del Senado. Después de la protesta del 17A, no se podía aparecer reculando y había que avanzar con todo con la ley, especialmente teniendo en cuenta la mayoría amplia que tiene ahí el Frente de Todos.

Diputados es otra cosa. El debate del que participarán al menos 41 asociaciones de magistrados de todo el país va a durar por lo menos mes y medio. Y no va a haber votación a libro cerrado ni les molestaría devolverlo con cambios al Senado.

Ahora, la energía del jefe de Diputados está puesta en retomar las sesiones virtuales que la oposición objeta por miedo a que le metan la reforma judicial por la ventana.

La idea es retomar las sesiones sobre una base de temas consensuados. “Si no aceptan el esquema virtual, que vengan todos con barbijos y máscaras. Pero no podemos cerrar la Cámara”, se lo escuchó decir a Massa.

"Un mini plan Marshall”

Sergio Massa, junto a Gerardo Martínez y Juan Grabois (Foto: Prensa de la Cámara de Diputados).
Sergio Massa, junto a Gerardo Martínez y Juan Grabois (Foto: Prensa de la Cámara de Diputados).

A menos de 24 horas de decir que la reforma no era prioridad, Massa sentó en una mesa a dirigentes tradicionales de la CGT, como Gerardo Martínez (UOCRA), y al piquetero Juan Grabois para presentar un Plan de Desarrollo Humano Integral.

El documento de 24 páginas, al que tuvo acceso A24.com, plantea:

  • Crear 4 millones de puestos de trabajo social y 170 mil empleos registrados.
  • Cambiar la demografía del país y generar un importante plan de construcción de ciudades.
  • Desarrollar nuevos polos industriales y generar “nuevos esquemas de transporte multimodal”.
  • Plantear un nuevo esquema de ahorro individual que le gane a la inflación para promover las inversiones en moneda local.

Algunos datos curiosos.

  • Por primera vez se ve en una misma mesa a dirigentes sociales y CGT, que en general arrastran un historial de enfrentamientos. “Dejamos de lado toda discusión ideológica para centrarnos en los objetivos”, dijo Grabois
  • El documento lleva el hashtag #TierraTechoyTrabajo, lema del Papa Francisco que es citado varias veces en sus páginas. Difícil que alguien cite así al Papa sin su aval.
  • Entre otros puntos propone crear un “Fondo Fiduciario Mugica” que centralizaría todos los planes sociales. Entre los que se darían de baja sería la tarjeta AlimentAR, la gran apuesta del ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo.
  • Entre los presentes en el acto lanzamiento estaba Daniel Menéndez, funcionario de Desarrollo que, con su presencia, está avalando las críticas tácitas al programa de Arroyo. Ya esta semana había trascendido un conflicto entre el ministro de Educación y su exvice, Adriana Puigróss. Más problemas en el loteo de ministerios.
  • Massa sentó en la mesa a Diego Bossio, un dirigente que hasta hace poco tiempo era defenestrado por la estructura de La Cámpora. Los viejos rencores empiezan a borrarse: Bossio tuvo charlas privadas con El Cuervo Larroque, con Máximo Kirchner y hasta fue ponderado por Cristina en los últimos tiempos.

La foto es importante porque es uno de los primeros reconocimientos públicos de los sectores tradicionales de la CGT a la necesidad de “articular” con la economía informal que representa Grabois. La fuerza del trabajo registrado ya no es lo que era y necesitan apoyarse en esos sectores para mantener su peso.

Massa, a la cabeza del encuentro donde se abordó un plan que busca garantizar la paz social (Foto: Prensa de la Cámara de Diputados).
Massa, a la cabeza del encuentro donde se abordó un plan que busca garantizar la paz social (Foto: Prensa de la Cámara de Diputados).

El proyecto original (se iba a llamar “San Martín”) lo había armado Grabois. Paralelamente los gremios estaban también armando un plan de desarrollo y generación de empleo para la pospandemia.

Decidieron unificar los programas para darle más volumen político: “Sería diseñar un mini plan Marshall”. La idea es poner en la calle 750.000 millones de pesos.

“Es sólido técnicamente, lo que hace falta es decisión política”, explicó uno de los presentes. Sobrevuela, otra vez, la idea de que el Ejecutivo está lento en la toma de decisiones. “Quizás no es un buen plan, pero es el que hay”, dice Grabois a A24.com

Mientras, cada uno mueve su ficha. La Cámara de Diputados les ofreció a gremios y movimientos sociales el asesoramiento jurídico para darle forma de ley a este programa de gobierno. ¿Cuál es la idea de Massa? Meter adentro de la coalición cualquier posible solución a los problemas.

Más allá de este plan, varios de los organizadores lo definieron de la misma manera: es un movimiento más del peronismo para intentar garantizar la paz social en el momento difícil que se viene. Y de intentar pegar algún tipo de volantazo para intentar reencarrilar un barco que viene naufragando.

  • Según un estudio del economista Leonardo Gasparrini, la Argentina tiene hoy el PBI de 1974.
  • La pobreza va a estar a fin de año arriba del 50%.
  • El 21% de la gente trabaja fuera del marco formal.
  • El peso perdió su función de ser reserva de valor.

Evidentemente algo tiene que cambiar.

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por Pablo Winokur @pablowino
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