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POLÍTICA

¿Cómo plantarse ante Cristina Kirchner?: las dudas que comparten Alberto Fernández y los líderes de Juntos por el Cambio

¿Cómo plantarse ante Cristina Kirchner?: las dudas que comparten Alberto Fernández y los líderes de Juntos por el Cambio
Alberto se sintió amenazado después del despegue de la vicepresidenta (Foto: archivo).

Más allá de haberse declarado respaldado por la carta pública de Cristina Kirchner, el presidente Alberto Fernández se sintió amenazado políticamente con el evidente despegue de la vicepresidenta. Pero hará esfuerzos por sobreactuar la unidad del Frente de Todos. Mientras tanto, se abrió la feroz puja interna de Juntos por el Cambio: Elisa Carrió, Horacio Rodríguez Larreta y Martín Lousteau apuestan a sostener a Alberto para que no avance Cristina y provoque una crisis mayor. Pero Mauricio Macri, Patricia Bullrich y Alfredo Cornejo sostienen que hay que dejar que se desgasten entre ellos.

Uno de los grandes interrogantes en el Gobierno consiste en si Alberto va a persistir en la postura conciliadora de equilibrios internos o si va a aprovechar para tomar mayor autonomía política de Cristina. En su entorno aseguraron a A24.com que la decisión política es sostener a rajatabla la coalición de Gobierno, es decir a Cristina.

“No hay ninguna posibilidad que Alberto y Cristina no caminen juntos en medio de esta crisis económica. Es impensado una ruptura o cosa por el estilo en esta fragilidad”, señaló uno de sus voceros políticos más cercanos. “Piense que Néstor rompe con Duhalde con una economía en expansión y con superávits gemelos”, señaló.

“Ser más Alberto es ser conciliador justamente”, aseguró otro de los funcionarios que rodean al jefe del Estado.

“Si a la fragilidad financiera y social se le agrega la fragilidad política, no hay gobernabilidad posible”, concluyó. Es lo que piensa Alberto Fernández. ¿Cómo le cayó al Presidente la carta en su fuero íntimo? “Para la miércoles. Literal. Cristina dijo en público lo que venía diciendo en privado. ¡Esto es así!”, señaló ese funcionario del entorno.

Otros funcionarios se preguntan si el dirigente social Juan Grabois, líder del Movimiento de Trabajadores Excluidos, es parte del dispositivo de Cristina para debilitar al Presidente y someterlo a las políticas más radicalizadas del kirchnerismo. Grabois tiene línea directa con la ex presidenta y su hijo, el diputado Máximo Kirchner. “No, es narcisismo. Ni Cristina está de acuerdo con Grabois”, aseguran en Balcarce 50. “Grabois responde a Grabois y nadie lo banca”, aseguró un funcionario del entorno presidencial.

Luego de haber dicho que habrá una “oleada de usurpaciones” hace varios meses, Grabois fue el instigador de la usurpación hace 20 días del campo de la familia Etchevehere. Para lo cual aprovechó un conflicto familiar entre una las herederas, Dolores Etchevehere, y los hermanos Luis Miguel, Sebastián y Juan Diego.

Luego de un escándalo político, la resolución de la jueza María Carolina Castagno hizo desalojar el predio el jueves último. Grabois se declaró “derrotado” políticamente ese mismo jueves e intimó a Alberto Fernández, al gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet, y a su par bonaerense, Axel Kicillof, a que “no cedan ante los poderes fácticos”, dejando entrever algún tipo de concesión.

Sin embargo, al día siguiente el Presidente dijo que pese a que no estaba de acuerdo con las tomas de tierras, y que defiende la propiedad privada, “el planteo de Grabois no es descabellado”. Se refería a la posibilidad de darles a los más vulnerables tierras fiscales para que desarrollen proyectos agrícolas en el interior.

En la Casa Rosada algunos aseguran que buscó dar una señal de respeto a la propiedad privada, sin romper con el kirchnerismo duro, léase la vicepresidenta, que respaldan a Grabois. Horas después, se conoció un video a través de A24.com en el que Grabois, en la Cumbre de los Pueblos en 2018, decía: “Cuando vamos a hacer un quilombo, es para sacar plata, no para hacer la revolución. Y la plata sale del Estado y es para mantener a los compañeros”. A confesión de parte, relevo de pruebas.

Los líderes del partido Mejorar, Yamil Santoro, José Magioncalda y Juan Martín Fazio denunciaron al líder del MTE por extorsión, asociación ilícita y atentado y resistencia a la autoridad. La denuncia cayó en el juzgado federal de Sebastián Casanello y el fiscal será Carlos Rívolo.

Las tomas de tierras preocupan a Alberto Fernández y al gobernador Kicillof, porque pueden ser un detonante de la ruptura de la paz social. El gobierno bonaerense aclaró que no habrá un subsidio de 50.000 pesos por seis meses para desalentar a los usurpadores, sino una ayuda con materiales, medicamentos, alimentos, colchones, frazadas y herramientas, por ese valor, que es una actualización de un viejo programa de 30 mil a 50 mil pesos. Se dirigirá solo a la población vulnerable que demuestre que no tiene condiciones de habitabilidad en sus viviendas con pautas muy estrictas. El fondo es limitado a 54 millones de pesos y no se otorgará a los usurpadores de Guernica, que no cumplen esas pautas, ni a nadie que tome tierras. “Quien usurpe quedará relegado de los registros de demanda habitacional”, señaló una funcionaria de Kicillof. “No es un subsidio sino múltiples herramientas de ayuda existentes”, precisó.

De todos modos, algunos informes privados indican que el conflicto por las usurpaciones podría proliferar. Hay presunciones de que Grabois y agrupaciones como Barrios de Pie, el Partido Obrero y la Lof Lafken Huincul Mapu, los falsos mapuches de Villa Mascardi, entre otros, podrían organizar nuevas tomas de propiedades privadas en la provincia de Buenos Aires y en Río Negro.

Además, se temen acciones de escrache contra la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras, funcionarios intermedios y algunos medios de prensa: Canal 6, Radio 6, y los diarios El Cordillerano, Río Negro, Bariloche 2000. En la provincia de Buenos Aires, podría haber nuevas nuevas usurpaciones en tierras de la zona Sur del conurbano, y en Entre Ríos otras acciones contra establecimientos agropecuarios buscando la reacción violenta de propietarios y de productores rurales. ¿Tiene estas acciones alguna finalidad política de algún sector determinado? Esa es la pregunta del millón que nadie contesta.

La inestabilidad política que dejaron las usurpaciones exacerbó la grieta interna en Juntos por el Cambio. La ex diputada y líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, reapareció en escena y sostiene en todas las reuniones privadas que esta sensación de ingobernabilidad es parte del plan de desestabilización de Cristina Kirchner para tumbar a Alberto Fernández en el caso de una crisis económica más drástica. La carta de la vicepresidenta abonó su hipótesis: Cristina señaló que el gobierno no funciona, que no son las formas lo importante sino que hubo desaciertos, que hay funcionarios que no funcionan, que la responsabilidad es solo del Presidente, y exhortó a un acuerdo para una economía bimonetaria entre todos los sectores.

El “operativo despegue” encendió las alarmas en Carrió. La ex diputada imagina un escenario en el que ella tome más impulso, condicione a la Justicia y altere el rumbo institucional. Por diversos motivos, en esa tesis tiene el apoyo del jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, del senador radical Martín Lousteau, y del equipo político larretista, Diego Santilli, María Eugenia Vidal, Rogelio Frigerio y Emilio Monzó. Son el ala de los “dialoguistas” o “moderados”. Menos Carrió, todos tienen diálogo con Alberto Fernández y con Sergio Massa.

En cambio, en el ala de los “halcones” o “duros”, están Mauricio Macri, Patricia Bullrich, Miguel Pichetto, Hernán Lombardi, Federico Angelini y el presidente de la UCR, Alfredo Cornejo, entre otros. Ellos plantean que Juntos por el Cambio no debe involucrarse en los conflictos del Frente de Todos. “Si Massa y Cristina no ayudan a Alberto, por qué lo vamos a ayudar nosotros”, dijo Patricia Bullrich.

En ese contexto, nació la idea de Carrió de apoyar la designación de Daniel Rafecas como procurador general de la Nación con los votos de los dos tercios de los senadores. Rafecas es hombre de Alberto y no de Cristina. En rigor, Carrió cree que la vicepresidenta quiere nombrar a Oscar Parrilli o Graciana Peñafort con la reforma de la ley de mayorías, es decir sin los dos tercios y con mayoría simple.

La ex diputada lo conversó con Macri, a quien le expuso la teoría del “mal menor” y este se opuso terminantemente. Si el peronismo no puede nombrar a Rafecas, que pruebe con la reforma de la ley en el Senado y en Diputados. Y que pague el costo. Duda de que Massa vaya a respaldar esa ley en Diputados. “Carrió y Horacio creen que está en juego la estabilidad de Alberto y si Cristina se lo quiere llevar puesto serán ambos los que paguen el costo. Ella cree que tiene vida después de una crisis. Nosotros no nos metemos”, dijo un allegado a Macri.

“En el caso de una crisis, Horacio cree que Massa puede ayudar a hacer un gobierno de unidad nacional. Pero Carrió no lo quiere a Massa y mira sólo la posibilidad de que Cristina se haga cargo del poder y altere el rumbo institucional”, señalan. “Nosotros tenemos que retirarnos y no mezclarnos en ese conflicto porque vamos a salir manchados”, dicen. Lousteau quería apoyar a Rafecas desde antes, la UCR pediría negociar el Defensor del Pueblo.

Pero algunos temen que se rompa el dique de contención de los dos tercios y que en un futuro el Gobierno pueda negociar jueces de la Corte. Por ahora, Juntos por el Cambio debe resolver el conflicto interno y votar luego todo el bloque unido. Ese es el primer y frágil acuerdo que existe.

por Mariano Obarrio
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