Qué hacer con el kirchnerismo: el dilema que sacude al peronismo y que engolosina a La Libertad Avanza
Cada vez hay más sectores dentro del peronismo que expresan malestar por la conducción de Cristina Kirchner. Aunque pocos se animan a dar un salto al vacío. El kirchnerismo y una historia que se repite ante las derrotas.
El kirchnerismo es un movimiento político que se caracterizó en sus 22 años de existencia en ser casi un garante de derrotas, un coleccionista de fracasos electorales. Apenas ganó 4 elecciones de las 11 en que se presentó a nivel nacional. A pesar de haber estado 16 años en la presidencia, no pudo tener gobernadores propios en casi ningún punto del país, y en especial en las provincias grandes. Apenas conservó el poder hasta 2023 en Santa Cruz, su tierra ancestral, y en Tierra del Fuego.
En la provincia de Buenos Aires, su gran bastión, logró poner uno propio en 2019 -Axel Kicillof- aunque hoy andan a los tiros. Salvo esas excepciones, en el resto siempre se manejó con gente prestada.
Algo parecido pasa en el conurbano bonaerense. Las intendencias en que el kirchnerismo hizo pie son contadas con los dedos de las manos.
Tampoco logró generar cuadros políticos para reemplazar a los liderazgos actuales, ni candidatos propios para ir a competir a las elecciones (que después perdería).
“Si yo me integro a ese bloque, voy a tener que votar lo que me pida Máximo Kirchner y yo quiero votar lo que le sirva a mi provincia”.
La frase la cuenta en un clásico café porteño un hombre que supo ser gobernador y hoy es legislador en el Congreso de la Nación. Se lo había dicho a Alberto Fernández en los albores de la gestión del Frente de Todos.
La discusión en ese momento se puso áspera. Era un Alberto que necesitaba mostrarle a Cristina Kirchner que él podía ser el garante de la unidad del peronismo.
-¿Y si te peleas con Cristina?- le preguntó este gobernador.
-No me voy a pelear más con Cristina- contestó el entonces presidente.
Su provincia fue castigada por esa decisión, aunque mantuvo relaciones cordiales con Alberto.
Dos años después, Máximo Kirchner votó en contra del acuerdo con el FMI que proponía el gobierno de Alberto Fernández; los legisladores que respondían a este gobernador votaron a favor.
-¿Viste que teníamos razón? -le dijo el dirigente tiempo después Alberto Fernández.
Pasaron 6 años de aquella charla y el debate sigue siendo el mismo: ¿qué hacer con el kirchnerismo? Sectores del peronismo -algunos enrolados en Fuerza Patria y otros que siempre jugaron por afuera- siguen discutiendo cómo posicionarse frente a la expresidenta y su movimiento.
Kicillof, Cristina y Alberto, tiempos en los que eran gobierno y el entonces presidente decía que no se pelearía más con CFK (Foto: archivo).
El kirchnerismo parece repetir el mismo esquema en las 7 elecciones que perdió desde que nació. Y aunque cambian los procesos y algunos protagonistas, siempre las respuestas son más o menos similares:
Después de la derrota:
Esconderse.
Reconocer errores (pero la culpa siempre es de otro). El mayor pecado fue no haber sido fiel a los principios y haberse desviado del camino de 2003-2015.
Anuncio de un proceso de supuesta apertura a sectores desencantados y búsqueda de nuevos aliados.
Más cerca del siguiente proceso electoral
Moderar el discurso y deslizar un cambio de estilo.
Poner a encabezar a uno no-propio.
Definir a último momento todo en el Instituto Patria (o similares), cerrarse y perder.
Repasemos esto en el tiempo
2009-2011: derrota contra Francisco De Narváez, después de la crisis del campo.
Esconderse y “Autocrítica”: Néstor renuncia a presidencia del PJ. Culpan a Cobos y a Clarín.
Apertura y moderación del discurso: crea las PASO, retoma presidencia del PJ y busca seducir a Lavagna. “El problema no era Cristina, sino Néstor”.
Al final: Boudou vicepresidente y “vamos por todo".
2013-2015: Del triunfo de Massa a la nominación de Scioli
Después de perder con Massa: no reconoció derrota y dijo que ganó en la Antártida. Culpan a los intendentes del conurbano de que jugaron a dos puntas con Massa. Mario Ischii salió a cazar traidores.
Apertura y moderación del discurso: miembros de Carta Abierta salen a decir que no es buena la idea de la re-reelección. Crean “Unidos y Organizados”. Scioli candidato y bajan a Randazzo, que en ese momento se vendía como la continuidad del modelo.
Al final: Zaninni candidato a vicepresidente, Aníbal gobernador y Máximo primer candidato a diputado.
Ganó Macri en 2015.
2015-2017: El inicio del macrismo y la derrota contra Esteban Bullrich
Después de perder contra Macri: festejar en plaza de mayo el fin de su presidencia, en lugar de aceptar que perdió. No entregar los atributos de mando a Macri y el show de la presidencia de Pinedo.
Apertura y moderación del discurso: CFK vuelve a aparecer en algunos medios (le dio una entrevista a Novaresio en Infobae), dice que está dispuesta a dialogar con los que piensan diferente. “Odié a José López”, dijo. Proceso de Unidad Ciudadana buscando acercar a sectores desencantados de la UCR y antimacristas. Cristina se viste de celeste y blanco, y hace actos 360.
Al final: ruptura con Randazzo y quiebre del PJ, Scioli al fondo de las listas, predominio camporista.
Después de esa experiencia, ni ella ni ningún Kirchner volvió a encabezar una lista.
El kirchnerismo parece repetir el mismo esquema desde hace al menos 15 años, desde la elección que perdió contra Massa (Foto: archivo).
2017 a 2019: el camino a la presidencia de Alberto Fernández
Después de la derrota anterior: Cristina baja el perfil y queda como una senadora de baja intensidad en el bloque de Miguel Ángel Pichetto. Dice que el error fue no haber sabido comunicar los logros de su gobierno. No hay autocrítica de fondo.
Apertura y moderación de discurso: necesidad de unidad del peronismo. “Con Cristina sola no alcanza, sin Cristina no se puede”. Lanzamiento del libro "Sinceramente". Alberto Fernández candidato, prometen que van a “volver mejores” y lanzan el Frente de Todos.
Al final: Máximo candidato a diputado por PBA y listas copadas por la Cámpora. Vuelven al poder y al día siguiente empiezan los conflictos con el albertismo.
2021-2023: la interna interminable y la derrota de Tolosa Paz
maximo-tolosa
"Autocrítica" después de las PASO: manda una carta pidiendo renuncia a todos los ministros y criticando la política de Alberto Fernández. Por un posoperatorio el día de la derrota electoral general, no fue al bunker. "Esta noche no podré estar, como hubiera querido", tuiteó. Su gente dijo que la derrota no fue mayor, gracias a su carta.
Apertura y moderación de discurso: le da más espacio a Sergio Massa, hasta que llega al ministerio de Economía. Massa es candidato, acompañado de Agustín Rossi. Lanzan “Unión por la Patria”.
Al final: las listas las armaron Cristina y Máximo.
Pierden contra un ignoto Milei.
2023-2025: del Gobierno de Milei y al batacazo del “Colo”
Después de perder en 2023: pacto tácito de no agresión con Milei. Críticas a Alberto Fernández y Kicillof. La culpa fue del acuerdo con el FMI.
Apertura y moderación de discurso: documento de 2024 en donde dice que hay que ir hacia una reforma laboral, en el sistema de salud, reforma impositiva, un nuevo rol del Estado, incentivo a inversiones y seguridad. Acepta el desdoblamiento de Kicillof en Provincia y a sus candidatos. Jorge Taiana encabeza la lista de diputados.
Al final: casi rompen con Kicillof y en las listas nacionales lo dejan casi sin representación. El kirchnerismo hace una campaña de baja intensidad.
Derrota en todo el país y en la Provincia de Buenos Aires
2025: Después de la derrota
Otra vez esconderse. Crítica al desdoblamiento de Kicillof.
Convocan al Consejo Nacional del PJ y llaman a sectores peronistas no alineados (como Llaryora de córdoba)
El resto de la historia está en desarrollo…
santilli
El problema es que hay muchos que están hartos de esta dinámica. Por supuesto, no se puede cortar sin liderazgo.
Y hay una realidad: todos los que intentaron enfrentarse a Cristina en los últimos 20 años volvieron al redil o murieron en el exilio, con Alberto Fernández a la cabeza: Lavagna, Massa, De la Sota, Schiaretti, Urtubey, Randazzo y siguen las firmas.
Mientras tanto, el Gobierno…
Estira hasta último momento la presentación de la reforma laboral. Por un lado, lo hace por estrategia política. Le conviene acotar el tiempo de debate lo más posible para evitar que se disparen las presiones políticas sobre uno y otro aspecto de la norma.
Por otro lado, lo hace por soberbia política. Dejó trascender que quiere que toda la reforma laboral se debata y se apruebe en 3 semanas en diciembre. En ese lapso se tendrían que constituir comisiones, debatir en comisión, escuchar a distintos actores, sacar dictamen en Diputados, girar al Senado, volver a debatir en comisiones, volver a sacar un segundo dictamen, esperar una semana y aprobar en Senado sin modificaciones. Y obviamente, en el medio, está Navidad y Año Nuevo.
Todo eso se debería hacer con 1/3 propio en la cámara de Diputados y 1/3 en el Senado. En 2023 se intentó lo mismo con la ley Bases y fue imposible; hoy no es imposible, pero es muy difícil.
Javier Milei en Estados Unidos
Milei pretende que toda la reforma laboral se debata y se apruebe en 3 semanas en diciembre (Foto: archivo).
El oficialismo mantiene la estrategia a dos puntas: sumar diputados y senadores a sus bloques; y dividir al peronismo lo más que se pueda.
Por ahora lo está logrando. En las últimas horas, Patricia Bullrich logró sumar a Verónica Razzini y a Alejandro Bonggiovani, diputados enojados con el PRO que habían armado su bloque propio. En las próximas horas se sumaría también Lorena Petrovich, una bullrichista que asumiría en lugar de Silvia Lospennato, que se va a la Legislatura. Con todo esto LLA, ya tendría 94 diputados y quedaría a 3 de los 97 que ostenta el peronismo por ahora…
Los gobernadores peronistas no-kirchneristas tejen su propio bloque. Incluiría a los diputados de Tucumán y Catamarca. Y también se podría sumar Santiago del Estero. Con eso, Unión por la Patria queda knock out y pierde la primera minoría.
Además, en ese bloque estarían también los legisladores que responden a los gobernadores de Salta y Misiones. Neuquén estuvo en las conversaciones, pero prefiere mantener su juego propio.
En el Senado, este grupo podría sumar hasta seis senadores. Si además se agregaran los tres que están en el bloque Convicción Federal y que no responden a estos mandatarios, podrían llegar a 9. El Gobierno la tendría más fácil para negociar, que si todos ellos se quedan adentro del bloque K.
El kirchnerismo-peronismo va a intentar una última negociación. Un intento por demostrar de que esta vez puede ser diferente. El problema es que cada vez los incentivos para quedarse adentro parecen menores.