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Un senador peronista apuntó contra Alberto Fernández: "No le queda bien el traje"

El ex intendente de San Antonio de Areco critica a Alberto Fernández, pero también a Máximo Kirchner. Y no tiene problema en valorar el fenómeno Milei, al cual el Frente de Todos podría estar siendo funcional.
Edi Zunino
por Edi Zunino |
Senador peronista Durañona: Se ve que al Presidente no le queda bien el traje 

Senador peronista Durañona: "Se ve que al Presidente no le queda bien el traje" 

A Francisco Manuel Felipe de Durañona y Vedia se lo conoce más por su abreviado: “Paco” Durañona. Es un peronista extraño. Más rural que urbano, fue intendente de la súper gauchesca San Antonio de Areco y hoy es un senador bonaerense no alineado verticalmente con ninguna línea interna del Frente de Todos. Eso le permite ser amable pero crítico con quien le parezca, desde Máximo Kirchner –titular del PJ provincial- al gobernador Axel Kicillof, pasando por Esteban Bullrich o Javier Milei. Es capaz hasta de elogiar a los últimos dos, acaso por estar vacunado de liberalismo: su papá, de quien heredó nombre y apellido, fue uno de los más renombrados fundadores de la UCeDé, aquel penúltimo intento liberal comandado por Álvaro Alsogaray, que brilló en alianza con el menemismo en los 90 y pretendió refundarse en versión popular con Adelina Dalesio de Viola. En cuanto a los suyos, le advierte a Máximo K que todavía le falta rodaje para considerarse líder y que, si pretende consagrarse como tal copando la calle con exhibiciones puntuales de aparato, sólo puede terminar siendo funcional a quienes buscan nuevas representaciones en el margen derecho del sistema. Dice, además, que, por lo visto, a Alberto Fernández no le estaría quedando cómodo el traje presidencial:

“Claramente, se ve que este traje no le queda bien… Ni a él ni a su grupo más cercano de colaboradores. A mí me parece que es un problema no atribuible de modo exclusivo a él, sino a algo que venimos remarcando desde el Movimiento Arraigo: el peronismo y el Frente de Todos viene utilizando ya de sobra este modelo de elegir entre pocos o entre uno, quiénes van a ser nuestros representantes a nivel nacional o provincial sin que se generen debates de proyectos o propuestas e ideas que profundicen la propuesta política, la agenda y la narrativa de nuestro espacio y, sobre todo, la gestión. No hablo sólo del diseño electoral. Me refiero desde quiénes integran el gabinete nacional, quiénes definen las políticas públicas y quiénes determinan, incluso, la estética de la coalición. Acá se ha definido un modelo porteño-céntrico”.

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A contramano de tal dirección, Durañona viene proponiendo un plan de descentralización y nueva regionalización de la provincia y del país, con un sentido productivo y de readecuación demográfica. Es un debate transversal el que propone, ya que reconoce sus últimos antecedentes en el proyecto que presentó el citado Bullrich antes de renunciar al Senado Nacional por razones de salud, o los debates generados por la Fundación Metropolitana, o los aportes que hizo Roberto Lavagna en la campaña de 2019, o el punteo que sumó hace un par de semanas el economista Martín Redrado. Durañona tiene claro que en el propio Frente de Todos hay una enorme contradicción al respecto, ya que desmantelar el GBA tal como lo conocemos significaría ir contra la corriente dominante de que las elecciones se ganan en ese minúsculo pero híper poblado territorio.

“La Argentina y la provincia de Buenos Aires necesitan una profunda discusión y reforma jurídica, política, territorial e institucional. No estamos aceptando que ingresamos a un nuevo siglo, que es un nuevo tiempo. Lo que da bronca es que no existe una sola mesa formalizada entre legisladores, gobernadores, intendentes, miembros de los poderes ejecutivos para diseñar reformas globales. Acá salimos corriendo tema por tema, descentralizamos las policías y después volvemos para atrás. Los municipios participan de los controles de precios y después volvemos para atrás. Así funciona. Mal”.

Le pregunté al senador cómo había vivido la demostración de fuerzas que hicieron La Cámpora y el cristinismo duro el 24 de marzo pasado, en medio de la interna feroz desatada en el oficialismo. Esto me dijo:

“A mí me parecen muy importantes las movilizaciones para aquellos que tienen una vocación pública y que los dirigentes y las militancias encuentren buenas excusas para que la participación no quede limitada a las redes sociales. La movilización tiene una épica y una mística muy importante. Ahora bien: en el Siglo XXI, la medición de fuerzas volcada en quién tiene mayor capacidad de movilización en los espacios públicos se encierra cada vez más en los sectores dirigentes y nos aleja del electorado y los ciudadanos de pie, que tienen otra agenda. Si sólo vamos a medir fuerzas en cuanto a capacidad de movilización, eso también va a significar una disminución en nuestro volumen de seducción hacia los más jóvenes, que están pidiendo otro tipo de relacionamiento entre la política y el electorado, lejos de las formas tradicionales entre las cuales está la movilización callejera”.

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-Pregunta obvia: ¿corren el riesgo de ser funcionales a expresiones tipo Milei?

-Esos fenómenos hay que observarlos. ¿Qué es lo que genera tanta atracción en tantos jóvenes? Creo que pasa por el concepto de libertad. Desde el Frente de Todos deberíamos trabajar más en profundizar ese concepto. Veo mucha relación entre lo que expresa Milei y lo que fue, quizás, la última etapa de la UCeDé, cuando la sumó Carlos Menem al gobierno. De hecho, uno de los hombres que más asesoran y acompañan a Javier es Carlos Maslatón, que ha sido un dirigente muy importante de la UCeDé. Alguien muy inteligente, por cierto. A mí me gusta esta irrupción de una idea libertaria que incomoda y descoloca lo que ha sido la construcción del macrismo, porque pone en tensión y obliga a que se definan algunos conceptos del proyecto de país, la política económica o el relacionamiento con el mundo, que claramente ha generado –así como nosotros tenemos nuestros problemas internos- roces muy expuestos dentro del macrismo. Uno de ellos tiene que ver con el despliegue de Milei, con quien no comparto muchísimas cosas y algunas pocas que sí. Es innegable que se trata de una persona inteligente, muy formada, que se mueve muy bien en la manera de comunicar y que es notable el impacto que genera en la juventud. Lo puedo decir porque tengo cinco hijos, tres de ellos adolescentes… No son militantes activos, pero la presencia de Milei está muy fuerte en la conversación que tengo con ellos, como no lo están muchos otros dirigentes ni nuestro propio frente electoral.

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